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domingo, 17 de mayo de 2015

Monstruos


 Él esperaba sentado a que alguien fuese a llevárselo. Lo que no sabía era que nadie haría eso. Nunca se había parado a sembrar nada, tan descuidado como era, y, aunque la soledad vivía haciéndole compañía, se las apañaba y se consolaba pensando que algún día llegaría una persona que lo salvaría.

No le gustaba su entorno. Había crecido aprendiendo a recluirse de aquello que no le gustaba. El día a día. La ignorancia que rezumaba de las demás personas. Las burlas, los dedos acusadores sobre el fantasma extraño que representaba. Un golpe invisible tras otro, junto a algunos de verdad, habían hecho de él la persona que era. Quizá no era especial, es cierto, pero aprendió a valorar los pequeños gestos, las palabras amables y las sonrisas sinceras. Aprendió a valorar aquello que escaseaba entre los laberintos de la calle.

Encontró las manos amigas entre hojas de papel manchadas de tinta, los ojos que no apuñalan, y la burla que no destroza, se quedaron entre las esquinas de la mente.

¿Cómo puede quejarse la voz colectiva de su reclusión entre las plácidas cárceles del conocimiento, cuando fueron los hijos bastardos del odio y el rencor los que apedrearon su frágil escudo?

¿Cómo puede quejarse si aquello que resulta diferente es presionado hasta la destrucción? Quizá con la salvedad de que si vuelve al redil se le protegerá de las dentelladas de las ovejas blancas.

Y ahora, cada vez que intenta crear una relación productiva, le tiemblan las manos al sujetar la regadera. Porque la realidad duele. La realidad asusta. Porque los monstruos de verdad no son ficticios.

Te saludan por la calle.

viernes, 15 de mayo de 2015

Carta del rey blanco

Hola María, ¿qué tal estás? Espero que bien.

Ya sé que no hablamos nunca, a pesar de que estamos siempre mirándonos en la distancia. Te escribo desde la otra punta del mundo, y, aún así, alcanzo a verte entre todas esas figuras que buscan entorpecer la visión de la belleza en mis ojos.

Es una pena que tengamos que vivir así, en la retaguardia de dos bandos enfrentados por siempre, con colores opuestos, y que cada vez que pueden se enzarzan en una sangrienta guerra donde tú eres la figura que destaca, brillante, sobre todas las demás. Eres mortífera y silenciosa a la par, y te encanta dejar a tu paso ríos de sangre, enardeciendo tu figura. ¡Si pudiera tan solo besarte antes de que el filo de tu espada pose sus labios sobre mí! Cuán feliz sería, de poder acariciar tu faz oscura, mientras los soldados se quedan blancos de rabia.

Y no, no me importa la gloria, me da igual cazar a tu esposo, mientras tú estés en mis dominios. Que se rompa el equilibrio, ¿qué más da? Si tú y yo podemos voltear el juego durante siglos. Sé que es difícil escapar a la mano que lo domina todo, pero, ¿no vale la pena intentarlo? No quiero creer que estamos condenados a querernos mientras nos quitamos la vida entre nosotros.

Seis cuadrados nos separan, y a mí me cuesta avanzar, pues el universo es inmenso, y está lleno de peligros, pero, ¡es tan fácil para ti alcanzarme! Me tienes al alcance de tu mano, y, aún así, se siente tan lejano...

Lo único que me mantiene en pie son las ganas de estar contigo. No puedo imaginarme cuándo será ese día, de cualquier modo ya me has arrebatado este corazón de madera que late con fuerza bajo mi coraza. Parece fuerte, pero se astilla al menor golpe, sobre todo si son tus palabras las que asestan el sablazo. De todas maneras, me niego a rendirme en esta lucha que mantenemos los dos contra el destino. Me niego a que seas una estrella en el horizonte, imposible de alcanzarse.

Y cuando las hostilidades comiencen, y te tenga aquí a mi lado, podrás decir, sin levantar ningún arma, y con razón: Jaque mate

Porque ese día, ese día seré completamente tuyo, y mi reino entero cambiará de color.

viernes, 24 de abril de 2015

Colorea el mundo

Sobre el fondo rojizo se distinguen las formas oscuras de los árboles, en un lugar donde las llamas que prenden los rastrojos se apagaron hace tiempo.

