Me encontré a Dioniso junto con Apolo, en un terreno de nadie, donde la gente se mueve polarizada. Señalan que hay cosas que no pueden complementarse, que los vicios mundanos no tienen cabida en el placer intelectual.
Yo hice caso omiso, y les abrí mis brazos a ambos. No me quedo en el rincón, me muevo entre los espectros, entre las gamas de colores; y observo. Compartir amistad entre tribus urbanas irreconciliables, asomar la cabeza a las puertas del coma, sin por ello perder mi identidad o mi prudencia. Me he sentado con personas con la seriedad por bandera, y otras que traspasan los límites de la locura.
Quizá mi acierto, o mi error, es que no me acerco demasiado a esos pozos, y me quedo con una dosis moderada. No sentiré a flor de piel los extremos de esas acciones, o de las emociones ligadas a ellas, pero no lo considero negativo; un exceso de algo, unido a la carencia de su contrapeso, lleva a la perdición.
Y lo sé porque el odio no activa ningún resorte en mi cabeza.
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
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domingo, 1 de noviembre de 2015
jueves, 3 de septiembre de 2015
Extrañas conexiones
¿Se
puede alguien enamorar de alguien sin conocer a la persona realmente?
Habrá quien piense que no, que es una locura. Sin embargo, eso fue
lo que le pasó a Fígaro.
Un día,
en su taquilla, encontró una libreta. Se percató de que no era
suya, pero no encontró a nadie que la reclamase, así que se la
llevó a casa. Al leerla, se dio cuenta de que era una especie de
diario, aunque simplificado. Frases, anotaciones, letras de
canciones, emociones personales... Y, a pesar de su simpleza, aquello
lo atrajo con una poderosa fuerza. Le dieron ganas de investigar
sobre lo que leía, y, también, descubrir de quién era aquel
diario.
Lo dejó
de nuevo en su taquilla al día siguiente, y, al terminar la jornada,
no pudo contener la emoción al ver que el diario había sido escrito
de nuevo. Que tenía más cosas. Aquello pudo con él. Deseaba con
todas sus fuerzas conocer a esa persona. No obstante, no había nadie
que le diese ninguna pista.
Entonces,
él empezó a escribir también en el diario. Y el diario se volvió
una conversación. Una conversación entre extraños.
Microrrelato escogido 2º finalista en III Concurso de Narrativa "Amores", de Letras con Arte.
domingo, 12 de abril de 2015
Locura
El odio es un chute de energía que inyecta en sangre los ojos, y bloquea cualquier cosa que se pueda pensar. Igual que un borracho, el que vive con el odio, está incapacitado para reflexionar. Solo lo mueve un afán de destrucción hacia lo odiado, y en ese camino, no importará morir matando.
Así pensaba Martín, sentado en la ribera del río, mientras observaba las tranquilas aguas que de vez en cuando arrastraban basura. A él se le hacía raro eso de odiar a alguien, aunque intentaba comprenderlo.
Todo su ser emanaba amor. Hacia la naturaleza, por eso se sentía triste al ver pasar ante su mirada una bolsa de plástico o una compresa. Hacia las personas, por eso aguantaba hasta al macarra que se metía con él todos los días, ya que la forma más intensa de la ignorancia es el uso de la fuerza contra el más débil, lo compadecía, y le dejaba hacer.
También amaba la inculturalidad que apresaba a la gente que veía, pues cada uno es dueño de sus actos, y esos pasos los habían tomado ellos, a costa de un pensamiento crítico. Y, por supuesto, amaba la soledad a la que le habían relegado por ser distinto, pues todos eligen a las personas con las que andar en la vida, y respetaba que él no fuese una de ellas.
Lo que Martín no sabía, era que, su forma de pensar, era, sin duda la de un loco. Por sus venas corría la locura a todo tren, y, al igual que el odio, ejercía sobre él esa particular característica de impedir otro pensamiento ajeno.
No respiraba la locura por sus hechos, sino porque por su cabeza pasó el férreo convencimiento de que las cosas están bien así, y hay que amarlas y respetarlas tal y como son.
Martín, a pesar de encontrarse en medio de aquella incertidumbre, alejado de todo y de todos, no quería esforzarse por cambiar nada. Era igual que el río en el que depositaban la basura. El río tiene excusa porque no es un ente pensante, pero Martín no. Él aceptaba todo tal y como venía.
Y eso, eso sí que es una locura.
Para Mary
Palabras clave: Amor, odio, locura.
Así pensaba Martín, sentado en la ribera del río, mientras observaba las tranquilas aguas que de vez en cuando arrastraban basura. A él se le hacía raro eso de odiar a alguien, aunque intentaba comprenderlo.
