- ¿Qué has estado haciendo hoy? Además de observar las estrellas, quiero decir.
- Algo que no estoy seguro de que sea bueno. Aunque tampoco es malo.
- ¿El qué?
- Fui a visitar los viejos árboles. Lo necesitaba.
- ¿A los viejos árboles? ¿No te gustan los de ahora?
- Sí, sí me gustan. Pero también los viejos. Me vi a mí mismo entre las sombras, mis estupideces y la emoción. Sí, así, en ese orden. No es lo único, claro. Te vi a ti, una sombra alargada que todavía puebla las raíces. Vi un corazón dispuesto a todo, ansioso, pletórico de vida; y una garra lanzar un zarpazo. Y siento las heridas, aunque a mí nunca me tocó esa mano. Y respiro la nostalgia. Casi puedo verme desde el otro lado de la ventana llorando, por no poder hacer nada contra algo que no me concierne y que nunca tuvo lugar para mí. Casi puedo leer una vieja poesía, con los ojos borrosos, y a esos espiritualistas que me cargan de escepticismo, y que, aún así, me terminan gustando. Vi la belleza que aún queda, y no los campos sembrados en sal. Quizá porque todo estaba muy oscuro, me encontré en esa penumbra, tal vez ambos somos un mar de negro, y tu tonalidad es sólo menos fuerte que la mía.
- No es buena idea. No es buena idea que hagas eso. Se supone que estamos intentando alejarnos. ¿Cómo vas a conseguir eso visitando los viejos árboles? Si yo misma tengo miedo de ir allí...
- Yo no podría alejarme, sean cuales sean las circunstancias. Incluso en el silencio seguirías estando. ¿Qué quieres? Me pasé los años caminando por tu puente. Mirando. Cogiendo información. Hice mucho con eso. He sentido la complejidad a través de la sencillez y del error. Y, ya sé que no me invitaste a entrar, simplemente encontré esa puerta abierta. Yo, apenas un conocido, destapaba cajas ocultas y temores. Es algo muy poderoso, ¿sabes? Conocer a una persona, aunque sólo sea en parte, y que tú no te expongas. Tal vez por intentar equilibrar eso comencé un periplo de errores que culmina con un acierto que llevó su tiempo. Y, de alguna manera, esa brecha se restableció un poco.
- Idealizar y precipitarte. Tus aportes imprescindibles a la causa del fracaso.
- No niego lo segundo. Para mí fue un proceso largo. Pero tú no conocías nada de eso. Debí haber reflexionado, aunque en esos casos, es difícil pensar con claridad. En cuanto a lo primero, no podría. ¿Qué tiene de ideal el asalto de la tristeza?
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
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lunes, 12 de octubre de 2015
lunes, 27 de julio de 2015
La fortaleza
- Eso que cuentas es muy extraño.- Replicó.- Me niego a creer que te muevas entre esos dos polos tan extremos.
- Que sea extraño no quita que sea verdad.- Respondí.- Es como haber estado rodeado de enormes murallas durante muchos años. Fosos, arqueros preparados en las almenas. Todo un ejército bien pertrechado para largos períodos de asedios. Nadie se atreve a entrar. Nadie intenta cruzar el puente. Y, quien lo hace, termina siendo expulsado poco a poco de mis dominios. No me gustan los caballos de Troya. Un abrazo con la soledad, eso es lo que había. Voluntario, agradable. Solo las conexiones de rigor. El saludo educado. El mar de palabras que dice mucho pero que cuenta poco. Había incluso momentos en los que rehuir de la gente era necesario. No siempre, claro. Solo cuando había objetivos concretos y no quería distracciones. Sí, eso es. Rehuía de esas distracciones. No me malinterpretes, en realidad soy extrovertido, aunque si no hay un tema que encaje conmigo, solo gobierna la parquedad. Por eso parezco tan tímido. Tan huraño. A veces no es lo que eres, sino lo que tu alrededor hace de ti. Aunque no importa. Uno se adapta. Fluye por el agua, por pútrida que sea, y se moldea. O perece.
- Hasta ahí bien. Puede ser raro, pero no es increíble. El problema viene cuando me cuentas que todo eso se difumina, se pierde. Se voltea por completo, a causa de una persona que apenas conoces, como si un huracán pudiese llevar al traste todo lo que eres y has sido. ¿Cómo esperas que piense que ese pensamiento es serio?
- ¿Y qué quieres que haga? Ella no era un caballo de Troya. Ni siquiera pasó del puente. Y entonces todo se vino abajo. Con una mirada.
- ¿Con una mirada? ¡Já! Eso no raspa ni la pintura de las almenas.
- No era solo eso. Tiró una piedra al río. Y algo de ella vino a mí a través de las ondas. Un reflejo, una mera sombra de lo que era ella. Y eso bastaba. No era suficiente, pero bastaba. Y toda defensa caía. Siendo sincero, no toda, pero sí la mayor parte. Entonces le contaba cosas que no le contaba a nadie. Le mandaba mensajeros. Ponía todos los esfuerzos en hacer algo alrededor de su figura. De construir dentro algún edificio que no fuese solo para militares o pensadores. Todo se abría, como si fuese algo natural, igual que un chorro de agua al accionar el grifo.
- ¿Y qué ocurrió? - Inquirió, interesado, sin recordar que hace nada había dicho que eso era imposible.
- No lo sé.- Musité.
https://youtu.be/fAgPPoPBXQg
- Que sea extraño no quita que sea verdad.- Respondí.- Es como haber estado rodeado de enormes murallas durante muchos años. Fosos, arqueros preparados en las almenas. Todo un ejército bien pertrechado para largos períodos de asedios. Nadie se atreve a entrar. Nadie intenta cruzar el puente. Y, quien lo hace, termina siendo expulsado poco a poco de mis dominios. No me gustan los caballos de Troya. Un abrazo con la soledad, eso es lo que había. Voluntario, agradable. Solo las conexiones de rigor. El saludo educado. El mar de palabras que dice mucho pero que cuenta poco. Había incluso momentos en los que rehuir de la gente era necesario. No siempre, claro. Solo cuando había objetivos concretos y no quería distracciones. Sí, eso es. Rehuía de esas distracciones. No me malinterpretes, en realidad soy extrovertido, aunque si no hay un tema que encaje conmigo, solo gobierna la parquedad. Por eso parezco tan tímido. Tan huraño. A veces no es lo que eres, sino lo que tu alrededor hace de ti. Aunque no importa. Uno se adapta. Fluye por el agua, por pútrida que sea, y se moldea. O perece.
