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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Al pie del cerezo


Sus ojos se humedecieron cuando se encontró frente al viejo cerezo. Al pie del árbol había enterrado sus recuerdos, de cuando conoció a M y habló con ella. En una caja de cartón, ahí cabían todos.

Cogió la pala, y comenzó a excavar. Aún sabía el lugar exacto. La flor del cerezo estaba en su apogeo. Igual que aquel día. La encontró por casualidad y se quedó prendado. Lo intentó. Intentó acercarse a ella. Pero eso no siempre es posible. Lo extraño de todo es que lloró ella, no él. Una daga de doble filo, el amor.

Paró de excavar. Sacó la caja y la abrió. Sonrió con amargura y se fue. No había nada. 


Seleccionado en II Concurso Internacional de Microcuentos, de la editorial Talento Comunicación. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Apolo y Dioniso se dan la mano

Me encontré a Dioniso junto con Apolo, en un terreno de nadie, donde la gente se mueve polarizada. Señalan que hay cosas que no pueden complementarse, que los vicios mundanos no tienen cabida en el placer intelectual.

Yo hice caso omiso, y les abrí mis brazos a ambos. No me quedo en el rincón, me muevo entre los espectros, entre las gamas de colores; y observo. Compartir amistad entre tribus urbanas irreconciliables, asomar la cabeza a las puertas del coma, sin por ello perder mi identidad o mi prudencia. Me he sentado con personas con la seriedad por bandera, y otras que traspasan los límites de la locura.

Quizá mi acierto, o mi error, es que no me acerco demasiado a esos pozos, y me quedo con una dosis moderada. No sentiré a flor de piel los extremos de esas acciones, o de las emociones ligadas a ellas, pero no lo considero negativo; un exceso de algo, unido a la carencia de su contrapeso, lleva a la perdición.

Y lo sé porque el odio no activa ningún resorte en mi cabeza.

lunes, 19 de octubre de 2015

Más allá de Orion


- Quiero dejártelo claro, Juan. Hace tiempo que deseo estar con María. Nos conocemos desde hace mucho, y creo que yo puedo darle esa estabilidad que necesita. Tú... En cambio... No podrías. Eres, me temo, otra aventura suya.

- ¿Qué te hace pensar eso? - Contestó Juan, con los puños crispados, manteniendo la calma.- ¿Por qué no ibas a ser tú esa aventura? ¿No es acaso ella la que duerme conmigo y la que hace conmigo las cosas que no hará contigo?

- Es sencillo. Tú no eres más que una máquina. Te crearon para hacer tareas, quizá para hacer felices a los humanos, pero nada más. Tú no puedes sentir amor, Juan, no la amas. Tus lágrimas son vacuas, al igual que tus gestos sentimentales. Se te ha codificado para que actúes dependiendo de las situaciones, pero aquellas cosas que crees que son emociones, no son sino paquetes de información. Eso que sientes cuando estás con ella no es sino algo predeterminado, no es algo espontáneo ni natural.
Al igual que el carnicero que ni siente ni padece cuando despieza al animal cazado, así eres tú. Y así serás. Tus venas son cables, y tu sangre son electrones. Eso que late en el centro de tu cuerpo, es un núcleo engrasado, que permite tus movimientos. ¿De verdad piensas que ella podría ser feliz con alguien como tú? Envejecerá y te verá igual que el primer día, impoluto, brillante, inmutable al paso de los años. Y entonces, entonces se dará cuenta de que ya es demasiado tarde para echarse atrás, y tú recordarás estas palabras. Pero aún puedes evitarlo. - Observó Miguel.

- De acuerdo.- Se limitó a decir Juan.

- ¿Lo harás entonces? - Inquirió Miguel.

- No lo sé. Lo pensaré.

Silencio.

El androide se encontraba en otro lugar. Datos que iban y venían en su electrónico cerebro de cristal. Besos, risas, y uniones íntimas que se reflejaban en el cielo. Llantos, gritos y enfados. Vacío. Estaba vacío. Todas esas cosas eran mentira. Un carnicero. Un iceberg que solo muestra la punta de su verdadera frialdad. ¿Qué era real? ¿Qué cosas no lo eran? Lo que había sentido María sí lo era. Lo suyo no. ¿Por qué lo habían creado? ¿Cuál era su fin en el mundo? Permanecía sin ser, un trozo de hierro que deambula entre la vida. Quería llorar, pero le acababan de decir que eso también era una mentira. Como todo él.