Todo su ser emanaba amor. Hacia la naturaleza, por eso se sentía triste al ver pasar ante su mirada una bolsa de plástico o una compresa. Hacia las personas, por eso aguantaba hasta al macarra que se metía con él todos los días, ya que la forma más intensa de la ignorancia es el uso de la fuerza contra el más débil, lo compadecía, y le dejaba hacer.
También amaba la inculturalidad que apresaba a la gente que veía, pues cada uno es dueño de sus actos, y esos pasos los habían tomado ellos, a costa de un pensamiento crítico. Y, por supuesto, amaba la soledad a la que le habían relegado por ser distinto, pues todos eligen a las personas con las que andar en la vida, y respetaba que él no fuese una de ellas.
Lo que Martín no sabía, era que, su forma de pensar, era, sin duda la de un loco. Por sus venas corría la locura a todo tren, y, al igual que el odio, ejercía sobre él esa particular característica de impedir otro pensamiento ajeno.
No respiraba la locura por sus hechos, sino porque por su cabeza pasó el férreo convencimiento de que las cosas están bien así, y hay que amarlas y respetarlas tal y como son.
Martín, a pesar de encontrarse en medio de aquella incertidumbre, alejado de todo y de todos, no quería esforzarse por cambiar nada. Era igual que el río en el que depositaban la basura. El río tiene excusa porque no es un ente pensante, pero Martín no. Él aceptaba todo tal y como venía.
Y eso, eso sí que es una locura.
Para Mary
Palabras clave: Amor, odio, locura.
viernes, 6 de marzo de 2015
Bailar
Ya está todo listo. Con las flores que me regalaste he sembrado todo un campo de minas. Ya está todo listo, solo falta el pistoletazo de salida. Tú, en un lado, y yo, al otro. Frente a frente. ¿Qué es eso que destellea en tus ojos? ¿Será el reflejo de los míos? Me encanta, me encanta. Este es mi mundo, y nadie puede matarme, nada puede tocarme, y aún así, vamos a bailar.
Ven, quiero ver cómo le abrazas a la locura, aquí, en tierra de nadie, un cuchillo en la boca y una rosa en la mano, ¿acaso son cortantes tus besos?
Da igual la sangre si tus labios son dulces, ¿no crees cariño?
Cogí tus cartas y las lancé a la hoguera de la desesperación. Deberías haberlas visto arder. Pero eso no es nada comparado con tu cuerpo, ¿verdad, amor? Te mueves haciendo ruido, no eres silenciosa, y esos gritos de guerra tuyos llaman la atención de cualquier tirador enemigo. No los quiero alrededor, esto es entre tú y yo.
Te mostraré qué tengo yo entre mis manos. Mira, qué sorpresa. Son las ganas de agarrarte y cambiar de baile. Te rajaré la ropa con ese cuchillo, ya lo verás, nada más que barro en nuestros cuerpo, sobre las heridas rojas y las viejas cicatrices.
¿Que por qué no te pido eso? Pues porque los dos sabemos que a lo que más nos gusta jugar es a esto. A la danza del orgullo.
Para María B.
Palabras clave: Amor, orgullo, locura.
Ven, quiero ver cómo le abrazas a la locura, aquí, en tierra de nadie, un cuchillo en la boca y una rosa en la mano, ¿acaso son cortantes tus besos?
Da igual la sangre si tus labios son dulces, ¿no crees cariño?
Cogí tus cartas y las lancé a la hoguera de la desesperación. Deberías haberlas visto arder. Pero eso no es nada comparado con tu cuerpo, ¿verdad, amor? Te mueves haciendo ruido, no eres silenciosa, y esos gritos de guerra tuyos llaman la atención de cualquier tirador enemigo. No los quiero alrededor, esto es entre tú y yo.
Te mostraré qué tengo yo entre mis manos. Mira, qué sorpresa. Son las ganas de agarrarte y cambiar de baile. Te rajaré la ropa con ese cuchillo, ya lo verás, nada más que barro en nuestros cuerpo, sobre las heridas rojas y las viejas cicatrices.
¿Que por qué no te pido eso? Pues porque los dos sabemos que a lo que más nos gusta jugar es a esto. A la danza del orgullo.
Para María B.
Palabras clave: Amor, orgullo, locura.
