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jueves, 5 de diciembre de 2013

The same

Muchas veces pienso que digo lo mismo, aunque lo exprese de forma diferente. Y diría que es cierto, aunque, de un modo u otro, inevitable. Tal vez eso les lleve al aburrimiento, ver temas muy trillados y otros sin apenas ser tocados. Pero no es algo que yo pueda mejorar. No ya por los límites del lenguaje, y de los míos respecto al conocimiento del mismo, sino porque ni siquiera las experiencias diarias tienen por qué ser originales o novedosas. Aún así, nada ocurre dos veces de la misma forma, y yo tampoco reflejaré en estas extrañas trincheras dos cosas exactamente iguales, eso sí, tendrán que lidiar con el espectro de lo similar.


jueves, 24 de octubre de 2013

Nothing

Hoy no tengo nada sobre lo que escribir. Las palabras se agolpan sobre un estrecho callejón y no saben cómo reaccionar. Se revuelven, se colocan, inconexas, como una oración sin sentido alguno. No fluye tinta por mis venas, solo litros de alcohol y la desesperación de perder los pasos ganados, el terreno conseguido. Porque se avanza muy lentamente, pero todo se pierde demasiado deprisa. Tampoco quiero una guerra de trincheras, donde uno desangra al otro sin avanzar, con tierras de nadie, muertas, en el horizonte. ¿Es el paraíso lo que busco? Descansar en su mirada puede ser algo maravilloso, pero tan incierto que no sabes cómo conectar las letras. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Ando a ciegas por el filo de un barranco, puedo caer o salvarme. O quedarme así. Y, quizá, lo único que necesito sea una señal, porque disparo hacia delante, y el proyectil no se instala en ningún sitio. Solo el vacío llena el espacio que me separa de ti. Y es tan grande, que a veces pienso en saltar solo para ver si vienes a rescatarme.

Lo dicho. No sabía qué poner, y no he puesto nada.

"¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro."

lunes, 30 de septiembre de 2013

Enfermedad

Un caballo, una torre, y un alfil en el tablero de ajedrez se alzan, cada uno por su lado, pero del mismo color. Amenazantes piezas, con mortíferas espadas que aturden y atontan, pero que conocen de antemano que no pueden alcanzar al rey. Perdieron la partida antes de empezar, pero aún así siguen plantando cara, pues les va la vida en ello. Mis peones sucumben ante los primeros ataques, pero luego la batalla se estabiliza hasta quedar en punto muerto, tornándose a una guerra de desgaste, con trincheras que delimitan las líneas, y; al fondo, el pensamiento de saber que la partida está ya afianzada y que, sin embargo, todavía queda mucho por ganar.