Me olvidé de respirar, no sabía cómo seguir, si todo carece de importancia y la vida se reduce a un compás lastimero y rutinario. Pocas cosas en el horizonte, solo un globo que se eleva para ver si salva algún trozo de cordura.
No sentir nada en absoluto es una sensación horrible, que te abre en canal y pinta de rojo todo cuanto te rodea. No, no es un puñetazo, ni tan siquiera una herida que escuece. Es la indiferencia, contemplar con pasividad cómo todo pasa y no montarte en la barca del tiempo. No cambias nada porque no estás en contacto con nadie, igual que una feminista aislada que cumple con todas las revoluciones mentales marcadas, pero que no las expande más allá de su habitación.
Una mota de polvo en las gafas del presente, cuyo único propósito es seguir existiendo cuando todo lo demás ya ha desaparecido. Una araña vieja y asustada sujeta a un último hilo cuando toda su red ya ha sido destruída por el palo de un niño travieso.
Un suspiro, la toalla perdida, y las letras como último colchón.
Para Sally
Palabras clave: Rojo, globo y feminismo.
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
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viernes, 27 de marzo de 2015
miércoles, 4 de marzo de 2015
Amistad
Hoy no es un buen día. Todo está nublado, dentro y fuera. Ni siquiera llueve, no. Ni siquiera eso. Quizá sea porque no sé qué hacer para que los hilos de la suerte vuelvan a mis dedos. Los cortaste tú, con una sola mirada. No era una mirada mala, solo era la que no quería ver. Todo es injusto, ¿verdad? Pero no te culpo. No es algo extraño. Solo que, eso puede conmigo.
He construido con mis manos mundos que ni siquiera sabía que existían, solo para ti. Y podría hacer más, si quisieras. No sabes cuántos segundos murieron en la batalla de las horas únicamente para poder acariciar con los dedos las alambradas de tu alma. He acariciado el cielo de tu piel desde el infierno, sin saber qué paso dar para evitar más muertes, rodeado de cloro y gas mostaza, y como máscara protectora, el eco de tu voz viajando a través de la desolación. Conseguí para ti la flor escondida en la ciudad de la metralla, escondida tras barro y metal, bajo un casco de ilusiones.
Yo, que he recorrido kilómetros y kilómetros en lugares únicos, que he viajado bajo el peligro de lo estático, y como única guía, la locura.
Yo, que lo único que quería era embriagarme de tu aliento durante toda la noche, embarcados sobre rayos de erizos.
Y ahora te veo, levantas bandera blanca, y te conviertes en mi amiga. Y quieres paz, cuando yo llevo todo un ejército dedicado a la guerra. Me colocas en la frontera, cuando yo quiero la anexión.
Y es que la neutralidad es extraña. Sobre todo cuando me ofreces una tregua que yo nunca podré ganar.
La del silencio.
Para Marta.
Palabras clave: Amistad, infierno, flor.
He construido con mis manos mundos que ni siquiera sabía que existían, solo para ti. Y podría hacer más, si quisieras. No sabes cuántos segundos murieron en la batalla de las horas únicamente para poder acariciar con los dedos las alambradas de tu alma. He acariciado el cielo de tu piel desde el infierno, sin saber qué paso dar para evitar más muertes, rodeado de cloro y gas mostaza, y como máscara protectora, el eco de tu voz viajando a través de la desolación. Conseguí para ti la flor escondida en la ciudad de la metralla, escondida tras barro y metal, bajo un casco de ilusiones.
Yo, que he recorrido kilómetros y kilómetros en lugares únicos, que he viajado bajo el peligro de lo estático, y como única guía, la locura.
Yo, que lo único que quería era embriagarme de tu aliento durante toda la noche, embarcados sobre rayos de erizos.
Y ahora te veo, levantas bandera blanca, y te conviertes en mi amiga. Y quieres paz, cuando yo llevo todo un ejército dedicado a la guerra. Me colocas en la frontera, cuando yo quiero la anexión.
Y es que la neutralidad es extraña. Sobre todo cuando me ofreces una tregua que yo nunca podré ganar.
La del silencio.
Para Marta.
Palabras clave: Amistad, infierno, flor.
lunes, 2 de marzo de 2015
Sonrisas
Un pájaro carpintero ha hecho un nido sobre hilos negros, buscando comida y picoteando a un solo gusano. El zepelín se estrella, no puede más. El oxígeno prendió la llama. Un salto, luego otro. No sé adonde caigo, pero no hay nada más aquí. La tierra no se puede comer, pero no está mal una vez te acostumbras a probarla. Ya lo ves, el silencio puede destrozar los tímpanos y la energía. Todo alrededor tiembla, y recibe tus balas sin decir nada, sin rechistar. Se comprende. O quizá no, y entonces se vuelve un bucle en el que la bicicleta gira pero no avanza. Nada claro en el brillo de las espadas. Solo impotencia, la de ser un gigante con pies de barro, donde los ecos del vacío se expanden más poderosos que nunca.
