No caigas ni desfallezcas,
aunque tu cruz esté
toda pintada de rojo,
aunque tus ojos vean
alfileres formando suelo.
No dejes que el fantasma
de las páginas pasadas
imprima su rostro en el tuyo.
Que el aguijón del pesar
se quiebre contra tu piel,
no cambies de forma, no,
sigue siendo diamante.
¿Cómo puedes pensar
siquiera en apagarte,
si eres la luz que mueve
la pluma del indeciso?
Toma, cógela si quieres,
una mano que no está,
una sonrisa que no se ve,
el rayo que no cesa.
Ya lo sé, lo malo de soplar
sobre las cenizas es
que recuerdas el olor,
que recuerdas el fuego.
Pero no te entregues al agujero
negro del vacío, quiere devorarte
pero no es el único, seguro,
hay más piezas en el tablero.
No sueltes el escudo aunque
se quiebre tu espada,
a veces los procesos no pueden
ir todo lo rápido que debieran.
Toma, cógelo si quieres,
un abrazo que no toca,
una mirada que no atraviesa,
el beso que nunca te di.
Pero no te quedes atrapada,
los cementerios de barcos
ya tienen muchos efectivos,
y tú eres el mar en calma.
Y tú no lo sabes, pero vendrá
el día en que alces la vista
al cielo y descubras que
ya estaba despejado.
Hasta entonces, te digo,
aunque la sal cubra el espejo,
aunque el tiempo cercene,
dispara tu risa y haz al dolor
que se ahogue y truene.
Para la M que me refugia en Bukowski
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
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domingo, 13 de diciembre de 2015
jueves, 3 de diciembre de 2015
Dos mujeres (II)
II
Aún veo las huellas,
y ni aún así dejo
de buscar atrás,
esperando ilusiones.
No conozco a mi musa,
se largó antes de verme,
sus campos de batalla se
libran fuera de aquí.
Yo la persigo, cruel utopía,
me deja rastros, canciones,
y a mí me salen palabras,
allí donde antes era humo.
Nos saludamos, extraños,
ella busca rehacerse,
yo busco su vacío,
nunca nos tocaremos.
Soy un imán con el mismo
polo para todos, la daga,
guardo la pureza roja
bajo la manga de mi sonrisa.
Dibujo en los espejos,
así no rompo ninguno,
y es que destroza ver el
rostro de una mala estrella.
Quebrado, como los trozos
de esperanza del piso,
mantengo en pie los
puentes que se alzaron.
Viviendo en la periferia
de sus pensamientos,
me harté de tragar barro
y detener la sangre.
No soy de ella, pertenezco
a la ruina, hijo del olvido,
bebo para recordar, y sueño
para borrar mi memoria.
Aún así la veo, riendo,
en los límites de la locura,
sobre el precipicio que
jamás podré saltar.
martes, 20 de octubre de 2015
El vacío
- He visto que se han caído árboles, sin ser azotados por el viento ni golpeados por la roca. Dime, ¿has querido eliminar cosas del bosque que, por el motivo que sea, no te gustaba que estuviera ahí?
- Pues sí, pero... Tenía mis razones.
- No es la primera vez que ocurre, ¿cierto? Es tu bosque, puedes hacer lo que quieras con él, pero haciendo eso borras parte de lo que eres. Y, ¿de qué sirve si yo sé que ese árbol estaba ahí? Quizá si lo hubieses talado poco antes de plantarlo lo entendería, pero no ha sido así. Somos lo que nuestros errores hacen de nosotros, no únicamente los aciertos.
- Tú no entiendes el motivo. Pero, antes de decir nada, mírate. Participas en un error constante. Vienes aquí aún sabiendo lo que encontrarás, y no pruebas en otra parte. Traes contigo un vacío que has decidido llenar conmigo, cuando sabes que no puedo darte de beber aquello que ansías.
- Es extraño, porque no considero que haya un error en todo esto. Quizá en la forma, por mi parte, sí. No en el fondo. Y, a pesar de que siempre hay resquicios de esperanza, yo no vengo pensando que me darás lo que deseo. Eso es algo que tengo claro. Pero tú no estás aquí para ocupar un vacío. Oh, no, claro que no.
- ¿Entonces?
- Tú eres el vacío. Me absorbes como lo haría un agujero negro. Extraes de mí lo mejor con solo hacer un movimiento. Es complicado de explicar, y frustrante en cierto modo. Pero es cierto. Tal vez de otras personas lograría obtener un árbol tras cien días de vida. Contigo obtengo cien árboles con tan sólo un día que te pasees por aquí. Y me encanta, y me asusta a la vez. Tal vez yo quisiera cortar los hilos y caminar, libre, a un lugar donde las manos recorriesen mi cuerpo como nunca lo han hecho tus dedos; pero lo estaría cambiando por las palabras que me hacen estallar por dentro en mil pedazos. Y eso, es complicado.
