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sábado, 30 de abril de 2016

Un nuevo amanecer

La alegría se escapa como el agua que recogen mis manos; quizá soy un recipiente inadecuado. Tras la cortina se ven los ojos que observan y vigilan; y, al igual que semillas en el granero, guardo las palabras que no pueden ser olvidadas.

No soy fuerte, nada lo es. Hasta la imponente montaña se vuelve cañón. Hasta la roca más poderosa torna en arenilla, horadada por el agua y el viento. Las corazas sólo son monstruos que detienen bestias; un enemigo que abate posibles peligros. Y eso no sirve. La espada del doble filo es sangrienta a más no poder. ¿Dónde he dejado tiradas mis viejas ilusiones?

Espero un mes que se aproxima, largo como los días y corto como la vida. Entre la maleza del recuerdo existe una mujer que peleó y que aún se corta; y allí donde los caminos se rompieron supimos mantener un pie al lado de la línea.

Rodeados de paraísos perdidos seguimos pisando la misma tierra que juramos defender, y las olas que derriben el barco serán las últimas. Tal vez se convierta en una armadura si mi cuerpo es su espada; en el filo del olvido necesitamos la voz de la llama.

Voy en su busca, y quiero pensar que yo soy buscado; entre los pasos que avanzan y los que retroceden hay un trecho. Puedo entregar más de lo que hay en los muros y la tinta; y a cada dicha responderé con otra mayor. Pero si mis manos tocan ceniza y mis labios besan cristales, entonces me ahogaré en otros mares. Y no arrastraré a nadie a las profundidades.

El arcoiris nunca refleja el negro de tus ojos.


https://youtu.be/XbthRHKOuo8

domingo, 13 de diciembre de 2015

Sigue brillando

No caigas ni desfallezcas,
aunque tu cruz esté
toda pintada de rojo,
aunque tus ojos vean
alfileres formando suelo.

No dejes que el fantasma
de las páginas pasadas
imprima su rostro en el tuyo.

Que el aguijón del pesar
se quiebre contra tu piel,
no cambies de forma, no,
sigue siendo diamante.

¿Cómo puedes pensar
siquiera en apagarte,
si eres la luz que mueve
la pluma del indeciso?

Toma, cógela si quieres,
una mano que no está,
una sonrisa que no se ve,
el rayo que no cesa.

Ya lo sé, lo malo de soplar
sobre las cenizas es
que recuerdas el olor,
que recuerdas el fuego.

Pero no te entregues al agujero
negro del vacío, quiere devorarte
pero no es el único, seguro,
hay más piezas en el tablero.

No sueltes el escudo aunque
se quiebre tu espada,
a veces los procesos no pueden
ir todo lo rápido que debieran.

Toma, cógelo si quieres,
un abrazo que no toca,
una mirada que no atraviesa,
el beso que nunca te di. 

Pero no te quedes atrapada,
los cementerios de barcos
ya tienen muchos efectivos,
y tú eres el mar en calma.

Y tú no lo sabes, pero vendrá
el día en que alces la vista
al cielo y descubras que
ya estaba despejado.

Hasta entonces, te digo,
aunque la sal cubra el espejo,
aunque el tiempo cercene,
dispara tu risa y haz al dolor
que se ahogue y truene.

Para la M que me refugia en Bukowski

lunes, 3 de agosto de 2015

Un amor lejano

¿Conocen esa sensación de querer alcanzar algo y no poder obtenerlo nunca? Pues así me sentía yo con ella. Deseaba tocarla, envolverla con mi humedad, y, lo peor es que no sabía por qué. Nunca habíamos hablado antes. Cierto es que este poderoso sentimiento no ocurría cada día.

Verán, ella era bastante voluble. Unos días iba completamente vestida, otros, enseñando algo, y, cuando se mostraba desnuda, ahí, yo caía en su hechizo. Llena de luz, de geometría perfecta, así era. Yo invocaba al viento y al rayo, pero nunca me elevaba lo suficiente. Y sigo sin lograrlo.

Los peces dicen: Ya está el mar queriendo besar a la luna. 


Microrrelato seleccionado en el concurso "Pasiones", de Letras con Arte.

viernes, 6 de marzo de 2015

Bailar

Ya está todo listo. Con las flores que me regalaste he sembrado todo un campo de minas. Ya está todo listo, solo falta el pistoletazo de salida. Tú, en un lado, y yo, al otro. Frente a frente. ¿Qué es eso que destellea en tus ojos? ¿Será el reflejo de los míos? Me encanta, me encanta. Este es mi mundo, y nadie puede matarme, nada puede tocarme, y aún así, vamos a bailar.

Ven, quiero ver cómo le abrazas a la locura, aquí, en tierra de nadie, un cuchillo en la boca y una rosa en la mano, ¿acaso son cortantes tus besos?
Da igual la sangre si tus labios son dulces, ¿no crees cariño?

Cogí tus cartas y las lancé a la hoguera de la desesperación. Deberías haberlas visto arder. Pero eso no es nada comparado con tu cuerpo, ¿verdad, amor? Te mueves haciendo ruido, no eres silenciosa, y esos gritos de guerra tuyos llaman la atención de cualquier tirador enemigo. No los quiero alrededor, esto es entre tú y yo.

Te mostraré qué tengo yo entre mis manos. Mira, qué sorpresa. Son las ganas de agarrarte y cambiar de baile. Te rajaré la ropa con ese cuchillo, ya lo verás, nada más que barro en nuestros cuerpo, sobre las heridas rojas y las viejas cicatrices.

¿Que por qué no te pido eso? Pues porque los dos sabemos que a lo que más nos gusta jugar es a esto. A la danza del orgullo.

Para María B.