- Hasta ahí bien. Puede ser raro, pero no es increíble. El problema viene cuando me cuentas que todo eso se difumina, se pierde. Se voltea por completo, a causa de una persona que apenas conoces, como si un huracán pudiese llevar al traste todo lo que eres y has sido. ¿Cómo esperas que piense que ese pensamiento es serio?
- ¿Y qué quieres que haga? Ella no era un caballo de Troya. Ni siquiera pasó del puente. Y entonces todo se vino abajo. Con una mirada.
- ¿Con una mirada? ¡Já! Eso no raspa ni la pintura de las almenas.
- No era solo eso. Tiró una piedra al río. Y algo de ella vino a mí a través de las ondas. Un reflejo, una mera sombra de lo que era ella. Y eso bastaba. No era suficiente, pero bastaba. Y toda defensa caía. Siendo sincero, no toda, pero sí la mayor parte. Entonces le contaba cosas que no le contaba a nadie. Le mandaba mensajeros. Ponía todos los esfuerzos en hacer algo alrededor de su figura. De construir dentro algún edificio que no fuese solo para militares o pensadores. Todo se abría, como si fuese algo natural, igual que un chorro de agua al accionar el grifo.
- ¿Y qué ocurrió? - Inquirió, interesado, sin recordar que hace nada había dicho que eso era imposible.
- No lo sé.- Musité.
https://youtu.be/fAgPPoPBXQg
martes, 26 de mayo de 2015
La ciudad de las sombras
Las viejas ramificaciones se unen con
las nuevas, dentro del árbol milenario de la ciudad. Las sombras se
esconden entre los pulmones de la vida, y todo viajero sabe que puede
ser atraído por el afilado corte de la curiosidad. No sabes qué hay
en cada portal, en cada esquina, cuando tus pasos te llevan a lo
antiguo.
¿Qué se esconde tras las máscaras de
la gente? Ellos también respiran la oscuridad de la ciudad. Algunos
conocen bien por dónde se mueven los monstruos y prefieren
evitarlos. Otros, en cambio, se unen a ellos para aumentar las
legiones. El humo de las tinieblas puede deslizarse por el gaznate,
entrar en las venas diluido en sangre, o meterse por la nariz,
carcomiendo el tabique con su mala praxis.
Todo visitante es atraído por la falsa
luz atractiva de los neones, que indican el camino hacia el negro
palacio de la noche. Claro que, todo tiene un precio. Nada es gratis
en la cuna del placer.
Intrincados callejones hacia la locura,
nuevas experiencias, donde los museos de lo cotidiano cambian de
exposición conforme pasan las horas. Los templos de los abstemios
solo se llenan una vez, durante el día, hasta que los cubren las
alas de la bruma, la niebla de los sentidos, los jinetes tenebrosos.
Los cuadros de la gente se difuminan, y se confunden, surreales,
extraños, obras de Monet en la distancia. Ser parte o no de la
ciudad, te preguntarás. Fundirse con los muros, las pisadas
uniformes del espectro que lo controla todo. O correr persiguiendo la
salvación, en contra de los designios del corazón, que domina los cerebros
de la gente que entra en su circulación.
Si me preguntas a mí, no sé qué
decirte. Si me preguntas a mí, puede que no sepa la respuesta.
Porque nunca traspasé la línea que separa la ciudad de mis pies.
viernes, 24 de abril de 2015
Colorea el mundo
Sobre el fondo rojizo se distinguen las formas oscuras de los árboles, en un lugar donde las llamas que prenden los rastrojos se apagaron hace tiempo.
Una mochila con veinte piedras, sujetada en la espalda, imposible de quitar. Ella sabe que durante unos días, no se nota, pero a pesar del poco peso, a veces las piedras tiran de ella hacia abajo, cuando la energía sufre alguna oscilación negativa.
De vez en cuando musita alguna plegaria, una canción, cuya letra olvidó en la inmensidad de los problemas. Sabe que las únicas manos capaces de dibujar el camino son las suyas, y no las de algún Dios mudo escondido en la hipocresía del lobo. Y eso le alegra. Porque en las paredes en blanco puede levantar los intentos fallidos con sonrisas de colores.
Alguien se llevó el mes de Abril y dejó aquí una obra de arte inacabada, una ilusión, y un poema desconfigurado.
La hilera blanca
de tu rostro
desgarró la piel
de las sombras.
Sangre roja, azul,
qué más da,
qué más da,
si ya me has pintado.
Tus ojos hacen juego
con mi cabeza,
negro amargo,
penumbra dulce.
No debes abrir esta
caja sin sorpresa,
donde nadie nunca
supo conocer nada.
Coge mejor el día,
y sobre tu caballete
coloca tu bella curva
y colorea el mundo de ti.
Feliz cumpleaños, María Sancambro :)
Una mochila con veinte piedras, sujetada en la espalda, imposible de quitar. Ella sabe que durante unos días, no se nota, pero a pesar del poco peso, a veces las piedras tiran de ella hacia abajo, cuando la energía sufre alguna oscilación negativa.
De vez en cuando musita alguna plegaria, una canción, cuya letra olvidó en la inmensidad de los problemas. Sabe que las únicas manos capaces de dibujar el camino son las suyas, y no las de algún Dios mudo escondido en la hipocresía del lobo. Y eso le alegra. Porque en las paredes en blanco puede levantar los intentos fallidos con sonrisas de colores.
