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martes, 15 de diciembre de 2015

Huida hacia delante

- ¿No te ha ocurrido que has huído alguna vez de algo pero luego no sabías qué hacer?

- Sí. Me ha pasado. Es más fácil saber lo que no quieres, que establecer tus deseos. Sobre todo cuando las decisiones pueden afectar a tu vida.

- ¿Qué harías tú en esa situación? ¿Qué hacías?

- Imagino que depende de qué se huye y qué cosas se plantean. Pero si el tiempo está a tu favor, lo mejor es pensar bien lo que quieres. Las dudas se acaban resolviendo.

- Entonces, ¿descubriste lo que querías?

- Sí. Aún lo tengo claro.

- ¿Qué es?

- Tú. Acabé decidiendo que eres lo que busco. Aunque no te termine de encontrar.

martes, 8 de diciembre de 2015

La línea del horizonte

- No esperaba que vinieses. Es agradable verte más a menudo.

- Quizá necesitaba hablar. Todo esto... No logro entenderlo.

- ¿Por qué?

- No sé... Es increíble. Literalmente. A veces pienso que no saldremos de este círculo. Que tarde o temprano se romperá y que estamos destinados a que no cambie nada. Tú te marcharás a otro bosque y yo seguiré con mi vida.

Pausa.

- Y... En ocasiones recuerdo la ceniza, los viejos árboles que aún existen en terrenos yermos. Troncos desnudos, sin hojas. Formando parte del bosque, de mí. Yo avanzo, cambio las cosas de lugar. Le doy prioridad a mi trabajo. Cuando uno trabaja no puede pensar, ¿sabes? Entonces vienes tú, con todo el viento en contra, y te quedas. Quizá en vano. Pero intentas hacer un camino, a pesar de todo. Y yo me pregunto, ¿esto se quedará siempre así? ¿Habrá algo que cambie? ¿Será a mejor o a peor?

- Nada permanece inmutable. Ni tampoco hay nada destinado. Las cosas las cambiamos nosotros, aunque sólo sea mover una gota en el océano. Vendrán cosas que no sabes, actos que no esperas. Y, créeme, si el camino vale la pena, y te aporta cosas, la meta no importa tanto, aunque sea deseable. El fin, el objetivo, está para eso, para andar, avanzar, detrás de eso. Si nos quedásemos sólo pensando en la meta... ¿Dónde quedaría lo demás? Por eso me quedo. Y creo que pronto sabrás mejor el por qué.

https://youtu.be/xmWrsqX56zY

martes, 10 de noviembre de 2015

El regreso

- Hola. ¿Donde has estado? Han pasado un par de semanas desde la última vez. Ya creía que no volverías.

- No he podido venir. Lo siento.

- ¿Por qué? Soy yo el que viene aquí. Nadie me obliga a nada. Es cierto que se echa de menos el que aparezcas, pero así son las cosas. ¿Qué has estado haciendo?

- He intentado alejarme de todo. Necesito reordenar mis ideas, y seguir adelante. Aunque supongo que dos semanas no han sido suficientes. ¿Qué has hecho tú?

- Comprendo... Bueno, yo me venía aquí y me ponía a pensar. Aunque debo decir que no ha sido agradable. La ausencia se notaba demasiado, ¿sabes? A veces me acercaba al río, y escuchaba el rumor del agua. Pero me sobrecogía y tenía que irme. Toda esta situación es demasiado compleja y extraña como para que sea real. Y, sin embargo, lo es. Tengo una cierta dependencia a tu figura, cuando ya debería haber salido corriendo sin echar la vista atrás.

Pausa.

- No sé cómo terminará todo, es la verdad, y, sin embargo, guardo la certeza de que el que seamos dos incógnitas, nos dejará en esta deriva. Hay cosas que nunca cambian.

- Has venido en un mal momento. Has elegido un tiempo equivocado. En el pasado elegiste un método erróneo. Tal vez esos fallos te hagan actuar mejor en otra ocasión. Valoro el hecho de que vengas, y lo que dices. Que te muestres. Pero yo no puedo actuar de otra manera. No puedes sustituir al tiempo.

- Lo sé. Lo que ocurre es que, dentro de esta celda que soy yo, tengo que luchar con lo que tenga. Hasta que cambie algo o todo se desmorone.

lunes, 26 de octubre de 2015

En busca del paraíso

- ¿En qué piensas?

- ¡Ah!, hola. Me has asustado.- Respondió, sobresaltada.

- Lo siento. Debería silbar o algo, me lo suelen decir.

- No es mala idea, ¿eh? En cuanto a tu pregunta, estaba dudando si llevarte o no a algún lugar más cercano al centro del bosque que este árbol derrumbado.