Una mochila con veinte piedras, sujetada en la espalda, imposible de quitar. Ella sabe que durante unos días, no se nota, pero a pesar del poco peso, a veces las piedras tiran de ella hacia abajo, cuando la energía sufre alguna oscilación negativa.

De vez en cuando musita alguna plegaria, una canción, cuya letra olvidó en la inmensidad de los problemas. Sabe que las únicas manos capaces de dibujar el camino son las suyas, y no las de algún Dios mudo escondido en la hipocresía del lobo. Y eso le alegra. Porque en las paredes en blanco puede levantar los intentos fallidos con sonrisas de colores.

Alguien se llevó el mes de Abril y dejó aquí una obra de arte inacabada, una ilusión, y un poema desconfigurado.


La hilera blanca
de tu rostro
desgarró la piel
de las sombras.

Sangre roja, azul,
qué más da,
qué más da,
si ya me has pintado.

Tus ojos hacen juego
con mi cabeza,
negro amargo,
penumbra dulce.

No debes abrir esta
caja sin sorpresa,
donde nadie nunca
supo conocer nada.

Coge mejor el día,
y sobre tu caballete
coloca tu bella curva
y colorea el mundo de ti.
 

Feliz cumpleaños, María Sancambro :)

jueves, 23 de abril de 2015

Día del libro

He crecido con los libros. Ya desde pequeño me gustaban, y aún recuerdo historias de "El barco de vapor", una colección de libros rojos que podías conseguir con El círculo de lectores. Si bien es cierto que yo, exceptuando esta etapa de mi vida, nunca he tenido muchos libros. La mayoría los he descubierto en la biblioteca municipal, y, también, en la del colegio.

Puedo decir que una de las actividades a la que más tiempo le he dedicado ha sido a leer, aunque es verdad que no he tenido mucho interés en los llamados "clásicos", más que nada porque no tuve ninguna orientación en ese ámbito, y estos suelen ser de portadas sobrias (al menos allí, en la biblioteca), cosa que, como entenderán, a un adolescente o a un niño, no les atraerá demasiado.

La razón por la que escribo esto no es otra que la de darle las gracias a aquel niño pequeño, que, al igual que hoy, tenía esa pasión por la lectura, aún cuando todo lo que le rodeaba ejercía otra misión en el mundo, y no compartía ese hobby. Numerosas fueron las veces en las que me encontraba solo, viviendo en el libro, y ajeno al balón, que, a pesar de practicar deporte, no tenía el mismo interés por él que el resto.

Cierto es que eso me ha valido en muchas ocasiones de ser tildado como una persona extraña, recluida, pero nunca me he sentido solo. Ese vacío que existía (y aún existe en parte) en la sociedad que nunca supo aceptar lo diferente con respeto, lo llenaron los libros, y lo que en ellos había.

Me he perdido muchas cosas, estoy seguro, porque mirando con perspectiva, mi vida en su conjunto no ha sido, ni es, en gran medida, como la de los demás. Y no importa. Porque sé que ellos también se han perdido algo.

Las vidas que se quedaron encerradas en el papel y la tinta.

https://youtu.be/NqWcpEZ3GY0

 

lunes, 20 de abril de 2015

Las fronteras se resquebrajan

Voces aisladas en un mar de plástico que retumban a través de la memoria. Los circuitos no son fiables pero sí certeros, y la aparente desconexión no es tal cuando todo se relaciona a través del mundo.

Se rompe una barrera, la visual, aunque la física se acentúa más y más. No sabría decir si es un problema, pero es evidente que ese poder terminará por inundarlo todo, tan inmenso como es, y pasará a formar parte del día a día.

Lo que sí es cierto es que los ojos que te observan pueden estar al otro lado del atlántico, en Colombia, sin necesidad de moverse del sitio. Una red enorme que lo cohesiona todo sin mover nada. Habrá quien reniegue de eso, y reclame para sí que lo lógico es la comunicación física.