Alguien se llevó el mes de Abril y dejó aquí una obra de arte inacabada, una ilusión, y un poema desconfigurado.
La hilera blanca
de tu rostro
desgarró la piel
de las sombras.
Sangre roja, azul,
qué más da,
qué más da,
si ya me has pintado.
Tus ojos hacen juego
con mi cabeza,
negro amargo,
penumbra dulce.
No debes abrir esta
caja sin sorpresa,
donde nadie nunca
supo conocer nada.
Coge mejor el día,
y sobre tu caballete
coloca tu bella curva
y colorea el mundo de ti.
Feliz cumpleaños, María Sancambro :)
miércoles, 1 de abril de 2015
El asesinato
Aquel día la ciudad parecía dormir por completo. Eran las cuatro de la mañana, y el único movimiento era el de los semáforos que marcaban el paso del inexistente tranvía. Se podía pasar por la carretera sin temor alguno, aún con el peatón de color rojo mirándote con enfado.
Es como si me estuviesen dando una llave con la que abrir el alma de esas calles, donde las luces hacían de las sombras todo un imperio que controlaban cada rincón. Fue entonces cuando lo vi. Allí, tumbado en el suelo, había un hombre. Borbotones de sangre por la boca, las manos en el tórax, aguantando a duras penas la marea roja que inundaba el asfalto.
Me quedé allí, paralizado, sin saber qué hacer. Decidí entonces acercarme, aguantando las ganas de vomitar, y soportando el olor que desprendía.
- ¿Qué ha pasado? ¿Quién le ha hecho esto? - Acerté a preguntar.
Su voz, apenas audible, acertó a decir tres palabras. Solo tres.
- Ya es... está aquí.
- ¿Quién está aquí? ¿Señor?
Demasiado tarde ya. Ya no respiraba. Le puse un pequeño espejo que llevaba conmigo en la cara, y nada. No quise tocar el cuerpo por razones obvias. De nada servía llamar a la ambulancia, así que fuí a una cabina pública y dejé recado de aquello. Yo no debía ser visto. No debía ser interrogado.
Con paso ligero me marché de allí, con el ruido de mis pisadas haciéndose ensordecedor. Es increíble lo que puede llegar a agudizarse el oído cuando lo que te rodea es un silencio mortal. Estaba alerta, ante cualquier movimiento que pudiese pertubar la aparente calma.
Fue ahí cuando apareció. Iba andando, tranquilo, un traseúnte despreocupado, que no llamaría la atención si no fuese la hora que era, y si no hubiese un cadáver dos calles más arriba. No podía ver bien su rostro. ¿Sabéis esa sensación que produce el alcohol en exceso que te difuculta la visión? Bueno, pues a mí no me hace falta probar ni gota. Quitándome las gafas ya me pasa. Y yo en ese momento no las llevaba. Se me cayeron en algún momento, y no sé cuando.
Eso explica que solo viese una sonrisa esbozándose en la lejanía. Eso justifica que saliese por patas, subiendo unas escaleras que habían cerca y que atajaban a un parque que quedaba más arriba. Pero era inútil. No escuchaba más pisadas que las mías. Ningún jadeo más que el que producía mi boca. El sudor, frío, a pesar de lo calurosa que era la noche, contrastaba con lo abrasados que sentía los pies.
Me giré un momento, y allí estaba esa persona. Siguiéndome el paso de forma perfecta. Se mantenía a la distancia suficiente como para darme esperanzas de huir, pero al mismo tiempo, la necesaria para atraparme si él quisiera.
- No tiene sentido que corras. No podrás huir. Solo he venido a devolverte algo.
Me detuve, curioso y escéptico a la vez. Preparado para defenderme como fuese necesario si la situación lo requería.
Se acercó, y, a pocos pasos de mí, me entregó un paquetito. Lo abrí allí, mientras el chico, sin dejar de sonreir, me miraba, expectante.
Dentro del paquete había, para mi sorpresa y asco, un cuchillo ensangrentado, y mis gafas, algo estropeadas y manchadas de sangre.
- ¿Por qué...? ¿Por qué me das esto a mí?
- ¿Cómo que por qué? Es tuyo. Te lo dejaste allí. - Respondió el chico, divertido.
- No lo entiendo. Yo cuando llegué ya había sucedido todo.
- Pues claro que sí. Lo que no sé es por qué volviste sobre tus pasos. Eso fue imprudente.
- Pero... El hombre dijo que "ya estaba aquí", refiriéndose a alguien.
- ¿Y qué esperas de una persona que va a morir? Se refería a su muerte. Que ya había llegado.
- No puede ser... ¿Quién eres tú?
- Me contrataste por si sucedía algo mientras realizabas el trabajo. Ya me imagino por qué. No pareces recordar bien las cosas, ¿eh? Anda, vámonos a deshacernos de eso antes de que la policía nos vea.
Para Andrea.
Palabras clave: Traseúnte, escalera, y suelo.
Es como si me estuviesen dando una llave con la que abrir el alma de esas calles, donde las luces hacían de las sombras todo un imperio que controlaban cada rincón. Fue entonces cuando lo vi. Allí, tumbado en el suelo, había un hombre. Borbotones de sangre por la boca, las manos en el tórax, aguantando a duras penas la marea roja que inundaba el asfalto.
Me quedé allí, paralizado, sin saber qué hacer. Decidí entonces acercarme, aguantando las ganas de vomitar, y soportando el olor que desprendía.
- ¿Qué ha pasado? ¿Quién le ha hecho esto? - Acerté a preguntar.
Su voz, apenas audible, acertó a decir tres palabras. Solo tres.
- Ya es... está aquí.
- ¿Quién está aquí? ¿Señor?
Demasiado tarde ya. Ya no respiraba. Le puse un pequeño espejo que llevaba conmigo en la cara, y nada. No quise tocar el cuerpo por razones obvias. De nada servía llamar a la ambulancia, así que fuí a una cabina pública y dejé recado de aquello. Yo no debía ser visto. No debía ser interrogado.