Salió de su ensimismamiento, y se dirigió a la ventana, abriéndola. Fuera llovía, aunque eso no importaba.

- ¿Ya te has decidido?

Observó las nubes y la lluvia, que lo estaban mojando debido al viento. Se subió al alféizar, y miró abajo. Era cierto. No sentía nada. Todo en él era calma.

- Sí.- Respondió, mientras saltaba.

Microrrelato seleccionado en Concurso de Relatos de Ciencia Ficción "Bajo la piel", de Carpa de Sueños.

viernes, 16 de octubre de 2015

La droga más antigua


El AP025 era una sustancia creada para borrar del cerebro los malos recuerdos. Concebida para perpetuar la felicidad, su uso fue extendiéndose a todo el planeta, siendo su consumo habitual.

Esto desplazó a otras sustancias como el alcohol, las drogas de diseño o la marihuana, puesto que el AP025 no creaba adicción ni tampoco efectos secundarios. Podía ser tomada a diario sin más efectos que el borrado parcial de la memoria.

Juan también usaba dicha sustancia. Un día, se encontró a una mujer en la parada del bus. Empezó a sentirse extraño; no mal, sino de una forma rara. No la recordaba, pero sabía que conocía a aquella mujer. Y si no sabía quién era se debía a que formaba parte de un mal recuerdo.

Sin embargo, tenía ganas de conocerla. Le llamaba la atención. No importaba que antes hubiera ido mal. Se acercó a ella, y la saludó. Ella, con voz cantarina, le respondió.

- ¿Quién eres? ¿Nos conocemos?
- No. Creo que no. Aunque me gustaría. ¿Te apetecería un café?
- Esto es extraño... Pero bueno, vale. Acepto.

Aquel día no se tomó el AP025. Ni el siguiente. 

Microrrelato seleccionado en  V Concurso de Narrativa "Ciencia Ficción", de Letras con Arte.

lunes, 12 de octubre de 2015

Los árboles viejos

- ¿Qué has estado haciendo hoy? Además de observar las estrellas, quiero decir.

- Algo que no estoy seguro de que sea bueno. Aunque tampoco es malo.

- ¿El qué?

- Fui a visitar los viejos árboles. Lo necesitaba.

- ¿A los viejos árboles? ¿No te gustan los de ahora?

- Sí, sí me gustan. Pero también los viejos. Me vi a mí mismo entre las sombras, mis estupideces y la emoción. Sí, así, en ese orden. No es lo único, claro. Te vi a ti, una sombra alargada que todavía puebla las raíces. Vi un corazón dispuesto a todo, ansioso, pletórico de vida; y una garra lanzar un zarpazo. Y siento las heridas, aunque a mí nunca me tocó esa mano. Y respiro la nostalgia. Casi puedo verme desde el otro lado de la ventana llorando, por no poder hacer nada contra algo que no me concierne y que nunca tuvo lugar para mí. Casi puedo leer una vieja poesía, con los ojos borrosos, y a esos espiritualistas que me cargan de escepticismo, y que, aún así, me terminan gustando. Vi la belleza que aún queda, y no los campos sembrados en sal. Quizá porque todo estaba muy oscuro, me encontré en esa penumbra, tal vez ambos somos un mar de negro, y tu tonalidad es sólo menos fuerte que la mía.

- No es buena idea. No es buena idea que hagas eso. Se supone que estamos intentando alejarnos. ¿Cómo vas a conseguir eso visitando los viejos árboles? Si yo misma tengo miedo de ir allí...

- Yo no podría alejarme, sean cuales sean las circunstancias. Incluso en el silencio seguirías estando. ¿Qué quieres? Me pasé los años caminando por tu puente. Mirando. Cogiendo información. Hice mucho con eso. He sentido la complejidad a través de la sencillez y del error. Y, ya sé que no me invitaste a entrar, simplemente encontré esa puerta abierta. Yo, apenas un conocido, destapaba cajas ocultas y temores. Es algo muy poderoso, ¿sabes? Conocer a una persona, aunque sólo sea en parte, y que tú no te expongas. Tal vez por intentar equilibrar eso comencé un periplo de errores que culmina con un acierto que llevó su tiempo. Y, de alguna manera, esa brecha se restableció un poco.

- Idealizar y precipitarte. Tus aportes imprescindibles a la causa del fracaso.