Perdí la mitad de mi cara en la guerra de las cenizas, y la máscara, la mascara es lo que dibuja una sonrisa completa libre del horror.
Perdí la mitad de mi cara en la guerra de las cenizas, y la máscara, la mascara es lo que dibuja una sonrisa completa libre del horror.
martes, 24 de febrero de 2015
Prisioneros
El ritmo del mundo sigue igual. Hormigas entran y salen, y trenes rugen en las pintadas del asfalto. El cerebro se embota y no sabe arrastrar arena a la playa. ¿Cómo de largo es el horizonte? Destrozo los cristales de los aparejos que rezan: "Romper solo en caso de desesperanza", y el cielo se cubre de rojo. ¿Cómo de largo es el día? Las almas de los herejes se consumieron entre gritos de angustia, y la espada me empuja hacia ellos. Fuerte coraza que cubre los golpes, pero deja pasar las dagas de la mente. Directas hacia los ojos, las fauces de la incertidumbre desgarraron mi garganta. ¿Cómo de largo es un minuto? Me quedé ahí, prisionero de una mano invisible que guía pero no señala, un mapa del revés, las estrellas que rozan las manos, y las laceran con el frío más ardiente. Palabras, palabras. Una noria que sube y baja, no sé qué ocurre. Un hilo, una mano, y arenas movedizas abajo. Si quieres, estira. Si quieres, empuja.
http://youtu.be/qdzvC0XxoMY
http://youtu.be/qdzvC0XxoMY
domingo, 22 de febrero de 2015
Arañas
No soy un superhéroe, ni tampoco un villano. Lo que haga no será recordado por siglos, ni tampoco se prestará mucha atención a mi ausencia. Apenas un 'crack' minúsculo, imperceptible sonido, en este mundo. La huella de una bacteria.
Soy una pequeña araña que va tejiendo sus hilos alrededor de un mundo hueco. Cuando algo cae dentro, no escucho el ruido, no siento las vibraciones. Lentamente, con el pasar de las horas, el veneno me va consumiendo, y poco a poco voy descendiendo hacia el suelo. Evito las pisadas, y me escondo bajo los árboles. Devoré mis piernas hace tiempo, ni un solo paso atrás. Ninguno hacia delante. Me quedo en el medio de un mundo que lo devora todo sin piedad, esperando que un rayo de luna me salve.
http://youtu.be/CwrhUSkfThw
Soy una pequeña araña que va tejiendo sus hilos alrededor de un mundo hueco. Cuando algo cae dentro, no escucho el ruido, no siento las vibraciones. Lentamente, con el pasar de las horas, el veneno me va consumiendo, y poco a poco voy descendiendo hacia el suelo. Evito las pisadas, y me escondo bajo los árboles. Devoré mis piernas hace tiempo, ni un solo paso atrás. Ninguno hacia delante. Me quedo en el medio de un mundo que lo devora todo sin piedad, esperando que un rayo de luna me salve.
http://youtu.be/CwrhUSkfThw
sábado, 25 de enero de 2014
Warm
Dos marionetas guiadas por los hilos de sus propios corazones se reunieron bajo la sombra de un viejo árbol que guardaba la entrada a las entrañas de la tierra. Ellas se movían al son del viento, sin interrupciones, hasta que entrada la tarde, montones de insectos aéreos llenaron con su aleteo el lugar. El día se encontraba frío y con un cielo despejado donde el sol se negaba a mostrar su lado más cálido. Oscuro pero claro.
Los muñecos se mueven de sus posiciones, y se dirigen al interior del bosque, a las zonas más oscuras, donde solo los pájaros aparecen de vez en cuando, en el transcurso de su vuelo. Allí, los hilos que portaban se entrelazaron una y otra vez, y la frágil madera empezaba a prenderse con la fricción de los mismos. Era un fuego que quemaba, que inflamaba el pecho, pero que no se expandía más allá de los participantes de aquella transformación. Montones de hormigas corretearon alrededor de los cuerpos, igual que las ondas que crea una piedra al ser lanzada al agua. La tierra, caliente, se levanta, partícula a partícula, con cada suspiro que se escucha en el eco.
