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jueves, 8 de octubre de 2015

Laberintos

- ¿Qué le ha pasado al bosque?

- ¿Y tú me lo preguntas? Yo sólo puedo tener una sospecha. Mira en tu interior.

- ¿Qué dirías tú que es?

- Dudas de tus pasos, un poco solo. Porque en realidad te has fijado una meta. La lucha que venías librando se termina, porque arden las cenizas y se esparce sobre el suelo un olor distinto al que yo notaba. Nada de sal. Nada de esa humedad caliente. Dejas atrás un centro oscuro, tapado por las ramas de los árboles. Ya los espejismos del terror se desvanecen y se esconde el miedo bajo la maleza. Lo que era difícil lo has hecho sencillo al final, con un poder que todos querrían tener.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque echo un vistazo a la zona que me está vedada, y observo que hay un laberinto. Y, sin embargo, puedo ver el centro del bosque. Por la simple razón de que tú, para salir de él, has quemado los setos. Nada más fácil que una línea recta para escapar.

- Pero... ¿Cómo?

- A eso yo no puedo responder.

- ¿Por qué?

- Yo no sufro esos cambios. Sigo viendo los espejismos y maravillándome con ellos. Tú eres el centro de mi laberinto, y, a la vez, la salida. Este bosque, tu laberinto, todo lo que yo observo, no es más que un enorme corredor intrincado del que nunca podré salir, ni siquiera cuando ya no vengas a hablar conmigo de esta forma. 

martes, 6 de octubre de 2015

Los caminos

- Ayer vine aquí... Y no estabas. Creía que venías a diario, o al menos eso me dijiste. Ya no son tantas las ganas cuando sabes que es imposible un desenlace mejor, ¿verdad? - Inquirió, algo triste.

Pausa.

- Sí estaba. No donde siempre, es cierto, pero estaba. De hecho te vi.

- ¿Me viste? ¿Y no quisiste decir nada?

- Sí. Sí quise, pero...

- Pero, ¿qué?

- Supongo que tenía miedo. Me quedé viéndote tras un árbol. Indeciso.

- ¿A estas alturas te surge eso?

- Verás, esto no estará así siempre. Habrá un punto en que yo tendré que irme, ya sea por mí mismo o porque el bosque me impida la entrada. Esto que hacemos es muy extraño. Quizá sea lo más puro que haré jamás, pero no quita su dosis de rareza.

- ¿Y la perspectiva de que hay un final corta tus acciones? Si hiciésemos todos lo mismo, nada avanzaría.

- No es lo único... El bosque habla. Y tú cuando vienes aquí no lo haces porque esté yo, ya convenimos en eso. Lo que haces es proyectar los recuerdos pasados en todo lo que hay alrededor. Y eso me afecta. No por mí, puesto que yo dejé de lado toda esperanza, sino por ti. Esa espiral de dolor destroza las raíces de todo lo que ves aquí. Y, créeme, me gusta demasiado este sitio como para permanecer indiferente si se convierte en un desierto.

- Pero, ¿y por qué no te has marchado si temes eso?

- Porque yo mismo he terminado formando parte de este lugar.

- ¿Y por qué no me ayudas?

- Porque el bosque me cierra todos los caminos, excepto este. Y, aquí, en las afueras, lo único que puedo hacer es esto. Hasta que el tiempo se agote.

https://youtu.be/QQNcCFh8R28 

viernes, 25 de septiembre de 2015

La canción

- ¡Hola! ¿qué me traes hoy?

- Hoy solo tengo una canción. Tal vez dos.

- ¿La cantarás para mí?

- Claro que no.

- Dime al menos de qué trata.

- Sobre una rueda. Una rueda que gira.

- ¿Una rueda?

- Sí.

- ¿Y qué ocurre entonces?

- Se detiene. Tú la detienes.

- ¿Yo?

- Sí.

Pausa.