- No niego lo segundo. Para mí fue un proceso largo. Pero tú no conocías nada de eso. Debí haber reflexionado, aunque en esos casos, es difícil pensar con claridad. En cuanto a lo primero, no podría. ¿Qué tiene de ideal el asalto de la tristeza?

sábado, 3 de octubre de 2015

El río

- Hoy has llegado antes que yo. Es extraño. Suelo verte cuando ya no se distinguen las piedras del camino.

- Puede ser que tuviese más tiempo hoy.

- Bien. Me parece bien. Eso nos deja un rato más extenso, espero.

- Tal vez. ¿Sabes? Hoy he visto que el bosque estaba distinto. Como que... No, seguro que son figuraciones mías. Vamos, siéntate. Siempre me lo dices y hoy te quedas de pie.

Me siento a su lado, y decido no preguntarle a qué se refiere. Porque yo también lo he notado. El cambio.

- He estado reflexionando, ¿sabes? Y es posible que sea cierto lo que me dijiste. Que el pasado se me queda pegado como una mancha. Un rastro oscuro que tapa toda la luz que puedas ver. Y, quizá por eso, me extraña y me aterra el que sigas viniendo. Vi una película en la que decían que el pasado sólo son historias que nos contamos a nosotros mismos. Y podría decir que coincido. Pero tú, de alguna manera, rompes con esa máxima.

- ¿Por qué?

- Porque sigues aquí.

- Pero entonces no soy el pasado. Ni tú tampoco. ¿Quieres saber lo que es el pasado? Acompáñame.

Le extendí la mano, y, cogiéndola tras un momento de duda, me siguió a través del bosque. Llegamos a un lugar donde había dispuesto un montón de hojarasca con ramitas secas, al lado de un río de aguas tranquilas.

- Espera un momento.

Me acerqué al montón de leña y le prendí fuego. Unas llamas vivaces devoraron las hojas marrones y las ramitas. Me volví hacia ella.

- ¿Ves ese fuego? Eso es el pasado. Y todo aquello que produce el pasado, que deja rastro de él, son las cenizas que dejarán las hojas. Este fuego se apagará. Y, dime, ¿qué esperas rescatar de lo que quede? Tal vez un comportamiento razonable. Nada más. No se puede más.

- Pero, ¿y el amor?, ¿qué hay del amor? ¿Acaso no está?

- Claro que sí. Pero no ahí. Lo has tenido justo al lado.

- ¿Te refieres al río?

- Exacto. El amor no arde. Porque no tiene un único curso. No puede pertenecer al pasado porque el pasado sólo tiene una razón de ser. El amor, en cambio, es voluble. Puede secarse el río, es cierto. Y también puede llegar a un punto en el que no cese de ir por el mismo trayecto. Pero eso no es obligatorio, ni tampoco se da necesariamente.

- ¿Y cómo puede de profundo ser el amor?

- ¿Te gustaría comprobarlo?

- Sí.

- Yo no te lo aconsejo.

- ¿Por qué?

- Verás, dijiste al llegar que habías notado cambios, ¿no es así? La razón es, que hoy el bosque me percibe a mí. Todo lo que ves tiene un reflejo en mi interior.

- Comprendo... Pero, ¿qué tiene que ver eso?

- Es muy sencillo. Si entras en el río para comprobar cómo de profundo puede ser el amor, entonces...

Silencio.

- ¿Entonces, qué?

- Morirías ahogada.

https://youtu.be/lD0IlFhSI7Y


domingo, 13 de septiembre de 2015

Clannad

Clannad es una de esas series que engañan por su apariencia, e incluso en el contenido. Y os explicaré por qué después.

Se trata de un anime dirigido por Tatsuya Ishihara, cuya sinopsis es la siguiente:

Tomoya, un chico cuyo sueño de jugar al baloncesto se ve truncado por una lesión muscular, que le impide lanzar el balón con la mano buena; conoce a Nagisa cuando se dirige al instituto. Además de ello, el padre de Tomoya tiene problemas con el alcohol, y la madre murió hace un tiempo, por lo que las relaciones que tienen no son buenas.

Nagisa es una chica peculiar, y tiene un problema de salud que le impide avanzar correctamente en los cursos, por lo que repite con frecuencia. Sin embargo, su familia sí está unida y eso hará que Tomoya se sienta incluido como uno más conforme avanza la serie.

Aparte, Tomoya tiene un amigo de la infancia, Youhei Sunohara, que será el gracioso de la serie, aunque también tiene sus problemas.

Porque sí, la serie contiene elementos de humor, y eso que el enfoque principal es el drama.