Con paso ligero me marché de allí, con el ruido de mis pisadas haciéndose ensordecedor. Es increíble lo que puede llegar a agudizarse el oído cuando lo que te rodea es un silencio mortal. Estaba alerta, ante cualquier movimiento que pudiese pertubar la aparente calma.
Fue ahí cuando apareció. Iba andando, tranquilo, un traseúnte despreocupado, que no llamaría la atención si no fuese la hora que era, y si no hubiese un cadáver dos calles más arriba. No podía ver bien su rostro. ¿Sabéis esa sensación que produce el alcohol en exceso que te difuculta la visión? Bueno, pues a mí no me hace falta probar ni gota. Quitándome las gafas ya me pasa. Y yo en ese momento no las llevaba. Se me cayeron en algún momento, y no sé cuando.
Eso explica que solo viese una sonrisa esbozándose en la lejanía. Eso justifica que saliese por patas, subiendo unas escaleras que habían cerca y que atajaban a un parque que quedaba más arriba. Pero era inútil. No escuchaba más pisadas que las mías. Ningún jadeo más que el que producía mi boca. El sudor, frío, a pesar de lo calurosa que era la noche, contrastaba con lo abrasados que sentía los pies.
Me giré un momento, y allí estaba esa persona. Siguiéndome el paso de forma perfecta. Se mantenía a la distancia suficiente como para darme esperanzas de huir, pero al mismo tiempo, la necesaria para atraparme si él quisiera.
- No tiene sentido que corras. No podrás huir. Solo he venido a devolverte algo.
Me detuve, curioso y escéptico a la vez. Preparado para defenderme como fuese necesario si la situación lo requería.
Se acercó, y, a pocos pasos de mí, me entregó un paquetito. Lo abrí allí, mientras el chico, sin dejar de sonreir, me miraba, expectante.
Dentro del paquete había, para mi sorpresa y asco, un cuchillo ensangrentado, y mis gafas, algo estropeadas y manchadas de sangre.
- ¿Por qué...? ¿Por qué me das esto a mí?
- ¿Cómo que por qué? Es tuyo. Te lo dejaste allí. - Respondió el chico, divertido.
- No lo entiendo. Yo cuando llegué ya había sucedido todo.
- Pues claro que sí. Lo que no sé es por qué volviste sobre tus pasos. Eso fue imprudente.
- Pero... El hombre dijo que "ya estaba aquí", refiriéndose a alguien.
- ¿Y qué esperas de una persona que va a morir? Se refería a su muerte. Que ya había llegado.
- No puede ser... ¿Quién eres tú?
- Me contrataste por si sucedía algo mientras realizabas el trabajo. Ya me imagino por qué. No pareces recordar bien las cosas, ¿eh? Anda, vámonos a deshacernos de eso antes de que la policía nos vea.
Para Andrea.
Palabras clave: Traseúnte, escalera, y suelo.
domingo, 29 de marzo de 2015
Nuevos horizontes
Los viejos fantasmas nunca se fueron, permanecieron ahí, emitiendo una débil musiquilla, inútil pero constante, hasta el día en que yo volviera la vista atrás y decidiera echar una mirada de reojo.
Caras conocidas, solo una gota de conocimiento resbala por sus rostros, y, aún así, se giran y me observan, con la curiosidad del que abre una caja envuelta en papel de regalo. Porque es que soy una incógnita en el horizonte, donde solo los rumores y las especulaciones pueden escribir mi vida y mis aventuras.
No cambiarán muchas cosas. Yo seguiré siendo el mismo, tan voluble, y tan aferrado a permanecer a la vez. Una breve sombra de lo que alguna vez fuí, fuertes las raíces sobre mis pies. Estar, y no estar.
El murmullo que emiten las olas. Insignificante, tranquilo, y persistente. Persiguiendo a un público dormido.
Caras conocidas, solo una gota de conocimiento resbala por sus rostros, y, aún así, se giran y me observan, con la curiosidad del que abre una caja envuelta en papel de regalo. Porque es que soy una incógnita en el horizonte, donde solo los rumores y las especulaciones pueden escribir mi vida y mis aventuras.
No cambiarán muchas cosas. Yo seguiré siendo el mismo, tan voluble, y tan aferrado a permanecer a la vez. Una breve sombra de lo que alguna vez fuí, fuertes las raíces sobre mis pies. Estar, y no estar.
El murmullo que emiten las olas. Insignificante, tranquilo, y persistente. Persiguiendo a un público dormido.
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domingo, 15 de marzo de 2015
En la bodega
Un barco se acerca. Lleva las bodegas cargadas de un virus antiguo y poderoso, pero desconozco el efecto que tendrá en mí. Ignoro sus efectos, y posiblemente sean letales, pero el contenido que va adentro lleva mi nombre.
El efecto puede ser devastador, y no sé siquiera por qué me arriesgo, pudiendo huir y dejar atrás a los fantasmas. Otra costa, manos seguras, y la certeza de que el mar me devolverá las sonrisas, y no incertidumbre. Ninguna tormenta, ningún naufragio, y la única sombra, la de las palmeras sobre mi cabeza. No sé por qué me empeño en hacer flores con la arena, en abrir cajas que no deben revelarse. Quiero hacer de este erial un lugar lleno de mariposas, y llenar la tierra muerta con ilusiones que puedan brotar.
Pero yo no puedo hacerlo solo, no puedo. Así que cuidado con lo que viene en ese barco, porque si es la bruma de otro tiempo pasado, donde ya no tiene cabida el presente, entonces, puedes ahogarme ya en esas aguas putrefactas que cubren la orilla de la psique.
Si no es así, entonces, podré decir, que valió la pena. Podré decir, que has salvado el día.
https://www.youtube.com/watch?v=ZoK63Bk7pgw
El efecto puede ser devastador, y no sé siquiera por qué me arriesgo, pudiendo huir y dejar atrás a los fantasmas. Otra costa, manos seguras, y la certeza de que el mar me devolverá las sonrisas, y no incertidumbre. Ninguna tormenta, ningún naufragio, y la única sombra, la de las palmeras sobre mi cabeza. No sé por qué me empeño en hacer flores con la arena, en abrir cajas que no deben revelarse. Quiero hacer de este erial un lugar lleno de mariposas, y llenar la tierra muerta con ilusiones que puedan brotar.