- Pues sí, pero... Tenía mis razones.
- No es la primera vez que ocurre, ¿cierto? Es tu bosque, puedes hacer lo que quieras con él, pero haciendo eso borras parte de lo que eres. Y, ¿de qué sirve si yo sé que ese árbol estaba ahí? Quizá si lo hubieses talado poco antes de plantarlo lo entendería, pero no ha sido así. Somos lo que nuestros errores hacen de nosotros, no únicamente los aciertos.
- Tú no entiendes el motivo. Pero, antes de decir nada, mírate. Participas en un error constante. Vienes aquí aún sabiendo lo que encontrarás, y no pruebas en otra parte. Traes contigo un vacío que has decidido llenar conmigo, cuando sabes que no puedo darte de beber aquello que ansías.
- Es extraño, porque no considero que haya un error en todo esto. Quizá en la forma, por mi parte, sí. No en el fondo. Y, a pesar de que siempre hay resquicios de esperanza, yo no vengo pensando que me darás lo que deseo. Eso es algo que tengo claro. Pero tú no estás aquí para ocupar un vacío. Oh, no, claro que no.
- ¿Entonces?
- Tú eres el vacío. Me absorbes como lo haría un agujero negro. Extraes de mí lo mejor con solo hacer un movimiento. Es complicado de explicar, y frustrante en cierto modo. Pero es cierto. Tal vez de otras personas lograría obtener un árbol tras cien días de vida. Contigo obtengo cien árboles con tan sólo un día que te pasees por aquí. Y me encanta, y me asusta a la vez. Tal vez yo quisiera cortar los hilos y caminar, libre, a un lugar donde las manos recorriesen mi cuerpo como nunca lo han hecho tus dedos; pero lo estaría cambiando por las palabras que me hacen estallar por dentro en mil pedazos. Y eso, es complicado.
lunes, 19 de octubre de 2015
Más allá de Orion
- Quiero
dejártelo claro, Juan. Hace tiempo que deseo estar con María. Nos
conocemos desde hace mucho, y creo que yo puedo darle esa estabilidad
que necesita. Tú... En cambio... No podrías. Eres, me temo, otra
aventura suya.
- ¿Qué
te hace pensar eso? - Contestó Juan, con los puños crispados,
manteniendo la calma.- ¿Por qué no ibas a ser tú esa aventura? ¿No
es acaso ella la que duerme conmigo y la que hace conmigo las cosas
que no hará contigo?
- Es
sencillo. Tú no eres más que una máquina. Te crearon para hacer
tareas, quizá para hacer felices a los humanos, pero nada más. Tú
no puedes sentir amor, Juan, no la amas. Tus lágrimas son vacuas, al
igual que tus gestos sentimentales. Se te ha codificado para que
actúes dependiendo de las situaciones, pero aquellas cosas que crees
que son emociones, no son sino paquetes de información. Eso que
sientes cuando estás con ella no es sino algo predeterminado, no es
algo espontáneo ni natural.
Al igual
que el carnicero que ni siente ni padece cuando despieza al animal
cazado, así eres tú. Y así serás. Tus venas son cables, y tu
sangre son electrones. Eso que late en el centro de tu cuerpo, es un
núcleo engrasado, que permite tus movimientos. ¿De verdad piensas
que ella podría ser feliz con alguien como tú? Envejecerá y te
verá igual que el primer día, impoluto, brillante, inmutable al
paso de los años. Y entonces, entonces se dará cuenta de que ya es
demasiado tarde para echarse atrás, y tú recordarás estas
palabras. Pero aún puedes evitarlo. - Observó Miguel.
- De
acuerdo.- Se limitó a decir Juan.
- ¿Lo
harás entonces? - Inquirió Miguel.
- No lo
sé. Lo pensaré.
Silencio.
El
androide se encontraba en otro lugar. Datos que iban y venían en su
electrónico cerebro de cristal. Besos, risas, y uniones íntimas que
se reflejaban en el cielo. Llantos, gritos y enfados. Vacío. Estaba
vacío. Todas esas cosas eran mentira. Un carnicero. Un iceberg que
solo muestra la punta de su verdadera frialdad. ¿Qué era real? ¿Qué
cosas no lo eran? Lo que había sentido María sí lo era. Lo suyo
no. ¿Por qué lo habían creado? ¿Cuál era su fin en el mundo?
Permanecía sin ser, un trozo de hierro que deambula entre la vida.
Quería llorar, pero le acababan de decir que eso también era una
mentira. Como todo él.
Salió
de su ensimismamiento, y se dirigió a la ventana, abriéndola. Fuera
llovía, aunque eso no importaba.
- ¿Ya
te has decidido?
Observó
las nubes y la lluvia, que lo estaban mojando debido al viento. Se
subió al alféizar, y miró abajo. Era cierto. No sentía nada. Todo
en él era calma.