La razón de que sea una serie que engaña en apariencia, es porque el escenario inicial en el que se mueve todo es muy típico, pero se entiende porque es una serie con un fuerte componente de realismo (aunque en realidad alguna cosilla fantástica sí tiene)
Por otra parte, los primeros capítulos se hacen pesados e incluso infantiles (cuando aparece Fuko y su estrella de madera) tanto que dan ganas de dejarla (de hecho yo la dejé un tiempo) Ni se os ocurra hacerlo, al menos no de forma definitiva. Porque después de esos capítulos (quizá sean diez y podría ser que a ti te gusten) es donde empieza a desarrollarse una verdadera maravilla.

Habrá profundidad emocional en los personajes de una forma detallada, inmersiva, donde todo se palpa y se vive. Se conocerán aspectos de cada uno, y se entablarán fuertes relaciones. Es muy difícil terminar la serie y que ésta no te arranque una sola lágrima.

En definitiva, lo único malo que puedo sacar, es lo que he mencionado antes, que el arranque no está al nivel del resto; pero todo lo demás es genial, un anime de diez, que te encantará si te gustan este tipo de series, sobre las relaciones interpersonales, el amor y el día a día.

Lo recomiendo encarecidamente, y, si os gusta, echadle un vistazo también a Kanon o AIR, y, también, sí o sí, Clannad After Story. Y nada más, me la vean en VOSE o VO.

Y recordad que "las personas continuamente se hieren unas a otras, es comprensible el por qué se duda tanto, pero... vivir sin ser capaz de confiar en nadie es lo mismo que vivir sin sentir el amor de los demás". 




jueves, 3 de septiembre de 2015

Extrañas conexiones

¿Se puede alguien enamorar de alguien sin conocer a la persona realmente? Habrá quien piense que no, que es una locura. Sin embargo, eso fue lo que le pasó a Fígaro.

Un día, en su taquilla, encontró una libreta. Se percató de que no era suya, pero no encontró a nadie que la reclamase, así que se la llevó a casa. Al leerla, se dio cuenta de que era una especie de diario, aunque simplificado. Frases, anotaciones, letras de canciones, emociones personales... Y, a pesar de su simpleza, aquello lo atrajo con una poderosa fuerza. Le dieron ganas de investigar sobre lo que leía, y, también, descubrir de quién era aquel diario.

Lo dejó de nuevo en su taquilla al día siguiente, y, al terminar la jornada, no pudo contener la emoción al ver que el diario había sido escrito de nuevo. Que tenía más cosas. Aquello pudo con él. Deseaba con todas sus fuerzas conocer a esa persona. No obstante, no había nadie que le diese ninguna pista.

Entonces, él empezó a escribir también en el diario. Y el diario se volvió una conversación. Una conversación entre extraños.

 Microrrelato escogido 2º finalista en III Concurso de Narrativa "Amores", de Letras con Arte.

martes, 18 de agosto de 2015

Casablanca

Hoy toca un clásico del cine. Recuerdo que la primera vez que vi una mención a esta película fue en un libro, del que no recuerdo ni el título ni el nombre de la autora, pero sí se me quedó grabado que la protagonista de dicha novela, al ver Casablanca, se preguntaba: (Spoiler hasta el próximo párrafo)

"¿Por qué Rick deja que Ilsa se vaya con Lazslo si tanto la quiere?"

Y así es como me comí un spoiler de los buenos, aunque yo en ese momento no le dí mucha importancia, aquello no se me olvidó, y varios años después (yo por aquel entonces solo podía ver las películas que había en el videoclub) cuando vi la película por internet, yo ya sabía el final a pesar de todo el tiempo que había pasado. Aunque no importó, porque, al igual que ocurre con los libros, lo que hace buena a una película no es el final, sino todo el proceso.

Y Casablanca es una de esas. No solo por la ambientación histórica, que se plasma muy bien, sino por las actuaciones y los momentos que te dejan en suspenso porque no sabes bien cómo va a evolucionar. Y recordemos que yo ya sabía el final. Aún así, deja escenas magníficas, como cuando se da el encuentro entre Rick e Ilsa, y se escucha la música de piano que les recordaba el pasado.

