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lunes, 26 de octubre de 2015

En busca del paraíso

- ¿En qué piensas?

- ¡Ah!, hola. Me has asustado.- Respondió, sobresaltada.

- Lo siento. Debería silbar o algo, me lo suelen decir.

- No es mala idea, ¿eh? En cuanto a tu pregunta, estaba dudando si llevarte o no a algún lugar más cercano al centro del bosque que este árbol derrumbado.

- ¿Y eso?

- No sé si lo sabes, pero según una vieja leyenda existe un lugar aquí semejante al paraíso. Yo he buscado muchas veces, por mi cuenta o con otras personas, pero aún no lo he logrado. Desconozco si la leyenda se refiere a un lugar físico o se trata de un estado emocional; el caso es que muchas veces he soñado con ese lugar, y, aunque cambiaba el tiempo o las cosas que observaba, siempre ha estado aquí, en el bosque. Y me planteaba que quizá tú podría saberlo, puesto que vienes aquí tanto y tan seguido. Eso sí, no te equivoques. Del planteamiento al hecho hay un largo trecho.

- Debería estar. Pero yo no puedo decirte si conozco o no su paradero. Creo, sin embargo, que es complicado que lo encuentres justo ahora. Necesitaría ver más cambios, aunque sea en la linde.

- ¿Quiere eso decir que sólo puedo ver ese lugar cuando haya desterrado todo aquello que es malo?

- No. Eso es imposible de hacer. Al igual que se destierran cosas malas, también hay que traer otras que sean positivas. Yo podría avisarte cuando crea que queda poco para encontrar ese sitio, pero no sería más que una suposición. Eso lo descubrirás tú. Más allá de los sueños. Yo también veo ese lugar, aunque no sé si tiene las mismas cosas que ves tú.

- ¿Qué es lo que ves?

- Un libro en mis manos, música de fondo, y tú bailando de la primera manera que se te ocurre. Y, por supuesto, finjo que leo.

https://youtu.be/DWj_mEzX02U
 


lunes, 10 de agosto de 2015

La danza del olvido

Me he vuelto a perder. Creía que ya tenía el camino marcado, que había alguien al final. Pero al hablar el eco es el único que devuelve las palabras. Es una persona extraña, ¿sabéis? A veces, baja del cielo y habla conmigo, y me dice que todo irá bien, que no hay más senda que aquella por la que se pelea para poder recorrerla, que al final estará ella y que se podrán abrir las puertas. Esas que se encontraban cerradas a cal y canto del mundo exterior.

Pero entonces, sucede que todo era una ilusión. Y comienza a llover, fuerte, muy fuerte. Y bajo la luz de una solitaria farola en el camino abandonado, el corazón se escucha más que el golpeteo del agua contra los charcos. Y sucede que esbozas una sonrisa. Es una lucha que lleva librándose desde hace tiempo, en la que nadie pierde, nadie gana nada. Solo se sigue avanzando, de un punto a otro, sin rozarse, sin saber ningún dato más del habitual.

Dos personas condenadas a buscarse, sin encontrarse nunca. Quizá ni siquiera es una condena. Se sentía igual que una recta paralela, corriendo, eterna, sin toparse jamás con el punto que quería. Y es que las matemáticas son tan frías como el brillo de sus ojos. Un niño travieso al que le dan un manotazo cuando quiere coger galletas antes de la hora de la comida. Así estaba yo. Me perdería en otras constelaciones, e infinitas líneas me atravesarían de lado a lado, más nunca aquella que viaja al lado, y que comparte temores e ilusiones.

El sabor salado se mezcla con el dulce en mis labios, dejándome un regusto extraño. No sé por qué tenía que llover. Estar empapado no ayuda. La humedad de alrededor es caliente, y crea una neblina asfixiante. Y entonces la veo. Viene hacia mí con un vestido blanco, que debido a la lluvia se queda muy pegado en su piel.

- Te puedo conceder un baile. Solo uno. Y entonces te darás cuenta de que el ritmo que llevamos es distinto. De que tus objetivos son distintos a los míos, aunque en el fondo persigan lo mismo. Tú eres un murmullo que nunca cesa, aunque no te hagas notar, mientras que yo soy una bala. Ruidosa, solo necesito un impacto. Y, después, silencio. Yo soy la oscuridad, y tú piensas que soy la luz, que las tinieblas te rodean. Cuando el único halo de luminosidad es el que tú has ido trazando a lo largo de los días. ¿Qué quieres que te diga? No me convences, pero tampoco vale la pena echar por la borda todo lo que se ha dibujado en el horizonte. Por eso, bailaré contigo, una danza donde la derrota y la victoria se dan la mano. Porque conseguirás tu deseo, y al mismo tiempo lo perderás.

- ¿Y por qué crees que este es mi deseo? - Respondí.
- Porque me acabas de dar la mano.

Microrrelato finalista en I Certamen Literario "Fuente de creación", de Cuponeta Editorial.

miércoles, 22 de enero de 2014

Danzar

He visto cosas que hacen vibrar los cristales inertes de un bar de mala muerte, como praderas envueltas en llamas en el país del agua. Y es que llevar cuchillos en el traje de baile puede ser una mala idea, pero habrá que defenderse por lo que pueda venir. Si te sujeto bien fuerte no pongas el arma en mi garganta por un paso cambiado, la música se transforma, y el compás se vuelve lento o acelerado conforme avanza la noche. Son las notas que fluyen de los instrumentos las que marcan el ritmo, y las melodías siguen siendo hermosas.

Coge entre tus manos ese objeto cortante y conviértelo en un montón de mariposas que revoloteen a nuestro alrededor en esta fría noche de invierno. No estamos en ninguna trinchera que no sea la de tus ojos observando los míos. Continuar la danza no debería ser más difícil que observar la luna llena frente a nuestros ojos. La música seguirá sonando.

https://www.youtube.com/watch?v=Gx-OTFOq0-Y

domingo, 10 de noviembre de 2013

Interpretar

Bailamos en una extraña sala de muñecas, con una música desconocida que nadie recuerda ya. Los cantantes perdieron sus voces, solo se escucha el suave sonido de los instrumentos. Cierto es que no sé bailar, aunque mis manos se adhieren a las tuyas como un fino guante de seda, y entonces, las líneas de la mano que forman una M, terminan por formar tu rostro. Se torna a una tinta invisible que no se nota, que no se siente, pero que se escucha. Forma la letra que falta de la canción, y se mete adentro, y corre entre ríos de sangre, paralizando el corazón cada vez que llega al castillo rojo. No entiendo de qué va la canción, pero me toca el alma, me dices que interprete pero sigo sin comprender, y solo puedo decir la base de lo que hay, determinar el sentimiento más básico, y no parece haber en esta ocasión otra cosa que no sea un fuerte caudal que lleva tus coloridas aguas por toda mi cabeza.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Sorpresas

Fantasías que bailan con la esperanza a un baile de cojos, con música para sordos, y luces para ciegos. Se trata de una danza cuidadosa, donde el camino se traza lentamente, y se palpan los barrotes de las celdas. No sabes lo que hay tras las murallas hasta que no las atraviesas, y es por eso que los murmullos del agua dejaron paso a un eco estruendoso, en el que dos voces querían tocarse, y finalmente se fundieron en una sola. Una mano que se aferra a la otra, titubeante, hasta que ve la sonrisa en el rostro de la portadora, y es entonces cuando sabe que no importa si la mano se suelta: Ella estará ahí para impedir que caiga al vacío.

http://youtu.be/6Wg_JpVHkio