Toco el piano usando mis manos ensangrentadas. Me desgarré la piel, pudo conmigo la termitera del interior. No cesaba de mandar sacudidas eléctricas por todas partes. Ningún bálsamo, ningún poder que pueda cubrir el dolor de acariciar con la carne. Ningún escudo, por frágil que sea. No es la lepra, no. Es mi cabeza. Cuchilladas de carnicero, destrozando lo que la mente no puede depurar. Debilidad, notas amargas. Una línea del frente que abarca kilómetros de distancia entre la locura y el delirio, donde las ideas más peligrosas fueron liberadas de sus cárceles censuradoras. Una nueva era empieza, donde el poder de la mente domina todos los combates y todas las batallas frente a la debilidad de lo carnal.
No es que tus armas no sean poderosas, es que las mías no se ven. Y, ¿qué puedes hacer tú contra lo que te derrota desde las sombras? ¿Cómo parar la maquinaria de lo invisible? Da igual que dispares, no podrás detener una explosión nuclear en tu cabeza.
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
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viernes, 6 de marzo de 2015
viernes, 20 de diciembre de 2013
Me perdí buscando una aguja de centeno entre hojas eternas de la biblioteca que nunca será leída por completo. A veces veía luces entre los faros de los coches al pasar junto a las ventanas, y volar por el cielo parecía una más de mis preocupaciones.
Tú estabas escondida entre los estantes, y por más que buscaba lo único que conseguía eran sonidos de guerra entre los libros de Historia. Guarda tu bayoneta o dispara de una vez, porque no vine para verte caer, y las vocales pueden ser afiladas como la mejor de las armas blancas, o bálsamos reparadores que devuelven a la vida.
Llegamos aquí sin montar en barco, tren o avión, y todo está a nuestros pies, similar al movimiento de insectos en el suelo campestre. No he llegado para pelear, la bandera blanca ondea en el horizonte, y las únicas armas que poseo se perdieron entre mares de tinta. Solo puedo esperar que te devoren, que se tatúen en tu piel, y que recuerdes que cuando no parezcas importante, en realidad lo eres. No todo el mundo vive dentro de mi imperio de papel.
Tú estabas escondida entre los estantes, y por más que buscaba lo único que conseguía eran sonidos de guerra entre los libros de Historia. Guarda tu bayoneta o dispara de una vez, porque no vine para verte caer, y las vocales pueden ser afiladas como la mejor de las armas blancas, o bálsamos reparadores que devuelven a la vida.
Llegamos aquí sin montar en barco, tren o avión, y todo está a nuestros pies, similar al movimiento de insectos en el suelo campestre. No he llegado para pelear, la bandera blanca ondea en el horizonte, y las únicas armas que poseo se perdieron entre mares de tinta. Solo puedo esperar que te devoren, que se tatúen en tu piel, y que recuerdes que cuando no parezcas importante, en realidad lo eres. No todo el mundo vive dentro de mi imperio de papel.
Ubicación:
23170 La Guardia de Jaén, Jaén, España
martes, 10 de diciembre de 2013
Vamos a contar hacia atrás, y cuando el reloj llegue a cero, tú serás la arena que fluya entre mis manos. Acabará una era y empezará un tratado de no agresión que durará unas semanas, lo justo para prepararse contra lo que vendrá después. Cara a cara nos encontraremos un día de esos en los que levantar las armas está penado con la muerte. Y no podré evitar dispararte a los ojos con algo de aquí adentro. Incluso, después, podría atravesar tus entrañas con bombas de colores y tanques de tinta.
No te quedarás temblando en la puerta, las olas de calor entre ambos cuerpos llenarán océanos alrededor de las sombras. Y como la luz del faro te encenderás, involuntaria, sobre la ciudad. Y mis manos arderán cuando trate de tocar tu piel, pues será ya el tercer aviso permitido por la tregua, y cisnes celestes me llevarán a la prisión de los sueños.