No obstante, menos es nada, y este fenómeno que traspasa miles de kilómetros, quieras que no, une de alguna manera a gente que, en otras circunstancias, ni siquiera se preguntarían qué hay más allá, no ya del propio país, sino de la misma ciudad.

sábado, 11 de abril de 2015

Una tarde más

Las finas ramas amarillas de un olivo se deslizan por mi garganta. En la lejanía, suenan las campanas del olvido, mientras un muchacho intenta recomponer las piezas de un extenso puzzle humano. Danza gris en el cielo, ante la humedad que vuela llevándose la abrasadora presencia de la sequía.

Sobre el cuadrilátero del mundo, un montón de obstaculos que cubren de negro el azul del mar, suave con las olas, creando curvas. Las murallas de papel se alzan, sobre llanuras inmensas, áridas, igual que lo que tratan de proteger:

Una mente en blanco.

martes, 31 de marzo de 2015

Aguantar

Hay muchas cosas que cambian con el tiempo. Se degradan. Situaciones que no pensabas que llegaran a existir nunca, aparecen ante tus ojos. Eso de tener a alguien en una escala más o menos salvable, y que, de repente, merezca ser situado en lo más hondo de la moral.

Y, aunque eso te choque, te alegras de no formar parte de ese mundo. Da igual lo que se diga o lo que se piense en el exterior. La certidumbre de que, aunque todo a tu alrededor retrocede mientras tú avanzas, a pesar de que quieran arrastrarte, y que te mantengas firme, eso, no tiene precio.

Da igual el castigo social que se te imponga, la recompensa personal que obtienes por no haberte dignado siquiera a pisar el escalafón más denigrante, es mucho más sabrosa, que cualquier golpe que pueda ser lanzado desde la ignorancia.

Así que, si tú que lees esto, y no eres uno más de esos clones que pululan por ahí, y que parecen hechos a medida para no pensar, entonces, te animo a seguir siendo tú mismo. Si no te vuelves uno de ellos, te has ganado mi respeto.

Y si lo eres, pues nada, recoge tu personalidad, que se te ha caído al suelo.

sábado, 28 de marzo de 2015

Papá, ven, siéntate, hoy voy a hablarte de las drogas

Puede parecer una tontería, pero no lo es. A día de hoy sabe más el muchacho de 14 años sobre drogas que el padre. No porque sea un estudioso sobre el tema, sino porque ya las catado. Ya no se limita al alcohol y a los cigarrillos. No voy a entrar en temas moralistas sobre lo que es malo y lo que no, aunque yo repudie la droga o el tabaco. Lo que sí entra a reflexión, es, la edad a la que se empieza a tener contacto con eso. Porque es que hay gente con 18 años, que tiene la misma complejidad mental que el mecanismo de un bastón. Y si ya con 14, 15, o 16 te metes mierd*, las posibilidades de salir de esas cosas en un futuro se reducen bastante. Y repito, me da igual lo que cada uno haga consigo mismo mientras no perjudique al resto, aunque seáis poco originales y recurráis a ello para haceros los guays, de verdad.

Pero estaréis de acuerdo conmigo en que hay unas fases en la vida, no sé, me parece muy pronto que a esa edad ya nos introduzcamos en ese mundo con tal de querer ser "mayores", aunque a lo mejor a mí me lo parece así porque yo con esa edad lo más parecido a querer ser mayor que tenía, era ver películas salidas de tono.

Creo que hay un momento para cada cosa, y cosas para cada momento, valga la redundancia. Y no, no eres mayor por meterte una raya, igual que no lo eres al no hacerlo. Aunque lo mismo si no te la metes, la cabeza sí la tienes un poco más lúcida. Digo yo.

El problema de fondo, es, también, que no sabes lo que lleva eso. Dentro de lo que cabe, el alcohol, el tabaco o la marihuana, son más respetuosos, pero el polvillo o la droga de diseño que catas no sabes lo que contiene. La cocaína se corta y se le meten otras cosas, aunque pura sea ya de por sí un batiburrillo de basura y gasolina. ¿Cómo no te va a dar el colocón? ¿Cómo no te va a dejar tonto perdido?