- Sí.-
Respondió, mientras saltaba.
Microrrelato seleccionado en Concurso de Relatos de Ciencia Ficción "Bajo la piel", de Carpa de Sueños.
viernes, 25 de septiembre de 2015
La canción
- ¡Hola! ¿qué me traes hoy?
- Hoy solo tengo una canción. Tal vez dos.
- ¿La cantarás para mí?
- Claro que no.
- Dime al menos de qué trata.
- Sobre una rueda. Una rueda que gira.
- ¿Una rueda?
- Sí.
- ¿Y qué ocurre entonces?
- Se detiene. Tú la detienes.
- ¿Yo?
- Sí.
Pausa.
- Caminas hacia mí. Y yo hacia ti. Sin tocarnos. Entonces no avanza. A veces, y solo a veces, nos da por correr. Y sucede que la otra persona se asusta y hace lo mismo.
- ¿Por qué sucede eso?
- Porque en realidad no vamos juntos en la rueda. Sólo tú tienes el espejismo de verme tratando de alcanzarte. Pero la verdad es que caminas solo. Y todas las líneas que se dirigen a tu centro están vacías. Y sí, de vez en cuando me gustaría cogerte de la mano y sacarte de ahí; entonces el gigante del miedo y la duda aparece y me obliga a coger la vereda segura. Quizá tampoco sea segura, pero sí más placentera. No vengo al bosque porque estés esperando. Vengo porque siempre me ha gustado venir.
Silencio.
- ¿Por qué me cuentas eso?
- Es lo que dice la canción.
- Ya veo. Qué canción más fea, ¿no crees? Y, aún así, ya la había escuchado antes.
Rompe a llover. Fuerte.
- Seguirás viniendo, ¿no es así?
- Sí. Aunque la canción que traigo conmigo es distinta.
https://www.youtube.com/watch?v=gnhXHvRoUd0
- Hoy solo tengo una canción. Tal vez dos.
- ¿La cantarás para mí?
- Claro que no.
- Dime al menos de qué trata.
- Sobre una rueda. Una rueda que gira.
- ¿Una rueda?
- Sí.
- ¿Y qué ocurre entonces?
- Se detiene. Tú la detienes.
- ¿Yo?
- Sí.
Pausa.
- Caminas hacia mí. Y yo hacia ti. Sin tocarnos. Entonces no avanza. A veces, y solo a veces, nos da por correr. Y sucede que la otra persona se asusta y hace lo mismo.
- ¿Por qué sucede eso?
- Porque en realidad no vamos juntos en la rueda. Sólo tú tienes el espejismo de verme tratando de alcanzarte. Pero la verdad es que caminas solo. Y todas las líneas que se dirigen a tu centro están vacías. Y sí, de vez en cuando me gustaría cogerte de la mano y sacarte de ahí; entonces el gigante del miedo y la duda aparece y me obliga a coger la vereda segura. Quizá tampoco sea segura, pero sí más placentera. No vengo al bosque porque estés esperando. Vengo porque siempre me ha gustado venir.
Silencio.
- ¿Por qué me cuentas eso?
- Es lo que dice la canción.
- Ya veo. Qué canción más fea, ¿no crees? Y, aún así, ya la había escuchado antes.
Rompe a llover. Fuerte.
- Seguirás viniendo, ¿no es así?
- Sí. Aunque la canción que traigo conmigo es distinta.
https://www.youtube.com/watch?v=gnhXHvRoUd0
jueves, 23 de abril de 2015
Día del libro
He crecido con los libros. Ya desde pequeño me gustaban, y aún recuerdo historias de "El barco de vapor", una colección de libros rojos que podías conseguir con El círculo de lectores. Si bien es cierto que yo, exceptuando esta etapa de mi vida, nunca he tenido muchos libros. La mayoría los he descubierto en la biblioteca municipal, y, también, en la del colegio.
Puedo decir que una de las actividades a la que más tiempo le he dedicado ha sido a leer, aunque es verdad que no he tenido mucho interés en los llamados "clásicos", más que nada porque no tuve ninguna orientación en ese ámbito, y estos suelen ser de portadas sobrias (al menos allí, en la biblioteca), cosa que, como entenderán, a un adolescente o a un niño, no les atraerá demasiado.
La razón por la que escribo esto no es otra que la de darle las gracias a aquel niño pequeño, que, al igual que hoy, tenía esa pasión por la lectura, aún cuando todo lo que le rodeaba ejercía otra misión en el mundo, y no compartía ese hobby. Numerosas fueron las veces en las que me encontraba solo, viviendo en el libro, y ajeno al balón, que, a pesar de practicar deporte, no tenía el mismo interés por él que el resto.
Cierto es que eso me ha valido en muchas ocasiones de ser tildado como una persona extraña, recluida, pero nunca me he sentido solo. Ese vacío que existía (y aún existe en parte) en la sociedad que nunca supo aceptar lo diferente con respeto, lo llenaron los libros, y lo que en ellos había.