De forma resumida, Casablanca trata de un triángulo amoroso (aunque no como los que harían actualmente) donde la política ejercerá una influencia de fondo, que será un recurso recurrente durante toda la película. Esto se debe a que Rick, es el dueño de un local famoso, durante la segunda guerra mundial, y Casablanca es un lugar neutral, por lo que allí se refugian todo tipo de personas, y encontramos ladrones, policía secreta alemana, etc...
Entonces, Ilsa llega con un miembro de la resistencia checa, Lazslo, pero necesitan un pasaporte para poder escapar, pues los alemanes persiguen a Lazslo. Y ese documento lo tiene Rick.

Casablanca es especial porque dibuja una historia limpia, libre de rencores, como de verdad es el amor. Nos muestra que, si realmente quieres a alguien, deseas lo mejor para esa persona, y haces lo posible por ayudarla, a pesar de todo el dolor que pueda ocasionar el que tome un camino que no es el nuestro.

Y, para terminar, además de que la veáis en VOSE o en VO, decirle a Sam que la toque de nuevo.




lunes, 3 de agosto de 2015

Un amor lejano

¿Conocen esa sensación de querer alcanzar algo y no poder obtenerlo nunca? Pues así me sentía yo con ella. Deseaba tocarla, envolverla con mi humedad, y, lo peor es que no sabía por qué. Nunca habíamos hablado antes. Cierto es que este poderoso sentimiento no ocurría cada día.

Verán, ella era bastante voluble. Unos días iba completamente vestida, otros, enseñando algo, y, cuando se mostraba desnuda, ahí, yo caía en su hechizo. Llena de luz, de geometría perfecta, así era. Yo invocaba al viento y al rayo, pero nunca me elevaba lo suficiente. Y sigo sin lograrlo.

Los peces dicen: Ya está el mar queriendo besar a la luna. 


Microrrelato seleccionado en el concurso "Pasiones", de Letras con Arte.

martes, 28 de julio de 2015

Los amantes del círculo polar

Antes de nada mencionar que no hay muchas películas de producción nacional que me gusten, al menos no de las más actuales (lejos quedan aquellas joyas como Amanece que no es poco o La escopeta nacional)

Sin embargo, hay películas que se salvan y pueden ser bastante mágicas, y ese es el caso de Los amantes del círculo polar. Ésta trata sobre la vida de Otto y Ana, en un arco temporal que va desde la infancia, donde se conocen, hasta que son mayores, en una edad ya más avanzada.

Con un argumento bien montado, veremos con mucha ternura (sí, creo que esa es la palabra) cómo se van conociendo, en un ambiente familiar que no es el más adecuado, y que, sin embargo, termina propiciando la conexión.

Incluso - (spoiler pequeño) - notaremos el toque real al ver que las cosas no van siempre bien, y hay un punto en que las vidas de ambos se separan. No obstante, esto no será impedimento para que, al cabo de los años, esa chispa de la juventud siga prendida, y decidan reencontrarse.

No peca de excesos ni se dibuja un escenario que parece sacado de un cuento de hadas, aunque sí es cierto que el amor tendrá un peso importante, no es el único elemento que observaremos en el filme.


Para terminar, deciros que esta película la tenéis que ver en castellano, su VO correspondiente. Y, si decidís verla, decir que esta ha sido una bonita casualidad, y que sois unos valientes por saltar a esta ventana :)


jueves, 9 de julio de 2015

Let me in (Déjame entrar)

A grandes rasgos, esta película trata sobre la relación que surge entre un niño que sufre bullying en el colegio; y una nueva vecina, una chica de la que sospecha que es un vampiro.

No es una historia de amor convencional, ni supone algo típico. En todo momento nos vamos a encontrar con unos personajes que se sienten solos, y que se necesitan entre ellos, a pesar de sus diferencias. Y lo sentiremos real, a pesar del elemento tan fantástico que aparece (el vampirismo)
Se nos muestra también una lucha por tener lugar en un mundo que tiene miedo de lo desconocido, de lo que es distinto, y que aparta a lo que no es igual.

Veremos una conexión bella, y un universo que fascina, tanto por la fotografía, como por la estructura. Es, seguramente, una de las mejores películas del género que he visto.

Mi recomendación si te decides a ver esta película, es que no veas la versión norteamericana (pierde todo el encanto) sino la original, sueca. Y, por supuesto, es imprescindible que las voces sean las originales. Vedla en VOSE, porque doblada se estropea, y mucho.