Hay cosas que nunca entenderé y otras que preferería no saber, y ser un perfecto idiota. Muchas veces me gustaría, de verdad. No tener que bajar a las cloacas del mundo, que no se alejan de la calle que cruza tu casa, me encantaría. No comprendo las cosas que pasan, y se escapan a mi control, tal vez sea yo el que esté mal de la cabeza y por eso me quedo cuajado con lo que voy viendo cada día, no sé.

Es cierto que la vida es hermosa, hasta que te cuenta sus secretos. Un saludo y gracias por aguantar mis pataletas. Abajo del todo me despido con mis drogas, de las que ya no podré salir nunca, y que me hacen ver todo tipo de mundos y de personas. Buenos días.

"La coca la consume quien ahora está sentado a tu lado en el tren y la ha tomado para despertarse esta mañana, o el conductor que está al volante del autobús que te lleva a casa porque quiere hacer horas extra sin sentir calambres en las cervicales. Consume coca quien está más próximo a ti." - Roberto Saviano. (Extracto introducción de su libro Cero cero cero".)


https://youtu.be/Ssf_0IcRzU0




miércoles, 18 de marzo de 2015

El hombre extraño

La fuente de las almas ya no funciona, alguien la ha cortado. Entre las tuberías del infierno debe haber una avería, y todas salen por el mismo lado, sin poder acudir a su cita con la eternidad del dolor. Pero, ¿quién ha podido hacer eso? Veamos...

Hay un hombre riéndose al fondo, con un parche en el ojo, y un semblante que da miedo. Si le preguntas te dirá que no sabe nada, que solo es uno más entre miles, cuando en realidad guarda en su bolsillo algo que es más fuerte que nuestro poder sobre el inframundo.

Nadie puede detenerlo, a pesar de las múltiples órdenes de captura que hay contra él, tanto por parte del cielo, como del infierno. Es una persona peligrosa, y un gran enemigo. Camina y trabaja solo, y quiere subvertir el mundo irracional que hemos creado para los humanos.

Unos dicen que es un monstruo, otros que es un fantasma anterior a todo cuanto existe. Pero solo yo sé qué es. Simplemente es un humano, que, cuando alguien quiere atraparlo, saca una libreta de su bolsillo, y comienza a escribir. Entonces suceden muchas cosas. Aquí, en el inframundo, nosotros carecemos de imaginación, porque nos está prohibida desde nuestro nacimiento, por orden de los entes que dominan nuestras vidas. Aunque no para él. 
Así pues, empiezan a salir objetos de la nada, animales, personas hermosas, o, simplemente una profunda niebla que te impide perseguirlo. Puede obtener cualquier cosa de ahí, y eso nos molesta, y mucho. Porque nosotros también queremos y no podemos.

Nos hace dudar de la supremacía de las matemáticas y de la armonía de lo existente. No hay tal cosa. El que no podamos cogerle nos muestra de una forma irritante que el caos impera junto con el orden, inseparables. Y empiezo a creer que realmente va a transformar todo, porque, ¿quién no quiere hacer aparecer lo que sueña?

Solo hay un problema, que es el que me contó antes de irse, y es que, los muros de la realidad hacen que aquello que nos muestra ante nuestros ojos, solo es posible leyendo la hoja de la libreta que deja caer, del mismo modo en que esta voz no resonaría en tu cabeza si no estuvieras leyendo esto.

Aquel hombre, sin nosotros, no sería nada. Nosotros, con aquel hombre, lo somos todo.

Para María.

Palabras clave: Imaginación, irracional, matemáticas.

Dos copas, por favor

La taberna El Paso estaba como siempre. Luces deprimentes, tapadas por el humo de los cigarrillos. Porque sí, se podía fumar en El Paso, aunque yo soy un talibán del tabaco, bien cierto es. Pero no importa, lo que interesa es lo que ocurrió allí dentro.

La gente se apiñaba en grupos, en la barra, o en la mesa del billar. Allí había de todo. Clientes habituales, macarras de paso, o ingenuos visitantes que desconocían la fama del lugar que pisaban. Si me preguntas a mí, soy como el hijo de este sitio. No tanto, pero casi. Afuera las cosas cambian, pero ahí todo es igual, y eso en parte me gusta. No se nota el paso del tiempo, no te sientes viejo, y los recuerdos te asaltan según el tipo de bebida que te de el camarero, Bill. Todas despiertan cosas, agradables o endiabladamente demoledoras.