Me he perdido muchas cosas, estoy seguro, porque mirando con perspectiva, mi vida en su conjunto no ha sido, ni es, en gran medida, como la de los demás. Y no importa. Porque sé que ellos también se han perdido algo.
Las vidas que se quedaron encerradas en el papel y la tinta.
https://youtu.be/NqWcpEZ3GY0
Puedo decir que una de las actividades a la que más tiempo le he dedicado ha sido a leer, aunque es verdad que no he tenido mucho interés en los llamados "clásicos", más que nada porque no tuve ninguna orientación en ese ámbito, y estos suelen ser de portadas sobrias (al menos allí, en la biblioteca), cosa que, como entenderán, a un adolescente o a un niño, no les atraerá demasiado.
La razón por la que escribo esto no es otra que la de darle las gracias a aquel niño pequeño, que, al igual que hoy, tenía esa pasión por la lectura, aún cuando todo lo que le rodeaba ejercía otra misión en el mundo, y no compartía ese hobby. Numerosas fueron las veces en las que me encontraba solo, viviendo en el libro, y ajeno al balón, que, a pesar de practicar deporte, no tenía el mismo interés por él que el resto.
Cierto es que eso me ha valido en muchas ocasiones de ser tildado como una persona extraña, recluida, pero nunca me he sentido solo. Ese vacío que existía (y aún existe en parte) en la sociedad que nunca supo aceptar lo diferente con respeto, lo llenaron los libros, y lo que en ellos había.
Me he perdido muchas cosas, estoy seguro, porque mirando con perspectiva, mi vida en su conjunto no ha sido, ni es, en gran medida, como la de los demás. Y no importa. Porque sé que ellos también se han perdido algo.
Las vidas que se quedaron encerradas en el papel y la tinta.
https://youtu.be/NqWcpEZ3GY0
miércoles, 15 de abril de 2015
La armadura
Siempre fuiste una armadura hueca. Unas manos inexistentes sujetaban un hacha enorme, y con ella partías en dos todo aquello que hubiese por delante de tu camino y que te disgustaba. No importaba la resistencia. Lo que está vacío no puede destruirse. Lo máximo que se conseguía era un sonoro ruido ante las piezas de metal desperdigadas por el suelo.
Uno podría pensar que ese sonido no era otra cosa que la victoria, pero realmente era una falsa visión, donde hubo aire, más aire vendrá a ocupar su lugar. Ser de carne y hueso es una tara, y estar lleno de sangre, hace que todo pueda ser expulsado más rápido de adentro.
Por supuesto que no se puede vencer así a la armadura. Claro que, tampoco podemos volvernos como ella. La única manera es, hacerse con las piezas. Antes de que el hacha vuelva a caer frente a nuestra cara.
Uno podría pensar que ese sonido no era otra cosa que la victoria, pero realmente era una falsa visión, donde hubo aire, más aire vendrá a ocupar su lugar. Ser de carne y hueso es una tara, y estar lleno de sangre, hace que todo pueda ser expulsado más rápido de adentro.
Por supuesto que no se puede vencer así a la armadura. Claro que, tampoco podemos volvernos como ella. La única manera es, hacerse con las piezas. Antes de que el hacha vuelva a caer frente a nuestra cara.
martes, 17 de marzo de 2015
Soy
Hoy soy un libro con las palabras desordenadas, imposible de leer. La quiromancia más extraña, dormida en los posos de la brea que despiden mis ojos. Una bacanal confusa, adormecida, con los ánimos sin pulso alguno. Soy la antorcha que oscurece tu sonrisa de satisfacción. Una mano muerta que se desliza por el suave vaivén del aire, resistente a dejar de funcionar, cuando ya no queda nada por lo que moverse.
Hoy soy aún más un planeta hueco, que se sale de su órbita y se estrella contra la luna. Un montón de líneas difusas, con trazos de idas y retornos, irregulares compases cuyas bifurcaciones pierden la alegría. Un buscador chiflado que se pierde en el desierto de tus astros para nunca salir, muerto de hambre y sed, y ningún tesoro en sus manos.
Soy melancolía, una bruma espesa que sacude los cimientos de todo en lo que alguna vez creí. El hacha que termina de talar el solitario árbol milenario, cuyas raíces controlaban todo el bosque. La esperanza moribunda que rasca con sus uñas la puerta de lo inalcanzable, mientras jadea y escupe cuajerones de sangre.
No hay nada al otro lado, nada a lo que aferrarse, nada que voltee el rumbo de los barcos a la deriva.
Por eso hoy, más que nunca, puedo decir que, al hablar, el eco me responde.
https://youtu.be/2sNSA09euT8
Hoy soy aún más un planeta hueco, que se sale de su órbita y se estrella contra la luna. Un montón de líneas difusas, con trazos de idas y retornos, irregulares compases cuyas bifurcaciones pierden la alegría. Un buscador chiflado que se pierde en el desierto de tus astros para nunca salir, muerto de hambre y sed, y ningún tesoro en sus manos.