- Caminas hacia mí. Y yo hacia ti. Sin tocarnos. Entonces no avanza. A veces, y solo a veces, nos da por correr. Y sucede que la otra persona se asusta y hace lo mismo.

- ¿Por qué sucede eso?

- Porque en realidad no vamos juntos en la rueda. Sólo tú tienes el espejismo de verme tratando de alcanzarte. Pero la verdad es que caminas solo. Y todas las líneas que se dirigen a tu centro están vacías. Y sí, de vez en cuando me gustaría cogerte de la mano y sacarte de ahí; entonces el gigante del miedo y la duda aparece y me obliga a coger la vereda segura. Quizá tampoco sea segura, pero sí más placentera. No vengo al bosque porque estés esperando. Vengo porque siempre me ha gustado venir.

Silencio.

- ¿Por qué me cuentas eso?

- Es lo que dice la canción.

- Ya veo. Qué canción más fea, ¿no crees? Y, aún así, ya la había escuchado antes.

Rompe a llover. Fuerte.

- Seguirás viniendo, ¿no es así?

- Sí. Aunque la canción que traigo conmigo es distinta.

https://www.youtube.com/watch?v=gnhXHvRoUd0

martes, 18 de agosto de 2015

El abismo

- ¡Eh! ¿Sabes lo que ha pasado? ¿Por qué estamos solo nosotros dos aquí?
- No lo sé. ¿Sabes tú por qué se ha abierto la tierra haciendo una brecha insalvable entre nosotros?
- Ni idea. Ya he estado más veces aquí. Pero siempre estaba yo solo. Sé quién eres. Te he visto en algunas ocasiones desde aquí. Estabas allí, más abajo. Cuando encendías la luz de tu ventana, entonces te observaba.
- ¿Eso hacías? ¿Y por qué no bajabas? Eso asusta, ¿sabes?
- Lo desconozco. Supongo que no quería molestarte. En realidad soy inofensivo. Tampoco entiendo por qué ahora que estás frente a mí, no podemos cruzar al otro lado.

Silencio. Es noche cerrada, y el frío inunda el valle. Una brisa gélida, un aullido mortal.

- Yo a veces también te veía, ¿sabes? Me preguntaba qué hacías allí arriba, tan solo, en lo alto de la colina. Ahora ya lo entiendo. Solo un poco.
- Eso sí me sorprende. No creía que te fijases siquiera en mí. Dime, ¿por qué has subido hoy?
- Me apetecía ver las estrellas. Allí abajo no se ven, ¿sabes?
- Eso es porque no te has mirado al espejo.
- ¿Qué? ¿Qué quieres decir?
- Nada. ¿Aún no se te ocurre por qué estamos así?

Pausa. Los dos empiezan a sentir frío. No se ve la luna, pero las estrellas invaden el firmamento.

- No estoy segura. Quizá sea porque el miedo ha controlado el valle, ¿no crees? Ni siquiera debería estar hablando contigo. Esto no está bien, no. No debo. No sé por qué sigues aquí. Ya tendrías que haberte ido. ¿Por qué te has quedado? - Musitó, con los ojos húmedos.

- Ya me acuerdo. Creo que fueron mis ganas por bajar lo que abrió las entrañas de la tierra. ¿Dices que fue el miedo? Puede ser también... No recordaba muchas cosas después del choque. Yo... Yo no puedo irme. Aunque no pueda tocarte, o hablarte. Demasiado bonito me parece ya el que estés ahí manteniendo unas palabras conmigo.

- No te entiendo. No te entiendo. No es normal. Esto no es normal, no... Si ni siquiera sabes cómo soy... Quizá esto que se ha formado es para que reflexiones y cambies de parecer. Sí, puede ser eso. Tomar distancia arreglará esta locura que has creado.