Pero yo no puedo hacerlo solo, no puedo. Así que cuidado con lo que viene en ese barco, porque si es la bruma de otro tiempo pasado, donde ya no tiene cabida el presente, entonces, puedes ahogarme ya en esas aguas putrefactas que cubren la orilla de la psique.
Si no es así, entonces, podré decir, que valió la pena. Podré decir, que has salvado el día.
https://www.youtube.com/watch?v=ZoK63Bk7pgw
jueves, 12 de marzo de 2015
Las sombras de la ciudad
El espectro de la ciudad es un árbol con ramificaciones extrañas, perturbadoras. Un murmullo de oscuridad corroe los callejones y las alcantarillas exteriores. Figuras grises, no hay matiz, no hay conocimiento sobre el tamaño del monstruo o de la cuchilla. Da igual que quieras protegerte el cuello, si no tienes cuidado, el farolillo rojo te atraerá hacia la misma puerta de las tinieblas.
Las sombras de la ciudad están ahí, aunque no puedas verlas, aunque no quieras verlas. Tú eres parte de ellas, en mayor o menor medida. De ti depende que te absorban o luchar contra ellas. Es cierto que no sabes cuales son, pero de algún modo, se distinguen de lo demás porque rompen con lo que esperabas. Seguridad, armonía, olvida eso. Si no puedes ver la brecha en las pisadas del asfalto es que realmente ya te ha devorado la ciudad.
Las sombras de la ciudad están ahí, aunque no puedas verlas, aunque no quieras verlas. Tú eres parte de ellas, en mayor o menor medida. De ti depende que te absorban o luchar contra ellas. Es cierto que no sabes cuales son, pero de algún modo, se distinguen de lo demás porque rompen con lo que esperabas. Seguridad, armonía, olvida eso. Si no puedes ver la brecha en las pisadas del asfalto es que realmente ya te ha devorado la ciudad.
viernes, 6 de marzo de 2015
Dos lugares distintos
Toco el piano usando mis manos ensangrentadas. Me desgarré la piel, pudo conmigo la termitera del interior. No cesaba de mandar sacudidas eléctricas por todas partes. Ningún bálsamo, ningún poder que pueda cubrir el dolor de acariciar con la carne. Ningún escudo, por frágil que sea. No es la lepra, no. Es mi cabeza. Cuchilladas de carnicero, destrozando lo que la mente no puede depurar. Debilidad, notas amargas. Una línea del frente que abarca kilómetros de distancia entre la locura y el delirio, donde las ideas más peligrosas fueron liberadas de sus cárceles censuradoras. Una nueva era empieza, donde el poder de la mente domina todos los combates y todas las batallas frente a la debilidad de lo carnal.
No es que tus armas no sean poderosas, es que las mías no se ven. Y, ¿qué puedes hacer tú contra lo que te derrota desde las sombras? ¿Cómo parar la maquinaria de lo invisible? Da igual que dispares, no podrás detener una explosión nuclear en tu cabeza.
No es que tus armas no sean poderosas, es que las mías no se ven. Y, ¿qué puedes hacer tú contra lo que te derrota desde las sombras? ¿Cómo parar la maquinaria de lo invisible? Da igual que dispares, no podrás detener una explosión nuclear en tu cabeza.
lunes, 2 de marzo de 2015
En Versión Original
Me quedo mirando el cielo desde el porche, mientras el último cigarrillo de la tarde me consume. Todo pasa igual que una película muda en blanco y negro. No hay sonido, no hay gritos, ni ruido. Solo los gestos torpes de quien pretende manejar universos que no le corresponden. Un vulgar intruso en el territorio de sombras ya desvanecidas por el miedo y el espacio. No se escuchan los golpes, ni los gemidos, solo un sordo rumor que el viento se lleva. De fondo, la voz de Joan Baez no cesa de repetir una y otra vez una frase, igual que si un disco rallado se hubiese apropiado de mi cabeza: "And there you stayed, temporarily lost at sea".
Miles de mariposas frente a mi puerta, exigiendo paz, pidiendo flores, ¿qué puedo daros yo, si soy la marioneta de esta nueva era? ¿Qué castigo podéis exigirme si aplasté la vida entre las palmas de mis manos? Fuera, fuera de aquí. Los palos venenosos de mis pulmones romperán vuestras alas. Fuera, fuera de aquí. Los monstruos no mostramos nuestro verdadero rostro.
https://www.youtube.com/watch?v=1ST9TZBb9v8
Para María
Palabras clave: Folk, años 60, cine clásico.
Miles de mariposas frente a mi puerta, exigiendo paz, pidiendo flores, ¿qué puedo daros yo, si soy la marioneta de esta nueva era? ¿Qué castigo podéis exigirme si aplasté la vida entre las palmas de mis manos? Fuera, fuera de aquí. Los palos venenosos de mis pulmones romperán vuestras alas. Fuera, fuera de aquí. Los monstruos no mostramos nuestro verdadero rostro.
https://www.youtube.com/watch?v=1ST9TZBb9v8
Para María
Palabras clave: Folk, años 60, cine clásico.
sábado, 28 de febrero de 2015
Imperios
Mensajes borrados
en agua de lluvia,
bebiendo arena
de tus silencios,
cuando el cañón
ya retumbó anoche.
Todos los puentes
quemados,
derribados,
solo la sombra
de la ilusión.
Un monstruo que
se alimenta,
ojos grises que
se apagan,
y el eco devuelve
mis respuestas.
Sueños polvorientos,
que abrazan,
que persiguen,
que se difuminan
al alba.
Nunca fuí más
que el sapo,
el príncipe destronado
de las palabras,
sentado en sillas
de espejismos.