Soy melancolía, una bruma espesa que sacude los cimientos de todo en lo que alguna vez creí. El hacha que termina de talar el solitario árbol milenario, cuyas raíces controlaban todo el bosque. La esperanza moribunda que rasca con sus uñas la puerta de lo inalcanzable, mientras jadea y escupe cuajerones de sangre.
No hay nada al otro lado, nada a lo que aferrarse, nada que voltee el rumbo de los barcos a la deriva.
Por eso hoy, más que nunca, puedo decir que, al hablar, el eco me responde.
https://youtu.be/2sNSA09euT8
lunes, 16 de marzo de 2015
No me pidas ayuda
Puedes lanzar
tus redes,
nunca alcanzarás
lo que buscas.
Crees encontrar
eternos tesoros,
pero abres siempre
el baúl vacío.
Apartas con tu
puño de hierro
las señales
de lo que quieres.
Caminas a ciegas,
la noche en tus ojos,
y el alcohol no
es el elixir de la vida.
Te lanzo cuerdas
al fondo del hoyo,
y tus cuchillos
alumbran la oscuridad.
Te tiendo puentes
en tu isla solitaria,
y el fuego
refleja las estrellas.
Te tiendo la mano
frente a los monstruos,
y la hierba enrojece,
pura laceración.
Cuando pero la
ansiedad domine,
cuando el eco
controle tus calles,
cuando tus reinos
de arena caigan,
entonces, entonces
no me pidas nada.
No me pidas ayuda,
no me pidas nada,
porque te salvaré.
Para Candela.
Palabras clave en poesía: Ansiedad, noche y vacío.
tus redes,
nunca alcanzarás
lo que buscas.
Crees encontrar
eternos tesoros,
pero abres siempre
el baúl vacío.
Apartas con tu
puño de hierro
las señales
de lo que quieres.
Caminas a ciegas,
la noche en tus ojos,
y el alcohol no
es el elixir de la vida.
Te lanzo cuerdas
al fondo del hoyo,
y tus cuchillos
alumbran la oscuridad.
Te tiendo puentes
en tu isla solitaria,
y el fuego
refleja las estrellas.
Te tiendo la mano
frente a los monstruos,
y la hierba enrojece,
pura laceración.
Cuando pero la
ansiedad domine,
cuando el eco
controle tus calles,
cuando tus reinos
de arena caigan,
entonces, entonces
no me pidas nada.
No me pidas ayuda,
no me pidas nada,
porque te salvaré.
Para Candela.
Palabras clave en poesía: Ansiedad, noche y vacío.
lunes, 2 de marzo de 2015
Sonrisas
Un pájaro carpintero ha hecho un nido sobre hilos negros, buscando comida y picoteando a un solo gusano. El zepelín se estrella, no puede más. El oxígeno prendió la llama. Un salto, luego otro. No sé adonde caigo, pero no hay nada más aquí. La tierra no se puede comer, pero no está mal una vez te acostumbras a probarla. Ya lo ves, el silencio puede destrozar los tímpanos y la energía. Todo alrededor tiembla, y recibe tus balas sin decir nada, sin rechistar. Se comprende. O quizá no, y entonces se vuelve un bucle en el que la bicicleta gira pero no avanza. Nada claro en el brillo de las espadas. Solo impotencia, la de ser un gigante con pies de barro, donde los ecos del vacío se expanden más poderosos que nunca.
Perdí la mitad de mi cara en la guerra de las cenizas, y la máscara, la mascara es lo que dibuja una sonrisa completa libre del horror.
Perdí la mitad de mi cara en la guerra de las cenizas, y la máscara, la mascara es lo que dibuja una sonrisa completa libre del horror.
jueves, 26 de febrero de 2015
Vida y obra de una lágrima
Me deslizo entre las hojas que pueblan los astros de la avenida 16, no me muevo yo, me mueve el viento. Choco contra las tinieblas de tu cuerpo, un visitante más, un litro de sangre menos; se quedó pegado a ti, cuando cerraste las compuertas de los faros. Me muevo entre la arena de tus tapices, y es cuando me voy quedando pegado a tu pintura: Ya avanzo poco. Es entonces que una enfermera me inyecta el 0 negativo, y vuelvo a correr entre la eterna llanura que baja al inframundo por un único camino.
Pero no creo poder bajar, cuando el parapeto me lleva a cárceles de porcelana, y, ahí, me lanzo al vacío para ser arrastrado de nuevo. Los dulces y yo no encajamos, qué le vamos a hacer. Qué le vamos a hacer si, aunque el momento sea alegre, soy salada como el mar.