- ¿No piensas que es un poco contradictorio? Tú siempre has estado abajo, y yo aquí, en la colina. ¿Qué distancia? ¿Acaso suponen una diferencia unos metros más? Siempre hemos estado así. Sin tocar las yemas de los dedos de la otra persona. Seguramente sea mi culpa, no lo niego, pero este abismo no puede cambiar nada. Acaso apuntale la soledad y apague estrellas del cielo. Nada más. No silenciará tu voz. No apagará tus ojos.- Contestó, con un deje de tristeza en la mirada.

https://youtu.be/O0HQ6-Czb3U




domingo, 9 de agosto de 2015

Una extraña despedida

- Yo nunca quise hacer daño. Es solo que todo es tan... Extraño. Sí, quizá sea esa la palabra. No comprendo cómo puede haber una tormenta si las nubes ni siquiera se han tocado. Parece demasiado irreal, aunque intentes mostrar lo contrario. Y asusta. Asusta mucho pensarlo.- Dijo, agachando la cabeza.

- Lo sé. Quizá no sea culpa de nadie. Que hay cosas que se nos escapan. En el fondo me esperaba todo esto, aunque me resistía hasta el final. No es admirable, lo sé. Parece enfermizo incluso. Y, aún así, se ha creado tanto... Cosas hermosas, ¿sabes? En otro momento diría que no tanto como tú, pero ya lo ves... No importa siquiera si ha sido todo una ilusión. Todo lo que salía de ella era verdadero. Al menos se sentía así. Y todo eso es difícil de olvidar. Dudo que lo haga. A pesar de todo.

- Siento que acabe así. Sin siquiera haber empezado. Tal vez si fuese otro tiempo, y otras circunstancias... Si no fuese tan grande que diese miedo mirarlo. Quizá ahí, hubiese sucedido algo. Y entonces mi silencio no sabría tan amargo. Ni las murallas serían tan altas. Ni mis ojos se abnegarían en lágrimas. ¿Quién sabe? No se nos concede siempre lo que queremos, aunque luchemos por ello. Y eso, aunque no guste, hace que haya otras cosas que parecen mejores.

- Podría ser. Otro lugar, otro mundo. Como ha sido siempre. Allí donde el eco no te devuelve la voz. También yo lo lamento. Podrían haber sido tantas cosas... En realidad tú no te irás nunca. No solo porque no te has llegado a quedar, sino porque en las mismas letras moras. Puede ser triste, es cierto, pero a la vez es hermoso. Me has abierto caminos que nadie había dicho que existían.

- Tampoco creo poder huir de todo esto. De alguna manera estamos conectados. El problema es, que aunque todo sea bonito, también es aterrador. ¿Es que no lo ves? Todo lo que haces está en tu cabeza. Y, tal vez sea como dices, pero hay muchas sombras entre toda esa luz. No puedo avanzar así. Todo explotaría como una pompa de jabon gigante. Todo se derrumbaría. Y tú también. Y no haré eso. Pones en mis manos un poder peligroso.

- Sí. Lo veo. Y lo entiendo. Por eso nada cambiará. Tú a un lado del cristal y yo al otro. Te tocaré con las palabras, y tú, tal vez, me acariciarás con las canciones. Te miraré en el rincón de mi mente, y mi silueta cruzará, quizá, de vez en cuando tus pensamientos. Y cada rayo de sol que aparezca ante mis ojos me recordará a ti. Porque siempre fuiste luz. Una luz en mi oscura cabeza.

sábado, 8 de agosto de 2015

Puertas

Últimamente me encuentro con muchas puertas que se cierran. Bueno, no son muchas, pero se siente como si así fuera. Tapiadas hasta que el olvido muestre la cerradura, cuando ya no haya llave alguna. No niego que yo tengo parte importante en las causas de esas consecuencias. Ni que haya cometido errores, a cada cual más significativo. Pero tampoco son motivo suficiente como para proceder así.