- ¿Y eso?

- No sé si lo sabes, pero según una vieja leyenda existe un lugar aquí semejante al paraíso. Yo he buscado muchas veces, por mi cuenta o con otras personas, pero aún no lo he logrado. Desconozco si la leyenda se refiere a un lugar físico o se trata de un estado emocional; el caso es que muchas veces he soñado con ese lugar, y, aunque cambiaba el tiempo o las cosas que observaba, siempre ha estado aquí, en el bosque. Y me planteaba que quizá tú podría saberlo, puesto que vienes aquí tanto y tan seguido. Eso sí, no te equivoques. Del planteamiento al hecho hay un largo trecho.

- Debería estar. Pero yo no puedo decirte si conozco o no su paradero. Creo, sin embargo, que es complicado que lo encuentres justo ahora. Necesitaría ver más cambios, aunque sea en la linde.

- ¿Quiere eso decir que sólo puedo ver ese lugar cuando haya desterrado todo aquello que es malo?

- No. Eso es imposible de hacer. Al igual que se destierran cosas malas, también hay que traer otras que sean positivas. Yo podría avisarte cuando crea que queda poco para encontrar ese sitio, pero no sería más que una suposición. Eso lo descubrirás tú. Más allá de los sueños. Yo también veo ese lugar, aunque no sé si tiene las mismas cosas que ves tú.

- ¿Qué es lo que ves?

- Un libro en mis manos, música de fondo, y tú bailando de la primera manera que se te ocurre. Y, por supuesto, finjo que leo.

https://youtu.be/DWj_mEzX02U
 


domingo, 12 de julio de 2015

La partida de ajedrez

Al mover la pieza, echó un vistazo al tablero. Ya había perdido las torres, un alfil, y un caballo. Le gustaba pensar en el ajedrez como si se tratase de una guerra de desgaste. "¿Por qué ir rápido a ganar? Eso no es emocionante.", pensaba.

Lo que no sabía es que él podía perder. Que la supremacía total no existe, y que la persona sentada enfrente podía no pensar igual. Y él, él iba por delante en piezas, pero bastante detrás en estrategia.

Y es que, cuando llegaba el turno de su contrincante, este se quedaba pensando, sin decir palabra. El reloj, parado, hacía de ese tiempo algo interminable.

"¿Por qué no mueve ya?", "¿Por qué se piensa tanto el hacer algo, incluso cuando le dejo en bandeja mis piezas?"

Aaah, ¿cómo no va a reflexionar si haces eso? "Es una trampa", piensa el rival. Y estudia movimientos. Y se queda al margen del juego. Crea incertidumbre. La inseguridad de quien no quiere perder, frente a la impaciencia del que quiere ganar. Cosas parecidas, no iguales.

Y en esta partida, vencer puede significar perder, y una derrota puede traer una victoria. La pregunta es, ¿quién debe ganar?, ¿pueden ganar ambos?, ¿y perder?

Lo único que se saca en claro es, que si ellos se levantan de la silla, y dejan el tablero así, cuando vuelvan a sentarse, todo seguirá igual.

Aunque también pueden dejar la partida y comenzar la victoria.

lunes, 27 de abril de 2015

Rupturas y dejadez

A veces las personas somos algo que dejan para después, como el "ya lo haré mañana", una especie de futuro incierto, donde la palabra dada se vuelve pesada, un proyecto inacabado. Y es que sí, vamos a lo nuestro. Habrá quien no, claro, pero al final la marea te arrastra a eso.

Plantear una ruptura con lo que eres, es un proceso que requiere mucho tiempo, y una reflexión continua, no se hace de un día para otro. Esto suele hacerse de forma inconsciente, pero cuando se experimenta el cambio, es bastante complejo, y cuesta llegar de un punto a otro.

Y, seguramente, lo más difícil de todo, es iniciar uno mismo el cambio.

https://youtu.be/EjavWYBVugk

domingo, 12 de abril de 2015

Locura

El odio es un chute de energía que inyecta en sangre los ojos, y bloquea cualquier cosa que se pueda pensar. Igual que un borracho, el que vive con el odio, está incapacitado para reflexionar. Solo lo mueve un afán de destrucción hacia lo odiado, y en ese camino, no importará morir matando.

Así pensaba Martín, sentado en la ribera del río, mientras observaba las tranquilas aguas que de vez en cuando arrastraban basura. A él se le hacía raro eso de odiar a alguien, aunque intentaba comprenderlo.