Da igual lo lleno que esté el local, siempre tengo libre mi sitio habitual. Un día, un gallito insoportable se sentó ahí, y lo echaron a ostias. No es que a mí me guste la violencia, pero él se lo buscó. Le lanzó el contenido de su vaso a Ladd, el cabecilla de una banda callejera de aquí, que había intercedido por mí. No creo que ese muchacho vuelva, pero más o menos os haréis a la idea de que, aquí, no importa lo que ocurra fuera, todos somos una piña. Un mundo dentro de otro. Es gracioso, ¿no creeis?

- ¿Qué tal todo, Joe? - Me saluda Bill.
- Bien. Ya lo sabes.
- Por supuesto, por supuesto. - Se ríe.
- ¿Qué tienes hoy para mí, viejo zorro?
- Pues hoy me ha llegado una bebida muy extraña, y bastante buena, por cierto. Te regalaré un trago por ser tú.

Bill saca una botella sin seña alguna, blanca, y coge un vaso un echa un par de chorros.
- Toma. Pruébala y me dices.

Cojo el vaso y me bebo el contenido de un trago. La sensación es increíble. No sabría deciros a qué sabe, si lo probáseis lo entenderíais. El estómago se comprime, y el corazón se acelera. La sien en mi cabeza se vuelve loca, y alrededor mía las cosas carecen de importancia. No hay nada igual, os lo juro. Después de esto, cualquier cosa que pruebe me sabrá a tierra y cenizas. Puro veneno. La emoción bombardea los campos de sal y el cuerpo tiembla, sacudido por las sensaciones. La franja de visión se estrecha, y el deseo fluye a flor de piel. Esto se queda grabado, y no hay manera de quitarlo de aquí dentro. Os lo aseguro.

- Esto es increíble Bill. Ponme dos copas de esa mierda, por favor. - Le suplico, sudoroso y jadeante.
- Claro, amigo, como ordenes.

Rellena el vaso que me he bebido, y, cuando he dado buena cuenta de él, vuelve a llenarlo. Tenía el poder de hacer cualquier cosa. Mi cuerpo me pedía acción. Romper cosas, lanzarme a por alguien. Algo. Pero me contuve.

- ¿Cómo decías que se llamaba esa bebida, Bill?
- No te dije el nombre. El que me la vendió dice que se llama "Amor".
- Amor, ¿eh? ¿Y es cara?
- ¿La botella? No. El hombre prácticamente me la dió. Se le veía feliz de desquitarse de ella.
- ¿Por qué? Es todo un manjar.
- Me dijo que, si la bebida no funciona bien, causa efectos secundarios terribles. Heridas muy profundas, dice.
- Pero a mí me ha funcionado bien, ¿no?

¿No?

https://youtu.be/v30RadD_aiI


sábado, 14 de marzo de 2015

Da igual

En la diana de mis ojos apagados te entretienes en lanzarme dardos. Da igual, ya no me sirven. Quédatelos si quieres, juega con ellos hasta desangrarlos, nunca se saldrán de sus órbitas. Los perdí cuando me jugué contigo mis manos. No debí hacerlo, bien cierto es. Ahora no puedo controlar nada. Todo aquí adentro es tuyo, pues es con mis dedos con lo único que consigo expandir mi mundo.

Da igual, te los has ganado. No pude evitar apostar que, al contacto con mis dedos, tu piel se levantaría con la brisa del norte. Qué equivocado estaba. Ni siquiera un suspiro, solo quietud, esperanzas muertas. Cuervos llevándose las pocas emociones brillantes que aún guardaba. Da igual, ahora no sé lo que soy. Espero que puedas manejar mi cuerpo con tus hilos color burdeos. No sé si la niebla se despejará, ni si tú harás algo más que mirarme desde tu trono de lo desconocido.

No importa, aunque no la veas, te gusta el olor dulzón de la sangre. Aunque no sepas que se derrama, e insistas en llenarme las maletas de esperanzas. Pesan demasiado, y no creo poder cargarlas, aún así, mis manos son tuyas, y llevaré cualquier cosa. Pero luego no me hagas abrirlas para tirar el contenido por el suelo.