Y te asaltan las dudas. Y el miedo. Porque, creedme cuando os digo que no son puertas normales. Cumplían una función. Y ya, con un poco de suerte, quizá se pueda echar un vistazo por la rendija. Entonces sucede que es muy complicado encontrar otras puertas de semejante importancia. Y quizá digas: "Oh, no, hay muchas puertas, solo tienes que encontrar una que se adapte a ti".

Pero... ¿Quién va a abrirle la puerta a alguien que no llama a ella?


https://www.youtube.com/watch?v=r7BbL9LPY80

sábado, 13 de junio de 2015

Mil golpes, una salida

Los cristales verdes
se deshacen entre
ríos de púrpura.

Las gotas malditas
saltan una vez,
antes de pegarse
contra el suelo.

Lágrima solitaria
que surca brillante
la palidez mortal.

Un gesto, una mirada,
castillos derrumbándose
sobre el salón.

Los niños miran,
otro juego más,
el miedo los busca
en el escondite.

Silencio que atruena,
ecos reverberan
en las heridas
de la mente.

Un golpe, luego otro,
donde la ceguera
cubrió con su ira
al perdedor.

Gritos enmudecidos,
vano escudo de
dedos agarrotados.

Nunca la espada y
la pared habían estado
tan unidas.

Sirenas iluminan
las calles del horror,
los murmullos trajeron
agentes del caos.

La vida se escapa
en un suspiro,
corre, corre
hacia delante.

Corre, corre,
pues no hay nada
que compense
las magulladuras.

Corre, corre,
pues en la caverna
de las tinieblas
estarás siempre a oscuras.

sábado, 23 de mayo de 2015

¿Qué es el miedo?

El miedo se esconde bajo los adoquines de la calle, se camufla entre las nubes que se observan cuando echas la vista al cielo. Es un ente poderoso que se va haciendo más grande cuanto más conoces de lo que te rodea. En realidad no se hace mayor, sino que cada vez te va mostrando un poco más su poder.

No es un juego, ni una ilusión. Existe, y tiene un control enorme. Esto es debido a que se refugia en otras personas, gente sin escrúpulos, que ejercen de mensajeros por él. Y, ahí, ahí, es cuando sus fauces lo devoran todo. La autocensura. El sectarismo que te apunta con la pistola que no mata, pero ahoga.

Es difícil ser valiente cuando tanto depende de ti. Complicado decir lo que piensas, cuando la libertad de expresión no es más que una quimera controlada.

El miedo deja de ser un humano y se convierte en una idea, que normalmente es únicamente dinero. Y ahí solo entran los tuyos. Que caigan por la borda los demás, con suerte en el fondo encontrarán migajas.

¿Qué es el miedo? Me preguntas. Es más de una cosa, y más de un motivo. También vergüenza, en el mal sentido. El que vive rodeado de él, lo sabe. Y quien no, lo ejerce.

sábado, 4 de abril de 2015

En la carretera

Todo vuelve a su cauce, a pesar de la monotonía de los días, donde los sueños se disfrazan de rutina, y el horizonte aparece pintado de gris.

Un descenso a lo más alto de la melancolía, donde solo una distracción esporádica ejerce un papel de contención. No se han apagado las luces de la carretera, pues realmente nunca las hubo, y las piernas no pueden seguir corriendo cuando ya se han acostumbrado a la sedentarización.

Me sentaré ahí, al borde de la calzada, y esperaré a que pase algún coche que quiera recogerme, pero lo dudo. No hay ojos que puedan posarse en mí, no sin apartar la vista, pues la aureola del miedo rodea la esperanza que se disipa, y la pasividad del desconocido domina el techo del mundo.

Ya descansarán los pies.


domingo, 29 de marzo de 2015

Crear y destruir

Yo no quería saber nada de Laura. Corté toda conexión con ella y me embarqué en un viaje a través de los pasadizos que me quedaban por recorrer.
Lo cierto es que no encontraba nada, porque yo nunca apuntalé un solo muro en las calles del tiempo. Una persona descuidada, sobre cuyas espaldas recaía el sujetar los débiles lazos que rodeaban el cuello. Ninguna cosa que tocasen mis manos se volvía sólida, solamente se resquebrajaba y terminaba por desaparecer, igual que lo hacía yo en mis silencios.