Todo su ser emanaba amor. Hacia la naturaleza, por eso se sentía triste al ver pasar ante su mirada una bolsa de plástico o una compresa. Hacia las personas, por eso aguantaba hasta al macarra que se metía con él todos los días, ya que la forma más intensa de la ignorancia es el uso de la fuerza contra el más débil, lo compadecía, y le dejaba hacer.

También amaba la inculturalidad que apresaba a la gente que veía, pues cada uno es dueño de sus actos, y esos pasos los habían tomado ellos, a costa de un pensamiento crítico. Y, por supuesto, amaba la soledad a la que le habían relegado por ser distinto, pues todos eligen a las personas con las que andar en la vida, y respetaba que él no fuese una de ellas.

Lo que Martín no sabía, era que, su forma de pensar, era, sin duda la de un loco. Por sus venas corría la locura a todo tren, y, al igual que el odio, ejercía sobre él esa particular característica de impedir otro pensamiento ajeno.
No respiraba la locura por sus hechos, sino porque por su cabeza pasó el férreo convencimiento de que las cosas están bien así, y hay que amarlas y respetarlas tal y como son.

Martín, a pesar de encontrarse en medio de aquella incertidumbre, alejado de todo y de todos, no quería esforzarse por cambiar nada. Era igual que el río en el que depositaban la basura. El río tiene excusa porque no es un ente pensante, pero Martín no. Él aceptaba todo tal y como venía.

Y eso, eso sí que es una locura.


Para Mary


Palabras clave: Amor, odio, locura.

domingo, 1 de marzo de 2015

La abogada

- ¿Cómo le fue ayer el día señorita N? ¿Siguió mis consejos?
- Bueno... Intenté hacerlo, pero no tuvieron efecto. Volví a romper cosas. Me han abierto un expediente. Suspendida de empleo y sueldo durante un mes.
- ¡Pero eso es terrible! ¿Qué ocurrió?
- Ya le conté que nos habían puesto por parejas para realizar el seguimiento del juicio a la farmaceutica Kronos, ¿no? Pues, mi compañero y yo, somos dos caras de la misma moneda. Él cruz, y yo cara. Es la persona más insensible que me he encontrado en todos los años que llevo ejerciendo la abogacía. Solo piensa en el beneficio, y le da igual todo lo demás. Y eso choca completamente conmigo.
- Por eso le dije que intentase abstraerse, pensar en otra cosa, e intentar llevarse bien con él a pesar de sus diferencias. Son compañeros de trabajo. Lo personal debe apartarse.
- Lo sé, lo sé, pero... Lo que ocurrió ayer pudo conmigo.

Respiro hondo, y comienzo a narrar lo sucedido.

- Verás, paralelamente al juicio pendiente, estuvimos estudiando el resultado de otro procedimiento con la farmacéutica Shini-GMI, quién comercializó un medicamento que provocaba focomelia a los bebés, pues se usaba para calmar las náuseas en período de embarazo. El caso es, que este resultó favorable para la farmacéutica en España, y, aunque es uno de muchos casos, mi compañero expresó abiertamente que era normal esto, pues no había negligencia alguna por parte de la farmacéutica. Que todo era, responsabilidad de quien compró el medicamento sin informarse bien de sus posibles efectos.

Me detuve un poco, frenética como estaba, con la ansiedad dominando el pecho, y la música de la intranquilidad retumbando en mi cabeza.

- Fue ahí, cuando, ajena a cualquier control de mi cuerpo, comencé a derribar cosas. La mesa, por los suelos. Las sillas, lanzadas contra los armarios. Las tazas del café, hechas añicos, con el líquido corriendo sobre pavimentos de papel y oscuridad. Me sujetaron los compañeros. Algo me había invadido. Dormido como estaba, aquellas palabras despertaban el monstruo que descansaba en mi interior.

Me detuve. Estaba sudando. Revivirlo todo no me hacía ningún bien. sobre todo cuando volvía atrás.

- Comprendo... Pero, no debería tomarse así las cosas señorita N, trae problemas, como ya has visto. No dejes que la sensibilidad controle tu cabeza. Tienes que mantenerte firme. Ten, te recetaré unas nuevas pastillas, ven a verme mañana, cuando estés más calmada.
- Está bien. - Suspiré, contenta de que aquello acabase.

Lo que no sabía la psicóloga, es que el hermanito de N murió por una malformación en la cabeza, que conforme iba creciendo, le iba aplastando el cerebro. Quizá el juzgar, y el hablar sin conocer realmente lo que hay detrás sea lo que crea locos donde no los hay, y cuerdos donde solo hay locura.

Para Nuria.