Porque eso, querida, eso no me da igual.

Para María del Mar.

Palabras clave: Dardos, cuervos, maletas.

miércoles, 11 de marzo de 2015

La chimenea de hielo

He estado encendiendo la chimenea del hielo con los fósforos de tus miradas. Me recuerdan a un lobo. Frías, penetrantes, un taladro mudo reventando puertas y ventanas. Tú también puedes acercarte, caluroso viajero, ven. Olvida ese ruidoso ventilador que corta en pedazos el silencio y la quietud de la habitación.

Ponte aquí, extiende tus manos y deja que la escarcha penetre en tus huesos, que se congele poco a poco tu corazón, hasta que ya no quede alrededor más que un mundo verdadero y pleno, lleno de aventuras salvajes. El calor del amor ensucia tu dentadura y la deja verde y amarillenta, llena de grietas. Deja que la lumbre helada limpie esas imperfecciones, y te otorgue la ansiada belleza sobrenatural que habita en el fondo de las cuevas de los polos.

Ven, ven aquí viajero. Seguro que estás cansado de vagar entre silutas que aparecen y se van, entre falsas ilusiones y espejismos destruídos. Deja que tus pies se enfríen, hasta que pierdan la sensibilidad que nos hace perder la cabeza persiguiendo cosas imposibles. Ven, pues quiero compartir contigo lo que es darlo todo, a cambio de nada.

Quiero compartir contigo lo que es actuar en caliente, y enfriarte cuando ya es tarde. Por eso, no te preocupes. Mantendré esta chimenea activa, y la alimentaré con las ramas de la desazón y la desesperanza. No te preocupes. Seguirá fría cuando vuelvas.


Para María Romero. 


Palabras clave: Compartir, dentadura y ventilador.

lunes, 9 de marzo de 2015

Yo ya te he avisado

Vivo entre extensiones interminables de lodo, cubriendome hasta la cabeza todo el rato; tragando barro y acostumbrándome al sabor. ¿No querías arte? Pues aquí tienes de sobra, en el pudridero del mundo. Tal vez no es el que buscabas, ¿verdad? Porque a todos les gusta ver campos de flores en los que revolcarse hasta donde alcanza la vista humana. Pero me temo que aquí no encontrarás eso. Da media vuelta, y vuelve por donde has venido. No creo que te apetezca ver estos páramos, ¿o sí? El ser humano es extraño. Se recrea en el dolor, se funde a las palabras ajenas como si fuesen su propia piel.

Tal vez no sea el único que camina con peso hasta el cuello, de hecho, dudo que sea así. Tal vez la perfecta nebulosa de sueños que lucía en nuestra mente se haya apagado. Planetas basura, de los que nadie quiere, alrededor de la órbita que toma un nuevo rumbo, hacia donde le lleve la inercia. Y sí, lo reconozco, tú eres una estrella perdida en mitad de este lugar. No perteneces aquí, debes irte antes de que mi oscuridad te absorba por completo y te haga vagar conmigo sobre la espesa tierra mojada.

No digo que no me gustaría, pues tendría alguien con quien cantar por el camino. Da igual el qué, nunca fuí buen cantante, pero tengo pulmones para rato. ¿Qué me dices? ¿Cantamos en acústico con la guitarra de mis pesadillas? ¿Corremos hacia el horizonte esperando salir de aquí algún día? Si es así, no digas nada luego.

Yo ya te he avisado.


Para María.


Palabras clave: Arte, nebulosa y acústico.

viernes, 6 de marzo de 2015

Bailar

Ya está todo listo. Con las flores que me regalaste he sembrado todo un campo de minas. Ya está todo listo, solo falta el pistoletazo de salida. Tú, en un lado, y yo, al otro. Frente a frente. ¿Qué es eso que destellea en tus ojos? ¿Será el reflejo de los míos? Me encanta, me encanta. Este es mi mundo, y nadie puede matarme, nada puede tocarme, y aún así, vamos a bailar.

Ven, quiero ver cómo le abrazas a la locura, aquí, en tierra de nadie, un cuchillo en la boca y una rosa en la mano, ¿acaso son cortantes tus besos?
Da igual la sangre si tus labios son dulces, ¿no crees cariño?