Pero no creo poder bajar, cuando el parapeto me lleva a cárceles de porcelana, y, ahí, me lanzo al vacío para ser arrastrado de nuevo. Los dulces y yo no encajamos, qué le vamos a hacer. Qué le vamos a hacer si, aunque el momento sea alegre, soy salada como el mar.
miércoles, 16 de julio de 2014
Flowers
Nadar en lava puede ser un buen pasatiempo. Si la resistes. El calor es abrasante. Y las altas olas, húmedas y calientes a la vez, se entrechocan entre sí. Caen limoneros desde el acantilado, y naranjos. Colorean el mar rojizo y lo vuelven más claro, más frío, aunque sigue siendo imparable.
Toco madera con mis labios, y de tanto tocarla se vuelve de piel. Una figura de ensueño que tiene vida propia y se echa a andar, a mi lado. Caminamos sobre el humo y dibujamos nuestros nombres sobre el cemento del infierno.
Dormir sobre el vacío es algo inmenso, pero necesitas tocar el tacto de las flores envueltas en el rocío de la mañana, oliendo intensamente a un perfume especial, que recuerda al de la miel, y que embriaga el lugar. Me dejo caer desde la nada hacia idílicos lugares, y me quiero quedar allí para siempre, aún cuando caen tormentas y los rayos me alcanzan de cerca.
Algo da vueltas sobre mi cabeza, quieto, calma apacible. Y las sonoras carcajadas se funden con el sonido de una guitarra y el bombardeo de un avión. Es entonces cuando me la llevo, y la ahogo de felicidad y placer. Entre caminos dibujados ronronean mis coches, aunque muchas veces la cochera esté cerrada. Otras veces salimos a correr y nos empapamos de éxtasis y locura, es entonces cuando la lava se cierra en torno a nosotros, y dibuja en el cielo una explosión que dispara hacia todas partes flores que dibujan entre el fuego un magnífico cisne.
https://www.youtube.com/watch?v=AFvfX3Mfd9E
Toco madera con mis labios, y de tanto tocarla se vuelve de piel. Una figura de ensueño que tiene vida propia y se echa a andar, a mi lado. Caminamos sobre el humo y dibujamos nuestros nombres sobre el cemento del infierno.
Dormir sobre el vacío es algo inmenso, pero necesitas tocar el tacto de las flores envueltas en el rocío de la mañana, oliendo intensamente a un perfume especial, que recuerda al de la miel, y que embriaga el lugar. Me dejo caer desde la nada hacia idílicos lugares, y me quiero quedar allí para siempre, aún cuando caen tormentas y los rayos me alcanzan de cerca.
Algo da vueltas sobre mi cabeza, quieto, calma apacible. Y las sonoras carcajadas se funden con el sonido de una guitarra y el bombardeo de un avión. Es entonces cuando me la llevo, y la ahogo de felicidad y placer. Entre caminos dibujados ronronean mis coches, aunque muchas veces la cochera esté cerrada. Otras veces salimos a correr y nos empapamos de éxtasis y locura, es entonces cuando la lava se cierra en torno a nosotros, y dibuja en el cielo una explosión que dispara hacia todas partes flores que dibujan entre el fuego un magnífico cisne.
https://www.youtube.com/watch?v=AFvfX3Mfd9E
viernes, 1 de noviembre de 2013
Silencio
Partes de mí que se desvanecen en la oscuridad de la noche. Vacío. Sientes que falta algo a lo que te habías acostumbrado. Igual que respirar o beber cuando tienes sed. No se siente ningún 'crack', solo silencio. Quizá sea una de las más bellas melodías. El problema es que a veces resulta aterradora. Te dejas llevar por la inercia, pero te recuerda que no está todo el esquema habitual. Ya no es inercia. Ni algo habitual. Se fuerza el cambio: Es una sombra que ya ha dejado su marca. No puedes volar, alguien te ha cortado las alas, e incluso en sueños uno aparece cayendo desde elevados precipicios, sin tocar nunca el suelo, solo aguardando eternamente a que llegue el final. Quizá lo bueno de todo es que al cabo de un tiempo indeterminado, todo se desvanece y se torna a algo alegre, en el que el tren que había desde el inicio vuelve a su carril.
"La alegoría llega cuando describir la realidad ya no sirve. Los escritores y artistas trabajamos en las tinieblas, y como ciegos tanteamos la oscuridad."- José Saramago.
"La alegoría llega cuando describir la realidad ya no sirve. Los escritores y artistas trabajamos en las tinieblas, y como ciegos tanteamos la oscuridad."- José Saramago.
jueves, 31 de octubre de 2013
Deeper
Caminamos sobre las líneas del tiempo, cuerdas que se entrelazaban sobre el espacio que separa una casa de otra. Éramos trapecistas que se encontraban en el medio, y no sabíamos donde ir, solo avanzábamos. Abajo solo vacío. ¿Qué ocurre? Viene un huracán y absorbe las ganas de avanzar, aletarga los sentidos, y el sueño domina los músculos, y, aún así, el descanso es efímero.