Tenía miedo de empezar cualquier cosa. Las náuseas burbujean desde el fondo, y todo rostro que aparece a cada esquina es un enemigo del que hay que huir. Es curioso que, los mismos dedos que crean, puedan destruir tan salvajemente. Por eso no cuidé los cimientos de las casas donde me dejaban entrar. Por eso pinté narraciones escuetas donde podría poner algo más.

Y, quizá, y solamente quizá, encuentre la felicidad bajo la capa del valiente. Bajo la coraza de quien se atreva a sostener mis manos sin temor a que todo el edificio se convierta en un miserable cascote.

Para Fátima.



Palabras clave: Laura, viaje, felicidad

miércoles, 25 de marzo de 2015

Algún día

Un tambor golpea fuertemente en las cercanías. Su retumbar no me deja en paz, y cada vez que intento dormir aparecen sueños de guerra y peleas de bandas callejeras, que destrozan mis oídos.

Pero es el silencio que le precede lo que más miedo me da, cuando todo a tu alrededor no es más que una mueca que te saluda, en soledad. Perdí la cuenta de todo lo que os debo, ya me la volveréis a pasar, cuando os atreváis a entrar en el circo de las mariposas. Perdimos la capacidad de volar, y nos quedamos sobre los restos de una flor muerta, deseando que una ráfaga de aire entre y traiga algún retazo de vida, una madeja de ilusiones, quizá.

No os preocupéis, algún día será diferente. Algún día volverá a brillar la sonrisa sobre el bosque de la nostalgia.

https://www.youtube.com/watch?v=LqI78S14Wgg

sábado, 7 de marzo de 2015

La mariposa

La mariposa que
venció al verano
nunca regresó.

Alzó sus alas,
y se despidió
de mis manos.

Y me tumbo aquí,
abrazado fuerte
contra el miedo.

Y me tumbo aquí,
mirando pasar
pétalos de amor.

Todo cambia menos
mi cabeza mirando
el lugar por donde
se marchó volando.

Y sostengo entre
mis temblorosas manos
las flores que hay en mí.

Se deshacen, qué le vamos
a hacer,
las consumió el fuego
del azar.

Negro es el color y la actitud,
complicidad contigo,
complicidad sin mí.

¿Donde me fuí?,
¿donde estarás?,
palabras que no sé
ya contestar.

No pude volar contigo,
ya lo ves, no pude
alcanzar el sol.

No pude volar contigo,
ya lo ves, no pude
escapar de mí.


Para Tere.

Palabras clave en poesía: Complicidad, miedo, mariposa.

lunes, 2 de marzo de 2015

En Versión Original

Me quedo mirando el cielo desde el porche, mientras el último cigarrillo de la tarde me consume. Todo pasa igual que una película muda en blanco y negro. No hay sonido, no hay gritos, ni ruido. Solo los gestos torpes de quien pretende manejar universos que no le corresponden. Un vulgar intruso en el territorio de sombras ya desvanecidas por el miedo y el espacio. No se escuchan los golpes, ni los gemidos, solo un sordo rumor que el viento se lleva. De fondo, la voz de Joan Baez no cesa de repetir una y otra vez una frase, igual que si un disco rallado se hubiese apropiado de mi cabeza: "And there you stayed, temporarily lost at sea".