Cogí tus cartas y las lancé a la hoguera de la desesperación. Deberías haberlas visto arder. Pero eso no es nada comparado con tu cuerpo, ¿verdad, amor? Te mueves haciendo ruido, no eres silenciosa, y esos gritos de guerra tuyos llaman la atención de cualquier tirador enemigo. No los quiero alrededor, esto es entre tú y yo.

Te mostraré qué tengo yo entre mis manos. Mira, qué sorpresa. Son las ganas de agarrarte y cambiar de baile. Te rajaré la ropa con ese cuchillo, ya lo verás, nada más que barro en nuestros cuerpo, sobre las heridas rojas y las viejas cicatrices.

¿Que por qué no te pido eso? Pues porque los dos sabemos que a lo que más nos gusta jugar es a esto. A la danza del orgullo.

Para María B.

Palabras clave: Amor, orgullo, locura.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Amistad

Hoy no es un buen día. Todo está nublado, dentro y fuera. Ni siquiera llueve, no. Ni siquiera eso. Quizá sea porque no sé qué hacer para que los hilos de la suerte vuelvan a mis dedos. Los cortaste tú, con una sola mirada. No era una mirada mala, solo era la que no quería ver. Todo es injusto, ¿verdad? Pero no te culpo. No es algo extraño. Solo que, eso puede conmigo.

He construido con mis manos mundos que ni siquiera sabía que existían, solo para ti. Y podría hacer más, si quisieras. No sabes cuántos segundos murieron en la batalla de las horas únicamente para poder acariciar con los dedos las alambradas de tu alma. He acariciado el cielo de tu piel desde el infierno, sin saber qué paso dar para evitar más muertes, rodeado de cloro y gas mostaza, y como máscara protectora, el eco de tu voz viajando a través de la desolación. Conseguí para ti la flor escondida en la ciudad de la metralla, escondida tras barro y metal, bajo un casco de ilusiones.

Yo, que he recorrido kilómetros y kilómetros en lugares únicos, que he viajado bajo el peligro de lo estático, y como única guía, la locura.
Yo, que lo único que quería era embriagarme de tu aliento durante toda la noche, embarcados sobre rayos de erizos.

Y ahora te veo, levantas bandera blanca, y te conviertes en mi amiga. Y quieres paz, cuando yo llevo todo un ejército dedicado a la guerra. Me colocas en la frontera, cuando yo quiero la anexión.
Y es que la neutralidad es extraña. Sobre todo cuando me ofreces una tregua que yo nunca podré ganar.

La del silencio.

Para Marta.



Palabras clave: Amistad, infierno, flor.

martes, 24 de febrero de 2015

Prisioneros

El ritmo del mundo sigue igual. Hormigas entran y salen, y trenes rugen en las pintadas del asfalto. El cerebro se embota y no sabe arrastrar arena a la playa. ¿Cómo de largo es el horizonte? Destrozo los cristales de los aparejos que rezan: "Romper solo en caso de desesperanza", y el cielo se cubre de rojo. ¿Cómo de largo es el día? Las almas de los herejes se consumieron entre gritos de angustia, y la espada me empuja hacia ellos. Fuerte coraza que cubre los golpes, pero deja pasar las dagas de la mente. Directas hacia los ojos, las fauces de la incertidumbre desgarraron mi garganta. ¿Cómo de largo es un minuto? Me quedé ahí, prisionero de una mano invisible que guía pero no señala, un mapa del revés, las estrellas que rozan las manos, y las laceran con el frío más ardiente. Palabras, palabras. Una noria que sube y baja, no sé qué ocurre. Un hilo, una mano, y arenas movedizas abajo. Si quieres, estira. Si quieres, empuja.