No te quedarás temblando en la puerta, las olas de calor entre ambos cuerpos llenarán océanos alrededor de las sombras. Y como la luz del faro te encenderás, involuntaria, sobre la ciudad. Y mis manos arderán cuando trate de tocar tu piel, pues será ya el tercer aviso permitido por la tregua, y cisnes celestes me llevarán a la prisión de los sueños.
sábado, 7 de diciembre de 2013
La calle M
Una orquesta de tambores camina por las calles de la materia gris cerebral. Los soldados disparan al aire con sus rifles, y se sincronizan con los golpes de la percusión. Pom. Pom. Pom. Y el corazón de un muchacho con un globo funciona al mismo ritmo que la estridente música que se escucha.
Caras largas, automatismo. Hoy la alegría se quedó en la cama con resaca. Ya llevaba muchos días de fiesta, y un exceso de alcohol sobrecargó los límites de la comisura de su boca. El ambiente se vuelve frío, protocolario, y el agua comienza a fluir por carreteras humanas, llena de sal y torpeza.
Y el niño que lleva el globo sabe que no puede detener lo que se mueve a su alrededor, y se pregunta cómo hacer que todo aquello desaparezca. Entonces echa a correr, el globo se escapa de sus manos, y se esconde en una casa de la calle M, esperando a que su propietaria vuelva, y, con un abrazo, aislar todo el ruido que llega de afuera.
Caras largas, automatismo. Hoy la alegría se quedó en la cama con resaca. Ya llevaba muchos días de fiesta, y un exceso de alcohol sobrecargó los límites de la comisura de su boca. El ambiente se vuelve frío, protocolario, y el agua comienza a fluir por carreteras humanas, llena de sal y torpeza.
Y el niño que lleva el globo sabe que no puede detener lo que se mueve a su alrededor, y se pregunta cómo hacer que todo aquello desaparezca. Entonces echa a correr, el globo se escapa de sus manos, y se esconde en una casa de la calle M, esperando a que su propietaria vuelva, y, con un abrazo, aislar todo el ruido que llega de afuera.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Sincronizar
Vamos a desenfundar las armas, mirarnos a los ojos, y, cuando suenen las campanadas, disparar el uno al otro. No vamos a sangrar, dentro de nuestra piel no va a estar alojada ninguna bala. Se instalará una parte de nosotros. Un río del color de tus ojos inundará el interior de mi cuerpo, como una onda que se expande. Tú vivirás los pasos que he recorrido, las emociones, las batallas libradas. Será igual que una explosión que te sacude por dentro. Perderás el aliento, y empezarás a notar que, después de todo, no hay tanta diferencia entre la cabeza de un loco y la mente de un ángel caído. Se derramarán lágrimas por tus mejillas al tiempo que sueltas carcajadas. Tal vez te cause confusión, pero sabes que las líneas están marcadas. Y entonces, y solo entonces, podrás volar al cerrar los ojos.
"El tiempo nos ha vaciado de fulgor. Pero la oscuridad sigue poblada de luciérnagas".- Gioconda Belli
"El tiempo nos ha vaciado de fulgor. Pero la oscuridad sigue poblada de luciérnagas".- Gioconda Belli
sábado, 19 de octubre de 2013
Mi caballo Cólera
La rabia es una mujer con la espada de Damocles que no tiene los ojos tapados, pero sí bloqueados los sentidos. Lleva la balanza que divide el bien y el mal según una concepción jurídica abstracta, y que, aunque la ejerce según la ley, desconoce sobre quién cargar la espada, y, una vez que da el golpe, el arma se vuelve una granada de humo, una gran bola que se expande y golpea a varios objetivos, a unos más que a otros, pero los aludidos sienten la afilada cuchilla golpeando sus entrañas. Pero, de forma curiosa, es la otra mano de esta mujer la que actúa como venda en los cuerpos de las personas que no debieron recibir el impacto.
"Si te enfadas, piensa en las consecuencias".- Confucio.
"Si te enfadas, piensa en las consecuencias".- Confucio.
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