Miles de mariposas frente a mi puerta, exigiendo paz, pidiendo flores, ¿qué puedo daros yo, si soy la marioneta de esta nueva era? ¿Qué castigo podéis exigirme si aplasté la vida entre las palmas de mis manos? Fuera, fuera de aquí. Los palos venenosos de mis pulmones romperán vuestras alas. Fuera, fuera de aquí. Los monstruos no mostramos nuestro verdadero rostro.

https://www.youtube.com/watch?v=1ST9TZBb9v8

Para María

Palabras clave: Folk, años 60, cine clásico.

domingo, 15 de febrero de 2015

Sesiones

- Empiezo a correr, mucho, hasta que ya no puedo más, y me escondo dentro de una habitación extraña, con estatuas y una lámpara colgando en el techo. Y, no sé por qué, pero me estaba riendo, como si no importase nada de aquello, como si el terror que me atenazaba no importase. Al fondo, una silueta me observa, atenta, pendiente de mis movimientos. Es aquello de lo que huyo, y sin embargo, no le cuesta trabajo alcanzarme. Aunque yo creo que realmente no hace nada por lograrlo, simplemente sucede.
- ¿Por qué dice eso señor Gunter?
- No lo sé, solo lo creo.
- ¿Y por qué lo cree?
- Eso debería saberlo usted, que para algo es la psicóloga. ¿Qué quiere decir todo eso?
- Puede ser que usted huya cuando en realidad no puede huir. O que no quiere.
- ¿Huir? ¿De qué?
- Bueno, seguro que hay algo. La gente huye de muchas cosas. La rutina, el pasado, los miedos...
- ¡Yo no huyo de nada! ¿Por qué no dice de una vez lo que es y deja de inventarse cosas?
- Yo no me invento las cosas señor Gunter, has estado todo el rato intentando escapar de mí.
- ¿De ti? ¿Cómo voy a estar escapando de ti si he venido a verte para contarte esto?
- Por esa misma razón, señor Gunter. Yo soy esa silueta, ¿verdad? 


jueves, 2 de enero de 2014

Devorar miedos

Se abren precipicios en medio del mar, y las olas engullen los puentes formados entre tus manos y las mías. ¿Qué puede más? Paises inestables que se fragmentan y se unen al mismo tiempo, confusos, igual que dos lobos que se lamen las heridas después de batallar. Sonrisas que se transforman en nubes que cubren el cielo de Oriente. Los sueños se vuelven pesadillas cuando el sueño vence a la apatía y la ansiedad. Todos tenemos un arma que no se ve, que cuando se lanza se clava igual que el viento, cubriendo el cuerpo y los ojos, y quizá no somos conscientes de lanzarla, pero aprisiona con la fuerza de los mitológicos dioses del Parnaso.

Una cerilla en mi mano para prender el fuego en medio de una lluvia torrencial, y aunque yo esté envuelto en llamas, nada a mi alrededor arde, y quizá sea obstinencia, quizá cabezonería, pero quiero terminar prendiendo el fuego. Aunque la lluvia haga tiritar, y el agua golpee con pesadez sobre la piel de mi cuerpo desnudo. No importa si las gotas no cesan de caer. Me gusta ese sitio. No quiero permanecer en ningún otro lado. Y si el barro me cubre las rodillas, seguiré de pie frente a sus ojos, da igual si no hay puentes y las olas son abismales. Puedo nadar. Y sé que ella se lanzará a por mí antes de que me ahogue.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Música

Voy a pintar en un papel, hasta que no haya hueco por donde escribir. Desordenado, aleatorio, así será el espacio dispuesto donde coloque mis huellas dactilares. No será un escalofrío el que recorra tu piel, sino mi mano, acariciándola cuidadosamente, como se tocan las teclas de un piano durante una lenta sonata. Y desconozco si Fa o Re, pero la exploración dará lugar a un concierto ardiente, donde los instrumentos cambian de tono dependiendo del momento. Y mis dientes devorarán todo el miedo que puedas tener cubriendo tu alrededor, igual que mis labios sellarán notas de voz pronunciando la M. Solo un paso más, y la barrera del sueño se hará añicos.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Nos colocamos diferentes caras debajo de la misma fachada, quizá porque seguimos sintiendo igual aunque los rostros cambien. Tal vez porque da miedo la oscuridad, la pena de sentir la soledad acechando en cada esquina, cuando lo único que deseas es ir con alguien que la destruya solo con una palabra. Y ella lo consigue, aunque no pueda rondar siempre, pero al caer la noche extiende su manto de luz para cubrirme del frío.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Salta