Y aquí estoy,
sentado en el mar
de la esperanza,
deseando que vuelva
la botella que lancé.
Y cuando suba
la marea,
y la soledad
abrace mi cuerpo,
podré decir:
Basta un solo día
para destruir imperios.
en agua de lluvia,
bebiendo arena
de tus silencios,
cuando el cañón
ya retumbó anoche.
Todos los puentes
quemados,
derribados,
solo la sombra
de la ilusión.
Un monstruo que
se alimenta,
ojos grises que
se apagan,
y el eco devuelve
mis respuestas.
Sueños polvorientos,
que abrazan,
que persiguen,
que se difuminan
al alba.
Nunca fuí más
que el sapo,
el príncipe destronado
de las palabras,
sentado en sillas
de espejismos.
Y aquí estoy,
sentado en el mar
de la esperanza,
deseando que vuelva
la botella que lancé.
Y cuando suba
la marea,
y la soledad
abrace mi cuerpo,
podré decir:
Basta un solo día
para destruir imperios.
viernes, 27 de febrero de 2015
Lightning
Viajé a los rincones oscuros del Cocito; no sé qué esperaba encontrar, pero no había nada. Seguí mirando, atravesando los espacios más peligrosos, paracaidistas devorados por los monstruos del agua, miles de muertos agazapados, escudriñando el cielo sin poder ver. Lámparas de aceite en zonas letales, donde regurgitan los heridos de guerra. Banderas rotas, ninguna es mi país, todas blancas, todas negras. Me volví loco. Empecé a correr, y llegué a la zona más iluminada, donde las flores de hielo dibujan bellos paisajes, atrayendo a los pecadores hacia el descanso eterno.
Y allí, cantando, la encontré. Era una sombra sonriente, magnífica, sentada encima de la memoria. Rasgaba las cuerdas del alma con lentitud, dándole a cada acorde un brillo infernal. Conforme me acercaba, el Cocito iba congelándome el cuerpo. Tiritando, ardiendo, conseguí ponerme enfrente.
La sombra, extrañada, me miró.
- ¿Cómo has llegado aquí? Nadie puede acercarse sin ser absorbido por el lago.
- Lo sé. Pero quería hacerte un favor. Te ruego que me escuches.
- Umm... Has llegado hasta aquí, ¿por qué no? ¿Qué quieres?
- Quiero que invoques el poder del rayo. Quiero que limpies el Cocito por completo, y que la luz vuelva a inundar los valles.
- Eso que me pides es difícil. Ninguna sombra antes que yo lo ha conseguido. ¿Qué te hace pensar que yo sí?
- Tu poder lleva haciéndose grande desde hace años. Has conseguido dominar gran parte del lugar, y, al contrario de lo que creía, estás en el lado más luminoso.
- De acuerdo. Lo puedo intentar, al fin y al cabo, pareces muy convencido.
- Bien. Estaré impaciente por verlo.
Me di la vuelta, y comencé a andar.
- ¡Ah, sí! Olvidé decirte que yo no me congelo, porque todo lo que hay en este lugar es mío. Yo creé este sitio. Y confío en que tú me ayudes a manejarlo.
http://youtu.be/CRTa7l511nU
Y allí, cantando, la encontré. Era una sombra sonriente, magnífica, sentada encima de la memoria. Rasgaba las cuerdas del alma con lentitud, dándole a cada acorde un brillo infernal. Conforme me acercaba, el Cocito iba congelándome el cuerpo. Tiritando, ardiendo, conseguí ponerme enfrente.
La sombra, extrañada, me miró.
- ¿Cómo has llegado aquí? Nadie puede acercarse sin ser absorbido por el lago.
- Lo sé. Pero quería hacerte un favor. Te ruego que me escuches.
- Umm... Has llegado hasta aquí, ¿por qué no? ¿Qué quieres?
- Quiero que invoques el poder del rayo. Quiero que limpies el Cocito por completo, y que la luz vuelva a inundar los valles.
- Eso que me pides es difícil. Ninguna sombra antes que yo lo ha conseguido. ¿Qué te hace pensar que yo sí?
- Tu poder lleva haciéndose grande desde hace años. Has conseguido dominar gran parte del lugar, y, al contrario de lo que creía, estás en el lado más luminoso.
- De acuerdo. Lo puedo intentar, al fin y al cabo, pareces muy convencido.
- Bien. Estaré impaciente por verlo.
Me di la vuelta, y comencé a andar.
- ¡Ah, sí! Olvidé decirte que yo no me congelo, porque todo lo que hay en este lugar es mío. Yo creé este sitio. Y confío en que tú me ayudes a manejarlo.
http://youtu.be/CRTa7l511nU
jueves, 19 de febrero de 2015
Sombras
Lanzo aviones de papel sobre las murallas, y todos ellos llevan una palabra escrita. No sé quién los cogerá, ni siquiera sé si llegarán a alguna parte. Uno de ellos lleva dibujada una sonrisa, con la petición de que sea devuelta.
Es extraño que las sombras quieran hacer sonreir a alguien. Normalmente viven apartadas, hurañas, inconexas con el mundo que les rodea, andando en puzzles que no se forman nunca, y, sin embargo, formando parte de él, aunque nadie las note.
Todas viven adentro de cada uno de nosotros, unas más largas que otras. Hay algunas que casi no se manifiestan, que casi han preferido desaparecer, para darnos el control; hay otras que se hacen más y más grandes, fagocitándolo todo, y son a esas a las que hay que temer. Ustedes desconocen el poder que hay en ellas, lo sé, pero ellas no desconocen el vuestro, y harán todo lo posible por volver a lo que un día fueron.
Es extraño que las sombras quieran hacer sonreir a alguien. Normalmente viven apartadas, hurañas, inconexas con el mundo que les rodea, andando en puzzles que no se forman nunca, y, sin embargo, formando parte de él, aunque nadie las note.