Los rasgos se marcan bajo sus ojos, y solo la risa rompe con el hielo que se ha formado abajo.
Se forma nieve, la cuerda cede, y caemos al frío suelo. De nada sirve nuestra ropa. Las dagas del viento se clavan desde todas direcciones, sin piedad, una y otra vez, atravesando incluso la cabeza. Nos levantamos, y juntamos nuestros cuerpos, quizá la forma más primitiva de obtener calor.
¿Qué son las palabras? Si aparecen barcos que se abordan el uno al otro, pero ninguno de los dos consigue conquistar el barco contrario. ¿Qué son las miradas? Si los cañones disparan y la madera de cada vehículo se vuelve inmune al plomo. ¿Qué es el roce? Si ambos están escorados y mantienen el rumbo intacto.
El tiempo volvió a cambiar de bando, como una balanza que nunca permanece estable, sino que oscila a ambos lados, insegura. Y quizá sea que todo se vuelve lo suficientemente inalcanzable como para expresarlo con palabras, pero lo que es cierto es que me ahogué en el oscuro océano de tus ojos.
http://youtu.be/06H_6oI4EK4
Los rasgos se marcan bajo sus ojos, y solo la risa rompe con el hielo que se ha formado abajo.
Se forma nieve, la cuerda cede, y caemos al frío suelo. De nada sirve nuestra ropa. Las dagas del viento se clavan desde todas direcciones, sin piedad, una y otra vez, atravesando incluso la cabeza. Nos levantamos, y juntamos nuestros cuerpos, quizá la forma más primitiva de obtener calor.
¿Qué son las palabras? Si aparecen barcos que se abordan el uno al otro, pero ninguno de los dos consigue conquistar el barco contrario. ¿Qué son las miradas? Si los cañones disparan y la madera de cada vehículo se vuelve inmune al plomo. ¿Qué es el roce? Si ambos están escorados y mantienen el rumbo intacto.
El tiempo volvió a cambiar de bando, como una balanza que nunca permanece estable, sino que oscila a ambos lados, insegura. Y quizá sea que todo se vuelve lo suficientemente inalcanzable como para expresarlo con palabras, pero lo que es cierto es que me ahogué en el oscuro océano de tus ojos.
http://youtu.be/06H_6oI4EK4
jueves, 24 de octubre de 2013
Nothing
Hoy no tengo nada sobre lo que escribir. Las palabras se agolpan sobre un estrecho callejón y no saben cómo reaccionar. Se revuelven, se colocan, inconexas, como una oración sin sentido alguno. No fluye tinta por mis venas, solo litros de alcohol y la desesperación de perder los pasos ganados, el terreno conseguido. Porque se avanza muy lentamente, pero todo se pierde demasiado deprisa. Tampoco quiero una guerra de trincheras, donde uno desangra al otro sin avanzar, con tierras de nadie, muertas, en el horizonte. ¿Es el paraíso lo que busco? Descansar en su mirada puede ser algo maravilloso, pero tan incierto que no sabes cómo conectar las letras. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Ando a ciegas por el filo de un barranco, puedo caer o salvarme. O quedarme así. Y, quizá, lo único que necesito sea una señal, porque disparo hacia delante, y el proyectil no se instala en ningún sitio. Solo el vacío llena el espacio que me separa de ti. Y es tan grande, que a veces pienso en saltar solo para ver si vienes a rescatarme.
Lo dicho. No sabía qué poner, y no he puesto nada.
"¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro."
Lo dicho. No sabía qué poner, y no he puesto nada.
"¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro."
martes, 15 de octubre de 2013
Ausencia
Es curioso ver cómo cosas que no estaban dentro del círculo de la normalidad, un buen día entran y se instalan, pero cuando deciden salir, aunque sea durante un corto período de tiempo, uno siente que algo se marcha de adentro. Y, si la conexión era intensa, comienza a darse una sensación de vacío, igual que un ciego que pierde a su guía, dando tumbos, sin rumbo fijo. No obstante, si aquello que se ha marchado, regresa, o, al menos, se acerca al círculo, notamos cambios relevantes. Se oprime el pecho, la adrenalina se desborda, y gran parte de ese terreno de nadie, vuelve a recuperar las pautas de un camino a seguir.
Decimos que el tiempo es unidireccional, pero, ¿y si no lo fuera? Imaginen un montón de líneas representando el tiempo, y, ahora, una escena aparte: Una persona rechazando a otra. La única dirección temporal nos dice que "A" es así, que no hay otra posibilidad alternativa en ese momento. Pero, ¿y si de forma paralela sí se está aceptando a esa persona, en la línea "B"?