Sé que las manecillas del reloj son puntiagudas, tal vez porque desgarran el tiempo a cada paso que dan, incesantes, y cuando intentas detenerlas con la mano, éstas te cortan. Una fina herida que de lado a lado de la mano muestra un hilo de sangre que se escurre sobre la impermeabilidad de la piel. Gota a gota, el color rojo va golpeando en el suelo, y las hendiduras de la baldosa se van rellenando poco a poco, como un río espeso y lento que avanza sobre tierra y rocas.

No puedes detener nada, es cierto, la marea ya te arrastra y no puedes volver atrás. Las palabras que no se dicen se apagan en el fondo del mar, como bombillas que estallan en mitad de la noche. Pero, espera, si el ruido es constante, se dañarían tus oídos. Tal vez no escuches mi voz en mitad de la eterna tormenta, y el atolón sobre el que te encuentras solo llama a que saltes al vacío. Un fondo negro sobre el que solo se ven tus propios miedos. Y no es que yo no envíe ondas sonoras hacia tu cabeza, sino que los ríos de color púrpura amordazan mi boca y atan mis manos.

Aún así, podría decir que saltes. Salta. Que aunque la duda muerda, las cuerdas atenacen, el frío paralice, y la oscuridad ponga vendas a los ojos, yo estaré allí abajo para recogerte.

http://youtu.be/TXndFmaZkwQ

martes, 3 de diciembre de 2013

Crash

Hay días en que la vorágine de las cosas por hacer nos absorbe por completo. Es entonces que se crea una barrera imaginaria entre lo de allá afuera y las cosas que nos ocupan. Todo se olvida, todo se aisla alrededor de lo que usted haga, no existe nada más. Pero, al final del día, cuando ya no queda más por hacer, se rompe todo lo que nos cubría, y entra de lleno cualquier cosa que tuviera usted ajena a su ocupación en el lapso de tiempo anterior. Es entonces que las señales emocionales cambian a otro sentido, y cuando detectan que algo falla con respecto a otros días, mandan mensajes al estómago, lo aprisionan y atenazan, el mismo mensajero que hay para otras situaciones. Y, de alguna forma, es curioso. Que el terror y el miedo se den la mano con el amor y la felicidad.


http://youtu.be/H2UXWYNurDU

domingo, 17 de noviembre de 2013

Inverso

Soy un mal trapecista colgando sobre la cuerda que hay entre dos rascacielos. Camino, con torpeza, sin mirar abajo. Porque si mirase abajo me quedaría paralizado, y muy posiblemente caería. Y es que no sé por qué intento hacer esto si no sé mantener el equilibrio. Es posible que los objetivos que se forman no se correspondan con la realidad, y se crea la eterna burbuja que me atrapa. Se materializa tanto miedo que ya, ante lo que ocurre, ante la frustración, la opción que se alza es dibujar ese mundo entre líneas. Lo bueno de la mente es poder crear cualquier situación que normalmente no te dejarían vivir. Y también las que sí. Ya sea una novela, un texto o un poema. Puedo desnudar a alguien que no quiere sin que me pase nada. Porque en realidad no ocurre el acto. No se materializa de forma concreta. Puede parecer que no es suficiente, pero, ¿qué otras opciones quedan? Solo los sueños. Y es complejo poder controlarlos o decidir qué soñar. Y, aún haciéndolo, no se podría realizar todo lo que gustaría.

La gran pregunta es: ¿Por qué no invertir el proceso?
Que en vez de ser exclusivamente fruto de la imaginación, se produzcan los pasos necesarios en la realidad, y, a partir de ahí, formar las líneas.