Todas viven adentro de cada uno de nosotros, unas más largas que otras. Hay algunas que casi no se manifiestan, que casi han preferido desaparecer, para darnos el control; hay otras que se hacen más y más grandes, fagocitándolo todo, y son a esas a las que hay que temer. Ustedes desconocen el poder que hay en ellas, lo sé, pero ellas no desconocen el vuestro, y harán todo lo posible por volver a lo que un día fueron.
sábado, 14 de febrero de 2015
San Valentín
Es San Valentín, y no tengo otro regalo que daros, excepto este, si queréis considerarlo así, claro. Tranquilos, no os pediré dinero.
Las torres más altas que construí se cayeron, y ahora solo quedan los restos. Yo vago, como una sombra, hacia los pozos oscuros de las horas pasadas. Me siento sobre una veleta y giro, y avanzo. Entonces me vuelvo un cobarde y vuelvo hacia atrás mis pasos, mientras que un pie me anima a ir hacia la derecha, el otro me empuja hacia la izquierda. Mis manos se agitan, nerviosas, y destrozan hojas de cristal. Apunta, apunta, líbrame de la piedra y de la apatía inmutable.
Dispara, dispara, atraviésame de principio a fin, sin piedad, hasta que caiga de rodillas y no pueda mantenerme en pie. Hasta el último aliento.
Las torres más altas que construí se cayeron, y ahora solo quedan los restos. Yo vago, como una sombra, hacia los pozos oscuros de las horas pasadas. Me siento sobre una veleta y giro, y avanzo. Entonces me vuelvo un cobarde y vuelvo hacia atrás mis pasos, mientras que un pie me anima a ir hacia la derecha, el otro me empuja hacia la izquierda. Mis manos se agitan, nerviosas, y destrozan hojas de cristal. Apunta, apunta, líbrame de la piedra y de la apatía inmutable.
Dispara, dispara, atraviésame de principio a fin, sin piedad, hasta que caiga de rodillas y no pueda mantenerme en pie. Hasta el último aliento.
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Voces
He vuelto a caminar por los lugares donde dejé mis huellas, y no coincide el tamaño de mis pies. Será que he crecido, o al revés. Un ser pequeño con una sombra pequeña. Y sí, ya sé que tiendo a expandirme y ocupar todo lo posible sin romperme, pero últimamente no hay mucha luz en el cielo. Me encontré con cosas que no recuerdo, o que, simplemente, no estaban. Y viceversa.
¿Donde están las ninfas que jugaban junto al río? ¿Y los leñadores? Solo veo gestos hoscos y miradas de reproche. Ya lo ven, algún precio debía tener.
Hay voces discordantes que me arropan y me relajan, sombras lejanas, de algún punto de Tesalónica, o más allá. Y puedo sentir manos, acariciando, en cualquier lugar perdido de mi mente. No sé si despertándola o adormeciendola, pero lo cierto es que que su perfume embriaga.
Y es entonces que, al cerrar los ojos, me encuentro con mares de hebras marrones.
¿Donde están las ninfas que jugaban junto al río? ¿Y los leñadores? Solo veo gestos hoscos y miradas de reproche. Ya lo ven, algún precio debía tener.
Hay voces discordantes que me arropan y me relajan, sombras lejanas, de algún punto de Tesalónica, o más allá. Y puedo sentir manos, acariciando, en cualquier lugar perdido de mi mente. No sé si despertándola o adormeciendola, pero lo cierto es que que su perfume embriaga.
Y es entonces que, al cerrar los ojos, me encuentro con mares de hebras marrones.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Camina bella, como la noche
Camina bella, como la noche
De climas despejados y de cielos estrellados,
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Resplandece en su aspecto y en sus ojos,
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.
Una sombra de más, un rayo de menos,
Hubieran mermado la gracia inefable
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro,
Donde dulces pensamientos expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.
Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan
Y hablan de días vividos con felicidad.
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón con inocente amor!
De climas despejados y de cielos estrellados,
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Resplandece en su aspecto y en sus ojos,
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.
Una sombra de más, un rayo de menos,
Hubieran mermado la gracia inefable
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro,
Donde dulces pensamientos expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.
Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan
Y hablan de días vividos con felicidad.
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón con inocente amor!
Lord Byron
Ubicación:
23170 La Guardia, Jaén, España
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Today
Hoy un globo de cemento se hundía en el fondo del mar, mientras un pájaro carpintero intentaba abrirse paso picoteando entre los pequeños huecos. El sonido de las olas se escuchaba con fuerza, y el pájaro conseguía respirar bajo el agua, como si quisiera golpear por siempre el cemento.
Las voces de siempre se apagaron y solo se escuchaban extraños murmullos, como si de otras personas se tratasen. Un halo de inseguridad y desgana cubren los sentidos, igual que un espectro que lo absorbe todo y te deja sin nada más que un pensamiento aterrador. Los golpes destrozan la madera, y la sangre cae de los nudillos de un muñeco hecho con trapo. La enormidad me hace pequeño, y el eco reverbera en las profundidades de la noche. ¿Qué es la felicidad? ¿Qué es la felicidad? Se repite como un chiste de mal gusto pronunciado por un bromista de segunda.
Y nadie responde, porque las sombras no tienen boca, solo muecas, y las tinieblas no necesitan hablar para decirte lo que debes saber. Es entonces cuando cristales de sal crecen en mitad de la nada, y, entre ráfagas de agua, descubres que la felicidad no es un estado de ánimo, sino un cisne de color negro volando alrededor.
Las voces de siempre se apagaron y solo se escuchaban extraños murmullos, como si de otras personas se tratasen. Un halo de inseguridad y desgana cubren los sentidos, igual que un espectro que lo absorbe todo y te deja sin nada más que un pensamiento aterrador. Los golpes destrozan la madera, y la sangre cae de los nudillos de un muñeco hecho con trapo. La enormidad me hace pequeño, y el eco reverbera en las profundidades de la noche. ¿Qué es la felicidad? ¿Qué es la felicidad? Se repite como un chiste de mal gusto pronunciado por un bromista de segunda.