Las brumas de la noche cubren los ojos, igual que persianas bajadas para evitar la luz en la habitación, y rayos que llenan el cuerpo estallan en millones de diminutos electrones, que se confunden con el agua que despide la madera de los ardientes muñecos, y, mientras todo ocurre, los trenes viajan transportando curvas en los labios.
http://youtu.be/AQ-iU33vJQU
Los muñecos se mueven de sus posiciones, y se dirigen al interior del bosque, a las zonas más oscuras, donde solo los pájaros aparecen de vez en cuando, en el transcurso de su vuelo. Allí, los hilos que portaban se entrelazaron una y otra vez, y la frágil madera empezaba a prenderse con la fricción de los mismos. Era un fuego que quemaba, que inflamaba el pecho, pero que no se expandía más allá de los participantes de aquella transformación. Montones de hormigas corretearon alrededor de los cuerpos, igual que las ondas que crea una piedra al ser lanzada al agua. La tierra, caliente, se levanta, partícula a partícula, con cada suspiro que se escucha en el eco.
Las brumas de la noche cubren los ojos, igual que persianas bajadas para evitar la luz en la habitación, y rayos que llenan el cuerpo estallan en millones de diminutos electrones, que se confunden con el agua que despide la madera de los ardientes muñecos, y, mientras todo ocurre, los trenes viajan transportando curvas en los labios.
http://youtu.be/AQ-iU33vJQU
domingo, 29 de diciembre de 2013
A wolf
Un lobo se acerca mordiendo suavemente una piel que se configura ante sus ojos, como si quisiera acariciar con los dientes igual que con sus piernas, pero no lo hace para no arañar los delicados hilos que soportan esa estructura gelatinosa. Es posible que el lobo se enfade si es apartado de su agradable tarea, pues es algo que quería hacer con intensidad, y aunque sea algo venido del cielo, no ha sido fácil para él dar con lo que está visualizando.
Sus instintos se transforman, se vuelven protectores, y a la vez se vuelve manso frente a aquello que acaricia con su pelaje, pero no es la docilidad del vencido, sino que se construye una estructura de reciprocidad entre las dos figuras, y aunque el cansancio domine los ojos y la mente, los lazos se mantienen firmes a lo largo de los días y los meses.
http://youtu.be/OUC8AJ-l_vo
Sus instintos se transforman, se vuelven protectores, y a la vez se vuelve manso frente a aquello que acaricia con su pelaje, pero no es la docilidad del vencido, sino que se construye una estructura de reciprocidad entre las dos figuras, y aunque el cansancio domine los ojos y la mente, los lazos se mantienen firmes a lo largo de los días y los meses.
http://youtu.be/OUC8AJ-l_vo
Ubicación:
23170 La Guardia, Jaén, España
martes, 17 de diciembre de 2013
La balanza
La balanza del sueño se desplaza siempre al mismo lado tarde o temprano, igual que un objeto cualquiera termina cayendo al suelo atraído por la fuerza gravitatoria. Y en esa balanza siempre intento colocar algo de visiones que puedan ser recordadas. Acariciar hilos de tierra no está mal, pero a veces prefiero tocar suaves paños de seda que buscan ser calmados. Y dos túneles se acercan con trenes a ambos lados, es inevitable el choque. Pero no son magulladuras lo que encuentro en mi cuerpo, sino la flecha de alguien que se aleja alzando el vuelo.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Prisión
Podría decir que he caído preso en una laguna, donde la oscuridad no es completa, y el agua me llega a las rodillas. Sería extraño ver a una sirena con plumas siguiendo el caudal del agua, pero lo cierto es que no me extrañaría. Su voz atrae a todo ser viviente, y sé que tiene plumas porque la corriente las lleva hasta mi invisible hogar. Sé que son suyas, pues aparecen brillando, luces de luciérnagas en el color negro de las plumas, igual que bombillas oscuras iluminando la presencia de la noche. Y se ve la arena del fondo, las pequeñas piedras que pueblan los cristales líquidos, y algún que otro insecto acuático dentro de mi cárcel de sonido.
Quizá, lo único que espero en este lugar es poder verla, pero entonces las barreras que me detienen se harían añicos, y marcharía directo a envolverme entre sus hilos.
Quizá, lo único que espero en este lugar es poder verla, pero entonces las barreras que me detienen se harían añicos, y marcharía directo a envolverme entre sus hilos.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Death
La muerte no es un esqueleto con túnica y capucha de color negro, portando una guadaña. Es la sorpresa y la certidumbre. La sonrisa extraña de una persona llena de vida a la que se le cortan los hilos que le sujetaban al resto de títeres. Es un día que se antoja normal y de repente se trastoca, como 'clic' en un interruptor. Un caos en las oficinas de la rutina. Una flor que se marchita en las salas de la sonrisa.