Palabras clave: Amor, orgullo, locura.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El desconocido

La noche nace en espejos de luto.
Sombríos ramos húmedos
ciñen su pecho y su cintura,
su cuerpo azul, infinito y tangible.
No la puebla el silencio: rumores silenciosos,
peces fantasmas, se deslizan, fosforecen, huyen.
La noche es verde, vasta y silenciosa.
La noche es morada y azul.
Es de fuego y es de agua.
La noche es de mármol negro y de humo.
En sus hombros nace un río que se curva,
una silenciosa cascada de plumas negras.

La noche es un beso infinito de las tinieblas infinitas.
Todo se funde en ese beso,
todo arde en esos labios sin límites,
y el nombre y la memoria
son un poco de ceniza y olvido
en esa entraña que sueña.

Noche, dulce fiera,
boca de sueño, ojos de llama fija y ávida,
océano,
extensión infinita y limitada como un cuerpo acariciado a oscuras,
indefensa y voraz como el amor,
detenida al borde del alba como un venado a la orilla del susurro o del miedo,
río de terciopelo y ceguera,
respiración dormida de un corazón inmenso, que perdona:
el desdichado, el hueco,
el que lleva por máscara su rostro,
cruza tus soledades, a solas con su alma.

Tu silencio lo llama,
rozan su piel tus alas negras,
donde late el olvido sin fronteras,
mas él cierra los poros de su alma
al infinito que lo tienta,
ensimismado en su árida pelea.

Nadie lo sigue, nadie lo acompaña.
En su boca elocuente la mentira se anida,
su corazón está poblado de fantasmas
y el vacío hace desiertos los latidos de su pecho.
Dos perros amarillos, hastío y avidez, disputan en su alma.
Su pensamiento recorre siempre las mismas salas deshabitadas,
sin encontrar jamás la forma que agote su impaciencia,
el muro del perdón o de la muerte.
Pero su corazón aún abre las alas
como un águila roja en el desierto.

Suenan las flautas de la noche.
El mundo duerme y canta.
Canta dormido el mar;
ojo que tiembla absorto,
el cielo es un espejo donde el mundo se contempla,
lecho de transparencia para su desnudez.

Él marcha solo, infatigable,
encarcelado en su infinito,
como un solitario pensamiento,
como un fantasma que buscara un cuerpo.


Octavio Paz.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Todo esto por amor

Derriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente,
derriban los instintos como flores,
deseos como estrellas
para hacer sólo un hombre con su estigma de hombre.

Que derriben también imperios de una noche,
monarquías de un beso,
no significa nada;
que derriben los ojos, que derriben las manos como estatuas
vacías.

Mas este amor cerrado por ver sólo su forma,
su forma entre las brumas escarlata,
quiere imponer la vida, como otoño ascendiendo tantas
hojas
hacia el último cielo,
donde estrellas
sus labios dan otras estrellas,
donde mis ojos, estos ojos,
se despiertan en otro.


Luis Cernuda.

sábado, 5 de octubre de 2013

Hazlo rápido

Desde que somos pequeños nos vemos bombardeados por todos lados con un elemento muy natural, y que, sin embargo, se vuelve horriblemente artificial: el sexo.
(Me refiero a las personas cercanas a mi generación, con una edad alrededor de los veinte para abajo; obviamente la gente más mayor no vivió esto de la misma forma, ya fuera por mentalidad, falta de medios o censura)

Y es que es normal, a todos nos gusta ver a una mujer de órdago, con un buen par de tetas y ligerita de ropa; o, en la otra vertiente, a un hombre sin camiseta, músculos desarrollados, tableta de chocolate; anunciando una colonia o un perfume.

Pero hay un problema con esto, y es que, dejando de lado la aburrida y somnolienta estereotipación, se vende mucho y mal esto del sexo. El ejemplo firme y machacante lo vemos en las películas. Imaginen: Un par de actores se gustan en la trama, y comienzan a desnudarse. Se quitan la ropa a lo bestia, con prisas, como deseando terminar. Besos veloces, agitados, sin pausa. A lo sumo, y siendo generosos, la escena dura lo que un eyaculador precoz. Todo se reduce a algo muy funcional, sin chispa. Y sí, claro que existe ese tipo de acto sexual, como que es el que nos ponen en los morros una y otra vez. Pero la gente olvida que existe otro, muy distinto.

Volvamos a la misma escena. Y, ahora, en vez de acelerar los movimientos, los haremos pausados, relajados. Los protagonistas empiezan a besarse, lentamente. Se acarician bajo la ropa, escuchan el latido del corazón, se funden, se sienten. Se palpan los labios, los ojos, el pelo, todo, como si de una misión de reconocimiento se tratase. Y, posteriormente, se quitan la ropa el uno al otro, ahora un poco más rápidos, sonriendo, y sin cesar de jugar. Se tocan los pechos, se los rozan con la lengua, y, si se tercia, succionan como un bebé hambriento o con pocas ganas de comer, ya según vean.
El coito se realiza primero lentamente, con penetraciones que tantean a la pareja, y, después, combinándose con la temperatura de la habitación, comienzan a aumentar la velocidad, gradualmente, como el caudal del río en días de lluvia.

Y, me podéis decir que para esto, mejor ponemos una porno, pero es que, ya que se ponen escenas de sexo explícito, estas se pueden hacer de otra manera. Y, por otra parte, la industria del porno se reduce a a una función muy concreta, y nunca se ven las películas enteras (exceptuando, tal vez, maravillas que se salen de la superficialidad absoluta, como Instinto Básico o Eyes Wide Shut) por lo que, sin entrar en mayores discusiones, quedan excluídas del análisis que concierne al cine del ámbito general.