Y nadie responde, porque las sombras no tienen boca, solo muecas, y las tinieblas no necesitan hablar para decirte lo que debes saber. Es entonces cuando cristales de sal crecen en mitad de la nada, y, entre ráfagas de agua, descubres que la felicidad no es un estado de ánimo, sino un cisne de color negro volando alrededor.
Ubicación:
23170 La Guardia de Jaén, Jaén, España
sábado, 14 de diciembre de 2013
Sleep
Un pequeño agujero
donde escapa Tiempo,
rodeado de luces
y bolas negras que
se llenan de sorpresas.
Pájaros volando en
el cielo estrellado,
no dibujes tu cara
en las constelaciones,
pues me entristece
no poder ir allá.
Todos tenemos una
red de cazar insectos,
y cada vez que la uso
salen mariposas,
no puedo encerrarlas
y las libero al viento.
Y la sangre se derrama
sobre una cama vacía,
donde devoro trocitos
de sueños perdidos.
Donde duermo junto
a la sombra de ella,
que se zafa e inquieta
de mi flameante piel.
Y las conexiones
hacen saltar chispas,
nubes grises enteras
que atraviesan paredes.
http://youtu.be/nIKgu7EopQc
donde escapa Tiempo,
rodeado de luces
y bolas negras que
se llenan de sorpresas.
Pájaros volando en
el cielo estrellado,
no dibujes tu cara
en las constelaciones,
pues me entristece
no poder ir allá.
Todos tenemos una
red de cazar insectos,
y cada vez que la uso
salen mariposas,
no puedo encerrarlas
y las libero al viento.
Y la sangre se derrama
sobre una cama vacía,
donde devoro trocitos
de sueños perdidos.
Donde duermo junto
a la sombra de ella,
que se zafa e inquieta
de mi flameante piel.
Y las conexiones
hacen saltar chispas,
nubes grises enteras
que atraviesan paredes.
http://youtu.be/nIKgu7EopQc
domingo, 8 de diciembre de 2013
Entrar
Coloco una mano llena de tinta negra sobre un papel en blanco, y se muestran las líneas de la mano, formando una M imprecisa rodeada de trazos más desdibujados.
Y tal vez nosotros solo seamos sombras de todo, ¿no han tenido alguna vez coincidencias extrañas con algún tema? A mí últimamente me sucede mucho, y veo zepelines volar sobre mi cabeza. Sé que difícilmente subiré a uno, pero lo ves ahí, solo para ti. Y unos labios ajenos limpian la sal que se acumula en los míos. Y, cuando me quiero dar cuenta me encuentro con que estoy bailando con ella al son del Luz de Luna, y las mariposas vuelan alrededor de una sala llena de libros y tragaluces. No sabes en qué lado estás, y tocas la piel compañera, acaricias el rostro, preparado para que se deshaga en miles de partículas de cenizas, o que sean mariposas formando la silueta humana de tus fantasías.
Es al notar que no desaparece cuando parece todo aún más irreal, como sacado de una historia de ensueño, en la que no hay principio ni final, y las cosas que aparecen son como habías deseado siempre que serían, con variaciones, con matices, sí, pero se forma delante de tus ojos. Y los muros que hay alrededor estallan en mil pedazos, lanzando ladrillos y polvo al viento, pero ninguno te alcanza: Has conseguido entrar.
http://youtu.be/OqKHJ9dZnvY
Y tal vez nosotros solo seamos sombras de todo, ¿no han tenido alguna vez coincidencias extrañas con algún tema? A mí últimamente me sucede mucho, y veo zepelines volar sobre mi cabeza. Sé que difícilmente subiré a uno, pero lo ves ahí, solo para ti. Y unos labios ajenos limpian la sal que se acumula en los míos. Y, cuando me quiero dar cuenta me encuentro con que estoy bailando con ella al son del Luz de Luna, y las mariposas vuelan alrededor de una sala llena de libros y tragaluces. No sabes en qué lado estás, y tocas la piel compañera, acaricias el rostro, preparado para que se deshaga en miles de partículas de cenizas, o que sean mariposas formando la silueta humana de tus fantasías.
Es al notar que no desaparece cuando parece todo aún más irreal, como sacado de una historia de ensueño, en la que no hay principio ni final, y las cosas que aparecen son como habías deseado siempre que serían, con variaciones, con matices, sí, pero se forma delante de tus ojos. Y los muros que hay alrededor estallan en mil pedazos, lanzando ladrillos y polvo al viento, pero ninguno te alcanza: Has conseguido entrar.
http://youtu.be/OqKHJ9dZnvY
lunes, 25 de noviembre de 2013
Death
La muerte no es un esqueleto con túnica y capucha de color negro, portando una guadaña. Es la sorpresa y la certidumbre. La sonrisa extraña de una persona llena de vida a la que se le cortan los hilos que le sujetaban al resto de títeres. Es un día que se antoja normal y de repente se trastoca, como 'clic' en un interruptor. Un caos en las oficinas de la rutina. Una flor que se marchita en las salas de la sonrisa.
Aumentan los caudales de agua salada en los ríos, se desbordan, como un ejército de personas desconocidas entre sí que van a saludarse, y se dirigen al mismo lugar. Cenizas y sombras. Te arrancan de tu alrededor ramas del árbol al que estás acostumbrado ver, y el paisaje se trastoca. Es algo natural: Sabes que pasa. Que debe pasar. Pero, aún así, nunca piensas que te vaya a tocar a ti. Que la muerte es un mensajero que pulula por tu alrededor, y que tú no recibes sus cartas.
Aumentan los caudales de agua salada en los ríos, se desbordan, como un ejército de personas desconocidas entre sí que van a saludarse, y se dirigen al mismo lugar. Cenizas y sombras. Te arrancan de tu alrededor ramas del árbol al que estás acostumbrado ver, y el paisaje se trastoca. Es algo natural: Sabes que pasa. Que debe pasar. Pero, aún así, nunca piensas que te vaya a tocar a ti. Que la muerte es un mensajero que pulula por tu alrededor, y que tú no recibes sus cartas.
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