Aumentan los caudales de agua salada en los ríos, se desbordan, como un ejército de personas desconocidas entre sí que van a saludarse, y se dirigen al mismo lugar. Cenizas y sombras. Te arrancan de tu alrededor ramas del árbol al que estás acostumbrado ver, y el paisaje se trastoca. Es algo natural: Sabes que pasa. Que debe pasar. Pero, aún así, nunca piensas que te vaya a tocar a ti. Que la muerte es un mensajero que pulula por tu alrededor, y que tú no recibes sus cartas.
Aumentan los caudales de agua salada en los ríos, se desbordan, como un ejército de personas desconocidas entre sí que van a saludarse, y se dirigen al mismo lugar. Cenizas y sombras. Te arrancan de tu alrededor ramas del árbol al que estás acostumbrado ver, y el paisaje se trastoca. Es algo natural: Sabes que pasa. Que debe pasar. Pero, aún así, nunca piensas que te vaya a tocar a ti. Que la muerte es un mensajero que pulula por tu alrededor, y que tú no recibes sus cartas.
domingo, 3 de noviembre de 2013
El titiritero
¿Han sentido ustedes cómo es ser un titiritero? Coges el control de una marioneta, manejas los hilos a tu gusto, y ves cómo se desarrolla el espectáculo. Pero, ¿realmente depende de nosotros controlar al muñeco? Es más, ¿lo controlamos realmente? Muevan la marioneta sobre la mesa, hagan que ande. Pero ahora, con una tijeras, corten uno de los hilos. Solo uno. ¿No se vuelve más difícil controlar los movimientos? ¿No dependemos nosotros de un medio para controlar? ¿No nos volvemos igual que la marioneta? ¿De qué sirven nuestras manos si los hilos están cortados? Al final, terminamos dependiendo del hilo, la marioneta de nosotros, y el hilo de la marioneta, pues sin nada a lo que aferrarse no puede controlar.
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viernes, 11 de octubre de 2013
Historia de una H que no quería ser muda
Mundos de sombras dominan las dos líneas de fuego, que hay entre tus manos y las mías. Esta vez fue rápido y cercano el lugar señalado. Una selva virgen donde la mosca tsé-tsé hace estragos a su paso. Pero estaba seguro, porque su halo me protegía de cualquier peligro. Nos sentamos junto a un río cercano, y, mientras hablabámos, ella observaba el paisaje. Miraba las combinaciones de colores, el vuelo de las hojas, el azul del cielo, o las briznas de hierba. Yo, en cambio, exploraba sus facciones. ¿Qué necesidad había de mirar alrededor? Sus dos dulces terrones de tierra azucarada ya hacían de espejo sobre la realidad. Pero, por mucho que quisiera penetrar dentro, una enorme caja acorazada se interponía entre mi cuerpo y su interior.
Quizá si hubiera tenido las manos de Lupin, habría podido entrar rápidamente, pero aquello me decía que debía ir con cuidado, con tacto, hasta conseguir abrirla. No me importaba el tiempo que estuviese allí, intentando dar con la combinación. Sabía que adentro había un botín muy valioso.
Esta vez el aire se reía a menudo, y mis manos tocaban los finos hilos de seda que brotaban de las raíces de la montaña, mientras la atrapaba entre mis brazos y me dejaba embriagar por su perfume. Y, a veces, dejaban de escucharse nuestras voces, era entonces cuando legiones enteras de segundos disparaban sobre nuestros cuerpos. Pero duraban tan poco que, a pesar de continuar oyendo nuestro silencio, se establecía una unión entre sus dos bases y las mías, mediante unas largas cuerdas que se enganchaban en el territorio del otro.
Yo era un ratero de emociones que se había escapado con la hija de un aristócrata, y, mientras esperábamos el transporte que me llevaría de vuelta a casa, aparecieron los guardias para prenderme. Tras un intento de huida, decidí rendirme. Antes de que llegasen adonde me encontraba, arropé entre mis brazos a Helena, deseando estar en un espacio geográfico distinto, donde sus alas se desplieguen sin restricción alguna.
Los murciélagos son ciegos, y solo pueden evitar chocarse mandando ondas ultrasónicas, para determinar si hay obstáculos o no. Tal vez me siento como uno de ellos, solo que en vez de mandar ondas, envío palabras. Y solo tú puedes hacer que siga volando.
http://youtu.be/4jbwUDZLs3E
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