Como consejo general, sin dejarlo solo para esta película, es que cualquier cosa que veáis, lo veáis con su idioma original. ¿Por qué? No es porque tenga una manía o siga una moda, sino porque no es lo mismo estar ahí, actuando mientras hablas, metido en la escena; que hacerlo desde un estudio. Es cierto que hay doblajes buenos, pero lo normal es que siempre sea mejor la versión original. Las emociones, las sensaciones, cambian mucho de una situación a otra. Haced la prueba.


viernes, 15 de mayo de 2015

Carta del rey blanco

Hola María, ¿qué tal estás? Espero que bien.

Ya sé que no hablamos nunca, a pesar de que estamos siempre mirándonos en la distancia. Te escribo desde la otra punta del mundo, y, aún así, alcanzo a verte entre todas esas figuras que buscan entorpecer la visión de la belleza en mis ojos.

Es una pena que tengamos que vivir así, en la retaguardia de dos bandos enfrentados por siempre, con colores opuestos, y que cada vez que pueden se enzarzan en una sangrienta guerra donde tú eres la figura que destaca, brillante, sobre todas las demás. Eres mortífera y silenciosa a la par, y te encanta dejar a tu paso ríos de sangre, enardeciendo tu figura. ¡Si pudiera tan solo besarte antes de que el filo de tu espada pose sus labios sobre mí! Cuán feliz sería, de poder acariciar tu faz oscura, mientras los soldados se quedan blancos de rabia.

Y no, no me importa la gloria, me da igual cazar a tu esposo, mientras tú estés en mis dominios. Que se rompa el equilibrio, ¿qué más da? Si tú y yo podemos voltear el juego durante siglos. Sé que es difícil escapar a la mano que lo domina todo, pero, ¿no vale la pena intentarlo? No quiero creer que estamos condenados a querernos mientras nos quitamos la vida entre nosotros.

Seis cuadrados nos separan, y a mí me cuesta avanzar, pues el universo es inmenso, y está lleno de peligros, pero, ¡es tan fácil para ti alcanzarme! Me tienes al alcance de tu mano, y, aún así, se siente tan lejano...

Lo único que me mantiene en pie son las ganas de estar contigo. No puedo imaginarme cuándo será ese día, de cualquier modo ya me has arrebatado este corazón de madera que late con fuerza bajo mi coraza. Parece fuerte, pero se astilla al menor golpe, sobre todo si son tus palabras las que asestan el sablazo. De todas maneras, me niego a rendirme en esta lucha que mantenemos los dos contra el destino. Me niego a que seas una estrella en el horizonte, imposible de alcanzarse.

Y cuando las hostilidades comiencen, y te tenga aquí a mi lado, podrás decir, sin levantar ningún arma, y con razón: Jaque mate

Porque ese día, ese día seré completamente tuyo, y mi reino entero cambiará de color.

domingo, 12 de abril de 2015

Locura

El odio es un chute de energía que inyecta en sangre los ojos, y bloquea cualquier cosa que se pueda pensar. Igual que un borracho, el que vive con el odio, está incapacitado para reflexionar. Solo lo mueve un afán de destrucción hacia lo odiado, y en ese camino, no importará morir matando.

Así pensaba Martín, sentado en la ribera del río, mientras observaba las tranquilas aguas que de vez en cuando arrastraban basura. A él se le hacía raro eso de odiar a alguien, aunque intentaba comprenderlo.

Todo su ser emanaba amor. Hacia la naturaleza, por eso se sentía triste al ver pasar ante su mirada una bolsa de plástico o una compresa. Hacia las personas, por eso aguantaba hasta al macarra que se metía con él todos los días, ya que la forma más intensa de la ignorancia es el uso de la fuerza contra el más débil, lo compadecía, y le dejaba hacer.

También amaba la inculturalidad que apresaba a la gente que veía, pues cada uno es dueño de sus actos, y esos pasos los habían tomado ellos, a costa de un pensamiento crítico. Y, por supuesto, amaba la soledad a la que le habían relegado por ser distinto, pues todos eligen a las personas con las que andar en la vida, y respetaba que él no fuese una de ellas.

Lo que Martín no sabía, era que, su forma de pensar, era, sin duda la de un loco. Por sus venas corría la locura a todo tren, y, al igual que el odio, ejercía sobre él esa particular característica de impedir otro pensamiento ajeno.
No respiraba la locura por sus hechos, sino porque por su cabeza pasó el férreo convencimiento de que las cosas están bien así, y hay que amarlas y respetarlas tal y como son.

Martín, a pesar de encontrarse en medio de aquella incertidumbre, alejado de todo y de todos, no quería esforzarse por cambiar nada. Era igual que el río en el que depositaban la basura. El río tiene excusa porque no es un ente pensante, pero Martín no. Él aceptaba todo tal y como venía.