http://youtu.be/qdzvC0XxoMY

lunes, 23 de febrero de 2015

Adicción

Soy un adicto, lo sé. Me encanta el caos de las palabras. Lo necesito. No es fácil entenderlo, eso también lo sé. Te sientas ahí, y escribes. Lo que no sabes es el efecto que tiene sobre otras personas. Habrá quien pase, claro. Y quien solo le eche un vistazo. Pero hay quien se pone a leer y a releer lo que pones, y a pensar qué puede significar. Aunque sea una canción. Porque, y en eso estarán todos ustedes de acuerdo, las canciones, y las palabras significan distintas cosas según lo vea uno. A veces confunde. Ni siquiera se ve el sentimiento, o el significado base. Y, para mí, la persona que logre hacer que nos enganchemos a eso, habrá logrado algo muy importante. Tu atención. Y no la atención del gracioso, no, una atención contínua, donde los mundos se difuminan y te absorben y te hacen formar parte de este caos. En orden, por favor.

domingo, 22 de febrero de 2015

Arañas

No soy un superhéroe, ni tampoco un villano. Lo que haga no será recordado por siglos, ni tampoco se prestará mucha atención a mi ausencia. Apenas un 'crack' minúsculo, imperceptible sonido, en este mundo. La huella de una bacteria.

Soy una pequeña araña que va tejiendo sus hilos alrededor de un mundo hueco. Cuando algo cae dentro, no escucho el ruido, no siento las vibraciones. Lentamente, con el pasar de las horas, el veneno me va consumiendo, y poco a poco voy descendiendo hacia el suelo. Evito las pisadas, y me escondo bajo los árboles. Devoré mis piernas hace tiempo, ni un solo paso atrás. Ninguno hacia delante. Me quedo en el medio de un mundo que lo devora todo sin piedad, esperando que un rayo de luna me salve.

http://youtu.be/CwrhUSkfThw

jueves, 19 de febrero de 2015

Sombras

Lanzo aviones de papel sobre las murallas, y todos ellos llevan una palabra escrita. No sé quién los cogerá, ni siquiera sé si llegarán a alguna parte. Uno de ellos lleva dibujada una sonrisa, con la petición de que sea devuelta.

Es extraño que las sombras quieran hacer sonreir a alguien. Normalmente viven apartadas, hurañas, inconexas con el mundo que les rodea, andando en puzzles que no se forman nunca, y, sin embargo, formando parte de él, aunque nadie las note.
Todas viven adentro de cada uno de nosotros, unas más largas que otras. Hay algunas que casi no se manifiestan, que casi han preferido desaparecer, para darnos el control; hay otras que se hacen más y más grandes, fagocitándolo todo, y son a esas a las que hay que temer. Ustedes desconocen el poder que hay en ellas, lo sé, pero ellas no desconocen el vuestro, y harán todo lo posible por volver a lo que un día fueron.


lunes, 16 de febrero de 2015

Yo sé que el mar siempre devuelve lo que lanzaste una vez. Puede volver al mismo sitio, sí, aunque sea difícil. Tal vez tarde años. Y se quede flotando, en el vasto oleaje, dejándose guiar por el agua.

Y aquello que puse dentro de una botella, no sé lo que es, pero regresó a la arena. Y, al abrir el tapón, me encontré en un mundo donde nunca había estado. Me encontré a mí mismo, frente a un espejo hecho añicos, y, entre tantas caras distintas, pude verme.

Cambia lo superficial,
cambia también lo profundo.
Cambia el modo de pensar,
cambia todo en este mundo.

Cambia el clima con los años,
cambia el pastor su rebaño.
Y así como todo cambia,
que yo cambie no es extraño.

Cambia el más fino brillante,
de mano en mano su brillo.
Cambia el nido el pajarillo,
cambia el sentir un amante.

Cambia el rumbo el caminante,
aunque esto le cause daño.
Y así como todo cambia,
que yo cambie no es extraño.

Cambia, todo cambia,
cambia, todo cambia,
cambia, todo cambia,
cambia, todo cambia.


 Cambia el sol en su carrera,
cuando la noche subsiste.
Cambia la planta y se viste
de verde en la primavera.

Cambia el pelaje la fiera,
cambia el cabello el anciano.
Y así como todo cambia,
que yo cambie no es extraño.

Pero no cambia mi amor,
por más lejos que me encuentre.
Ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente.

Lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana.
Así como cambio yo
en esta tierra lejana.

Cambia, todo cambia,
cambia, todo cambia,
cambia, todo cambia,
cambia, todo cambia.


Julio Numhauser.

http://youtu.be/eaHGtnhf6j0