Del mismo modo en que la eternidad no es infinita, sino que es una expansión enorme del tiempo (pero siempre tiene un final), la ausencia de emociones, o de personas que las provoquen, no es interminable, y siempre se encuentran formas de recuperación de las mismas, aunque sea utilizando los recuerdos.
http://youtu.be/aBp5uaqK_BE
Decimos que el tiempo es unidireccional, pero, ¿y si no lo fuera? Imaginen un montón de líneas representando el tiempo, y, ahora, una escena aparte: Una persona rechazando a otra. La única dirección temporal nos dice que "A" es así, que no hay otra posibilidad alternativa en ese momento. Pero, ¿y si de forma paralela sí se está aceptando a esa persona, en la línea "B"?
Del mismo modo en que la eternidad no es infinita, sino que es una expansión enorme del tiempo (pero siempre tiene un final), la ausencia de emociones, o de personas que las provoquen, no es interminable, y siempre se encuentran formas de recuperación de las mismas, aunque sea utilizando los recuerdos.
http://youtu.be/aBp5uaqK_BE
sábado, 12 de octubre de 2013
No sé cuando viene. Abre el portón, se cuela por la ventana, o hace un túnel bajo tierra. Y se instala en mi espacio sin yo percatarme de su presencia hasta que lo tengo frente a mis ojos. Dice que se llama Vacío, y por mucho que intento echarlo de casa, cuando llega es para quedarse hasta que quiere. Se mete en la sangre, inyectado en vena, y me cambia por completo.
Es entonces que, cuando estoy en la cama, aparece de abajo un caballero, que se enfrenta a aquel indeseado intruso, pero no logra nunca derrotarlo del todo, aunque al menos consigue que, durante un lapsus de tiempo, ese abominable ser vuelva a las fauces de la Tierra, a su hogar de las tinieblas.
Es entonces cuando me pregunto si mis escudos son ineficaces contra ciertas emociones, y, mientras me cuestiono esto, abandono el jarrón que sostengo sobre mis manos, y me tumbo junto con aquel número errante en la cama.
Es entonces que, cuando estoy en la cama, aparece de abajo un caballero, que se enfrenta a aquel indeseado intruso, pero no logra nunca derrotarlo del todo, aunque al menos consigue que, durante un lapsus de tiempo, ese abominable ser vuelva a las fauces de la Tierra, a su hogar de las tinieblas.
Es entonces cuando me pregunto si mis escudos son ineficaces contra ciertas emociones, y, mientras me cuestiono esto, abandono el jarrón que sostengo sobre mis manos, y me tumbo junto con aquel número errante en la cama.
miércoles, 2 de octubre de 2013
Sorpresas
Fantasías que bailan con la esperanza a un baile de cojos, con música para sordos, y luces para ciegos. Se trata de una danza cuidadosa, donde el camino se traza lentamente, y se palpan los barrotes de las celdas. No sabes lo que hay tras las murallas hasta que no las atraviesas, y es por eso que los murmullos del agua dejaron paso a un eco estruendoso, en el que dos voces querían tocarse, y finalmente se fundieron en una sola. Una mano que se aferra a la otra, titubeante, hasta que ve la sonrisa en el rostro de la portadora, y es entonces cuando sabe que no importa si la mano se suelta: Ella estará ahí para impedir que caiga al vacío.
http://youtu.be/6Wg_JpVHkio
http://youtu.be/6Wg_JpVHkio
viernes, 13 de septiembre de 2013
Parnaso
Hay niebla en las
calles del Parnaso,
no se ve el Big Ben,
ni la Diosa Cibeles.
Cae lluvia como
misiles de morteros,
y no se siente nada,
y no se moja nada.
Vuelan almas
perdidas y olvidadas,
motas de polvo
pasto de las eras.
Sentado en el banco
junto a Napoleón,
viendo pasar su barco,
vacío como una ilusión.
Desconozco la muerte,
esto solo es la mente,
vanos pensamientos
que vienen y se marchan.
Igual que Dios creamos
mundos de la nada,
en una vida misteriosa
sin saber de donde viene,
ni hacia dónde se va.
Y lo único que queda
son las cálidas pecas
en tu rostro, nada más.
http://youtu.be/vzB19amNuD0
calles del Parnaso,
no se ve el Big Ben,
ni la Diosa Cibeles.
Cae lluvia como
misiles de morteros,
y no se siente nada,
y no se moja nada.
Vuelan almas
perdidas y olvidadas,
motas de polvo
pasto de las eras.
Sentado en el banco
junto a Napoleón,
viendo pasar su barco,
vacío como una ilusión.
Desconozco la muerte,
esto solo es la mente,
vanos pensamientos
que vienen y se marchan.
Igual que Dios creamos
mundos de la nada,
en una vida misteriosa
sin saber de donde viene,
ni hacia dónde se va.
Y lo único que queda
son las cálidas pecas
en tu rostro, nada más.
http://youtu.be/vzB19amNuD0
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