Y eso, eso sí que es una locura.


Para Mary


Palabras clave: Amor, odio, locura.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Dos copas, por favor

La taberna El Paso estaba como siempre. Luces deprimentes, tapadas por el humo de los cigarrillos. Porque sí, se podía fumar en El Paso, aunque yo soy un talibán del tabaco, bien cierto es. Pero no importa, lo que interesa es lo que ocurrió allí dentro.

La gente se apiñaba en grupos, en la barra, o en la mesa del billar. Allí había de todo. Clientes habituales, macarras de paso, o ingenuos visitantes que desconocían la fama del lugar que pisaban. Si me preguntas a mí, soy como el hijo de este sitio. No tanto, pero casi. Afuera las cosas cambian, pero ahí todo es igual, y eso en parte me gusta. No se nota el paso del tiempo, no te sientes viejo, y los recuerdos te asaltan según el tipo de bebida que te de el camarero, Bill. Todas despiertan cosas, agradables o endiabladamente demoledoras.

Da igual lo lleno que esté el local, siempre tengo libre mi sitio habitual. Un día, un gallito insoportable se sentó ahí, y lo echaron a ostias. No es que a mí me guste la violencia, pero él se lo buscó. Le lanzó el contenido de su vaso a Ladd, el cabecilla de una banda callejera de aquí, que había intercedido por mí. No creo que ese muchacho vuelva, pero más o menos os haréis a la idea de que, aquí, no importa lo que ocurra fuera, todos somos una piña. Un mundo dentro de otro. Es gracioso, ¿no creeis?

- ¿Qué tal todo, Joe? - Me saluda Bill.
- Bien. Ya lo sabes.
- Por supuesto, por supuesto. - Se ríe.
- ¿Qué tienes hoy para mí, viejo zorro?
- Pues hoy me ha llegado una bebida muy extraña, y bastante buena, por cierto. Te regalaré un trago por ser tú.

Bill saca una botella sin seña alguna, blanca, y coge un vaso un echa un par de chorros.
- Toma. Pruébala y me dices.

Cojo el vaso y me bebo el contenido de un trago. La sensación es increíble. No sabría deciros a qué sabe, si lo probáseis lo entenderíais. El estómago se comprime, y el corazón se acelera. La sien en mi cabeza se vuelve loca, y alrededor mía las cosas carecen de importancia. No hay nada igual, os lo juro. Después de esto, cualquier cosa que pruebe me sabrá a tierra y cenizas. Puro veneno. La emoción bombardea los campos de sal y el cuerpo tiembla, sacudido por las sensaciones. La franja de visión se estrecha, y el deseo fluye a flor de piel. Esto se queda grabado, y no hay manera de quitarlo de aquí dentro. Os lo aseguro.

- Esto es increíble Bill. Ponme dos copas de esa mierda, por favor. - Le suplico, sudoroso y jadeante.
- Claro, amigo, como ordenes.

Rellena el vaso que me he bebido, y, cuando he dado buena cuenta de él, vuelve a llenarlo. Tenía el poder de hacer cualquier cosa. Mi cuerpo me pedía acción. Romper cosas, lanzarme a por alguien. Algo. Pero me contuve.

- ¿Cómo decías que se llamaba esa bebida, Bill?
- No te dije el nombre. El que me la vendió dice que se llama "Amor".
- Amor, ¿eh? ¿Y es cara?
- ¿La botella? No. El hombre prácticamente me la dió. Se le veía feliz de desquitarse de ella.
- ¿Por qué? Es todo un manjar.
- Me dijo que, si la bebida no funciona bien, causa efectos secundarios terribles. Heridas muy profundas, dice.
- Pero a mí me ha funcionado bien, ¿no?

¿No?

https://youtu.be/v30RadD_aiI


miércoles, 11 de marzo de 2015

La chimenea de hielo

He estado encendiendo la chimenea del hielo con los fósforos de tus miradas. Me recuerdan a un lobo. Frías, penetrantes, un taladro mudo reventando puertas y ventanas. Tú también puedes acercarte, caluroso viajero, ven. Olvida ese ruidoso ventilador que corta en pedazos el silencio y la quietud de la habitación.