Palabras clave: Indómita, temperamental, sensible.

jueves, 5 de diciembre de 2013

The same

Muchas veces pienso que digo lo mismo, aunque lo exprese de forma diferente. Y diría que es cierto, aunque, de un modo u otro, inevitable. Tal vez eso les lleve al aburrimiento, ver temas muy trillados y otros sin apenas ser tocados. Pero no es algo que yo pueda mejorar. No ya por los límites del lenguaje, y de los míos respecto al conocimiento del mismo, sino porque ni siquiera las experiencias diarias tienen por qué ser originales o novedosas. Aún así, nada ocurre dos veces de la misma forma, y yo tampoco reflejaré en estas extrañas trincheras dos cosas exactamente iguales, eso sí, tendrán que lidiar con el espectro de lo similar.


jueves, 21 de noviembre de 2013

I must be blind

Pensar, escribir, y borrar. La confusión es una mala compañera que te nubla los sentidos y te domina el cerebro. Con una mano te acaricia la mejilla mientras que con la otra te propina un empujón hacia el socavón más cercano. Las cosas que tengo claras se pierden en una nube de niebla entre ciénagas pantanosas. A veces veo las luces de los farolillos que portan los devoradores de alegrías, atrayéndote a su morada, mostrándote una luz que lleva a un falso refugio.

No hay nada a salvo, pasan huracanes por aquí y lo trastocan todo. A veces me llevan a mundos hermosos, donde el tiempo no pasa, mientras que otras, me dejan en el mismo sitio, con mis pertenencias destrozadas. Y da igual ser yunque o ser martillo, los golpes caen igual.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás,
porque la vida ya te empuja,
como un aullido interminable,
interminable. 


Te sentirás acorralada,
te sentirás, perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido,
no haber nacido. 


Pero tú siempre acuerdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso. 


La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos.
 

Un hombre solo, una mujer,
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada,
no son nada.


Entonces siempre acuerdate,
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso. 


Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
que les ayude tu canción,
entre sus canciones. 


Nunca te entregues, ni te apartes,
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo,
y aquí me quedo.


Entonces siempre acuerdate
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.


La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos.
 

No sé decirte nada más,
pero tú debes comprender,
que yo aún estoy en el camino,
en el camino.
 

Pero tú siempre acuerdate
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.


Adaptación del poema con el mismo nombre de Juan Goytisolo por Paco Ibáñez.

http://www.youtube.com/watch?v=zxk3Q_7uunY&feature=youtu.be

sábado, 16 de noviembre de 2013

Descubriendo a Forrester

"- Vamos, escribe.
- ....
- ¿Pasa algo?
- Estoy pensando.
- Nada de pensar. Eso viene luego. Se escribe el primer borrador con el corazón. Se retoca con la cabeza. La clave principal para escribir es.. escribir. No pensar."

viernes, 15 de noviembre de 2013

Pensamiento crítico

Decía mi profesor de historia antigua que cada vez más se busca acabar con las asignaturas de humanidades, relegarlas a un segundo plano, y que, aunque la ciencia sea el futuro, no se puede dejar de lado el hecho de pensar. Que querían transformarnos en calculadoras, y no en personas que tuvieran pasión por la lectura, por tener otros conocimientos.

Y es cierto, en estos casos el primer amenazado es el poder, pero se le olvidó decir que también podían transformar a las personas en loritos. Que repiten una y otra vez lo que oyen de otras personas. Eso no es pensamiento crítico. Ni siquiera es pensar. Y cada vez más, todo va en una misma dirección, en la que las personas se convierten en hojas en blanco, y dicen: Escribe aquí lo que quieras, que sigo caminando hacia delante. Un molde hecho al gusto del que controla.

http://youtu.be/GqPwffptR-E

jueves, 31 de octubre de 2013

A veces no damos importancia a la influencia que podemos dar o recibir sobre otras personas. Por ejemplo, decimos: "Bueno, pues si no hubiera sido conmigo, te habría pasado con otra persona distinta". Pero esto no es así. Estoy seguro de que no hay ninguna persona igual a otra, por muy parecida y estandarizada que esté la sociedad, o la masa. Las emociones, las palabras, las estructuras de pensamiento no van a ser las mismas con una persona que con otra. Ni tampoco lo que hay aquí escrito. Si yo decidiera ahora volver a escribirlo todo, sin mirar, muy seguramente pondría cosas distintas, dejaría cosas sin poner o añadiría otras.