Ponte aquí, extiende tus manos y deja que la escarcha penetre en tus huesos, que se congele poco a poco tu corazón, hasta que ya no quede alrededor más que un mundo verdadero y pleno, lleno de aventuras salvajes. El calor del amor ensucia tu dentadura y la deja verde y amarillenta, llena de grietas. Deja que la lumbre helada limpie esas imperfecciones, y te otorgue la ansiada belleza sobrenatural que habita en el fondo de las cuevas de los polos.

Ven, ven aquí viajero. Seguro que estás cansado de vagar entre silutas que aparecen y se van, entre falsas ilusiones y espejismos destruídos. Deja que tus pies se enfríen, hasta que pierdan la sensibilidad que nos hace perder la cabeza persiguiendo cosas imposibles. Ven, pues quiero compartir contigo lo que es darlo todo, a cambio de nada.

Quiero compartir contigo lo que es actuar en caliente, y enfriarte cuando ya es tarde. Por eso, no te preocupes. Mantendré esta chimenea activa, y la alimentaré con las ramas de la desazón y la desesperanza. No te preocupes. Seguirá fría cuando vuelvas.


Para María Romero. 


Palabras clave: Compartir, dentadura y ventilador.

sábado, 7 de marzo de 2015

La mariposa

La mariposa que
venció al verano
nunca regresó.

Alzó sus alas,
y se despidió
de mis manos.

Y me tumbo aquí,
abrazado fuerte
contra el miedo.

Y me tumbo aquí,
mirando pasar
pétalos de amor.

Todo cambia menos
mi cabeza mirando
el lugar por donde
se marchó volando.

Y sostengo entre
mis temblorosas manos
las flores que hay en mí.

Se deshacen, qué le vamos
a hacer,
las consumió el fuego
del azar.

Negro es el color y la actitud,
complicidad contigo,
complicidad sin mí.

¿Donde me fuí?,
¿donde estarás?,
palabras que no sé
ya contestar.

No pude volar contigo,
ya lo ves, no pude
alcanzar el sol.

No pude volar contigo,
ya lo ves, no pude
escapar de mí.


Para Tere.

Palabras clave en poesía: Complicidad, miedo, mariposa.

sábado, 28 de diciembre de 2013

El amor no se deja engañar
por las trampas del Tiempo.
Aunque los labios y mejillas rosados
al alcance de su curvada hoz lleguen…
El amor no se altera
con sus breves horas y semanas,
sino que lo resiste incluso
hasta el filo del juicio.
Si esto es falso y me lo demuestran,
nunca escribí, ni ningún hombre nunca amó.


William Shakespeare.

martes, 3 de diciembre de 2013

Crash

Hay días en que la vorágine de las cosas por hacer nos absorbe por completo. Es entonces que se crea una barrera imaginaria entre lo de allá afuera y las cosas que nos ocupan. Todo se olvida, todo se aisla alrededor de lo que usted haga, no existe nada más. Pero, al final del día, cuando ya no queda más por hacer, se rompe todo lo que nos cubría, y entra de lleno cualquier cosa que tuviera usted ajena a su ocupación en el lapso de tiempo anterior. Es entonces que las señales emocionales cambian a otro sentido, y cuando detectan que algo falla con respecto a otros días, mandan mensajes al estómago, lo aprisionan y atenazan, el mismo mensajero que hay para otras situaciones. Y, de alguna forma, es curioso. Que el terror y el miedo se den la mano con el amor y la felicidad.


http://youtu.be/H2UXWYNurDU

martes, 19 de noviembre de 2013

Frozen and burning

Me dijeron que el amor termina muriendo de frío en medio de una noche nevada en el punto más alto del Everest. Que, como una gran hoguera que ilumina el cielo, va apagándose, con el paso de los días.
Frío. Frío. Congelación.

Me contaron que las olas del mar devoran su destartalado barco de madera en las noches de tormenta. Que, al igual que la luz del faro que vigila el mar, va perdiendo su brillo hasta apagarse si nadie le auxilia.
Desgaste. Desgaste. Oscuridad.

Me aseguraron que el amor era un hombre amable que acababa por volverse un fantasma. Que, lo mismo que un moribundo, va dejando cada vez menos su huella entre nosotros, hasta dejar solo restos.
Debilitamiento. Debilitamiento. Muerte.

Lo que nadie me dijo es que se puede quedar en un punto medio, en el que cuando ella lanza chispas, el fuego comienza a arder de nuevo, el faro se ilumina, y el moribundo recupera el color de sus mejillas. Y todo ello sin que realmente se alcance la máxima potencia. Porque la verdad es, que no se ha consumado.