Lo que quiero decir es que, igual que no existe ningún momento igual a otro, tampoco existen dos personas iguales, junto con las consecuencias que eso conlleva. Somos únicos, pero tú, lo eres un poco más.

sábado, 26 de octubre de 2013

Pérdida de memoria

Volví a olvidarme de las cosas hoy. Neuronas que se chocan en la puerta, y que saben hacia dónde deben ir, pero no avanzan. No es que sean lentas, sino que se saturan. Información por todos sitios, sobreproducción. Solo pude recordar un trozo de una película, en el que un muchacho encuentra a una chica en mitad un montón de gente, en una plaza rodeada por un gran parque. Ninguno de los dos se buscaban realmente, pero, entre la multitud, decidieron compartir un trecho juntos. Él, hablador, disparaba una y otra vez palabras, preguntas que a veces obtenían una vaga respuesta. Ella, más callada, se dedicaba a pensar en la información que le llegaba. Se perdían en las calles, sin rumbo fijo, solo viendo pasar el tiempo como pasan los rayos en la tormenta. Entonces me di cuenta de que, por mucho que buscase en mi cabeza, no era la escena de una película, ni de una serie de televisión. Se trataba del primer día en que te encontré, aunque es posible que no lo haya recordado bien.



"Muéstrame un corazón que esté libre de necios sueños, y te enseñaré a un hombre feliz" El club de los poetas muertos.

viernes, 25 de octubre de 2013

La educación prohibida

Últimamente estamos viviendo en España grandes convulsiones respecto a la nueva ley educativa, la LOMCE. Se ha producido un fuerte rechazo desde todos los ámbitos a este modelo, pero también es cierto que el vigente tampoco es el adecuado. Entonces, uno no puede evitar hacerse preguntas. ¿Es la escuela un lugar donde adoctrinar al niño? ¿Tienen las preguntas una sola respuesta, dictada por el maestro? ¿Se nos enseña a pensar desde pequeños o solo a asimilar datos? ¿Hay alternativas a estos modelos estatales? Si es así, ¿Cuales son? ¿Qué garantías ofrecen? ¿Es necesaria la estandarización del conocimiento? ¿Y los exámenes? ¿Quién determina las pautas y el nivel en el cual soy inteligente o torpe?

Pues resulta que estas preguntas tienen respuesta si uno sabe buscar bien, y yo puedo intentar ayudaros a responderlas. Empezaremos con un vídeo sencillo, corto, de Ken Robinson, donde explica por qué la educación tal y como está planteada se ha vuelto obsoleta, y trata de establecer un cambio de paradigma.

http://youtu.be/E4KxFcvjyto

Y, como base, una película-documental, que da nombre a esta entrada. Se trata de un proyecto realizado en diversas escuelas no estatales, proyectos pedagógicos un tanto alejados de la generalidad del sistema, realizados de diferentes formas con planteamientos diferentes de la sociedad, donde hay diversidad de opiniones y de modelos, pero todos coinciden en una cosa: En la necesidad de enseñar, enseñar a pensar, no de adoctrinar.

Pueden obtener más información al respecto aquí, además de poder ver o descargar gratuitamente la película:

http://www.educacionprohibida.com/

  

lunes, 14 de octubre de 2013

Yo persigo una forma...

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
el abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;

y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.


Rubén Darío


lunes, 7 de octubre de 2013

Ni cara, ni cruz

 Me gusta pensar que la vida actúa como una justicia abstracta, que reparte de manera indistinta el dolor y la felicidad. Que intenta de alguna manera equilibrar la balanza que rige nuestras acciones. De alguna manera he encontrado el equilibrio, a lo largo de los años, montado en montañas rusas, escalando montañas nevadas y lanzándome con los esquíes hasta abajo. Pero normalmente no había una disputa, era como un bipartidismo, una alternancia de poderes entre las facciones de la alegría y el dolor, junto con otras emociones más potentes, que duraban menos.

Y lanzo la moneda al aire, una moneda en la que solo caben las caras de un diablo y un ángel, nada de cara o cruz, pues aunque no se pierde la aleatoriedad, sí que cambia el factor suerte. Entonces miras el resultado y sale tu cara. Seguro que sabes lo que ha salido, pero de todas formas, solo puedo decir que la línea comienza a ascender más rápido de lo esperado, y que esto, el único inconveniente que tiene es que, cuanto más alto suba, más fuerte será la caída. A menos que estés allí para recogerme.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Hasta el día más monótono, hasta la rutina más acusada originan cambios. En la personalidad, en la percepción de las cosas o de una persona. Lo que antes era blanco se vuelve negro, o gris. Y alguien a quien conociste como fruto del azar, se vuelve más importante sin apenas notarlo, hasta que empiezas a pensar, y miras a corto plazo la evolución; porque si lo haces a largo plazo, es posible que ya sea tarde...