Dos lugares distintos
Toco el piano usando mis manos ensangrentadas. Me desgarré la piel, pudo conmigo la termitera del interior. No cesaba de mandar sacudidas eléctricas por todas partes. Ningún bálsamo, ningún poder que pueda cubrir el dolor de acariciar con la carne. Ningún escudo, por frágil que sea. No es la lepra, no. Es mi cabeza. Cuchilladas de carnicero, destrozando lo que la mente no puede depurar. Debilidad, notas amargas. Una línea del frente que abarca kilómetros de distancia entre la locura y el delirio, donde las ideas más peligrosas fueron liberadas de sus cárceles censuradoras. Una nueva era empieza, donde el poder de la mente domina todos los combates y todas las batallas frente a la debilidad de lo carnal.
No es que tus armas no sean poderosas, es que las mías no se ven. Y, ¿qué puedes hacer tú contra lo que te derrota desde las sombras? ¿Cómo parar la maquinaria de lo invisible? Da igual que dispares, no podrás detener una explosión nuclear en tu cabeza.
No es que tus armas no sean poderosas, es que las mías no se ven. Y, ¿qué puedes hacer tú contra lo que te derrota desde las sombras? ¿Cómo parar la maquinaria de lo invisible? Da igual que dispares, no podrás detener una explosión nuclear en tu cabeza.
miércoles, 4 de marzo de 2015
Amistad
Hoy no es un buen día. Todo está nublado, dentro y fuera. Ni siquiera llueve, no. Ni siquiera eso. Quizá sea porque no sé qué hacer para que los hilos de la suerte vuelvan a mis dedos. Los cortaste tú, con una sola mirada. No era una mirada mala, solo era la que no quería ver. Todo es injusto, ¿verdad? Pero no te culpo. No es algo extraño. Solo que, eso puede conmigo.
He construido con mis manos mundos que ni siquiera sabía que existían, solo para ti. Y podría hacer más, si quisieras. No sabes cuántos segundos murieron en la batalla de las horas únicamente para poder acariciar con los dedos las alambradas de tu alma. He acariciado el cielo de tu piel desde el infierno, sin saber qué paso dar para evitar más muertes, rodeado de cloro y gas mostaza, y como máscara protectora, el eco de tu voz viajando a través de la desolación. Conseguí para ti la flor escondida en la ciudad de la metralla, escondida tras barro y metal, bajo un casco de ilusiones.
Yo, que he recorrido kilómetros y kilómetros en lugares únicos, que he viajado bajo el peligro de lo estático, y como única guía, la locura.
Yo, que lo único que quería era embriagarme de tu aliento durante toda la noche, embarcados sobre rayos de erizos.
Y ahora te veo, levantas bandera blanca, y te conviertes en mi amiga. Y quieres paz, cuando yo llevo todo un ejército dedicado a la guerra. Me colocas en la frontera, cuando yo quiero la anexión.
Y es que la neutralidad es extraña. Sobre todo cuando me ofreces una tregua que yo nunca podré ganar.
La del silencio.
Para Marta.
Palabras clave: Amistad, infierno, flor.
He construido con mis manos mundos que ni siquiera sabía que existían, solo para ti. Y podría hacer más, si quisieras. No sabes cuántos segundos murieron en la batalla de las horas únicamente para poder acariciar con los dedos las alambradas de tu alma. He acariciado el cielo de tu piel desde el infierno, sin saber qué paso dar para evitar más muertes, rodeado de cloro y gas mostaza, y como máscara protectora, el eco de tu voz viajando a través de la desolación. Conseguí para ti la flor escondida en la ciudad de la metralla, escondida tras barro y metal, bajo un casco de ilusiones.
Yo, que he recorrido kilómetros y kilómetros en lugares únicos, que he viajado bajo el peligro de lo estático, y como única guía, la locura.
Yo, que lo único que quería era embriagarme de tu aliento durante toda la noche, embarcados sobre rayos de erizos.
Y ahora te veo, levantas bandera blanca, y te conviertes en mi amiga. Y quieres paz, cuando yo llevo todo un ejército dedicado a la guerra. Me colocas en la frontera, cuando yo quiero la anexión.
Y es que la neutralidad es extraña. Sobre todo cuando me ofreces una tregua que yo nunca podré ganar.
La del silencio.
Para Marta.
Palabras clave: Amistad, infierno, flor.
Varoufakis y su legendaria Burberry
No sé si la conocerán, pero la UCE (Unificación de Cantantes Expulsados) es el lugar adonde van aquellos artistas cuyo temperamento y acciones los eximen de ejercer su profesión en las tabernas de barrio, verbenas de feria, y demás lugares donde exhibirse por dos duros. Pues bien, la leyenda de la organización es bien conocida por sus integrantes.
Esta sostiene que el famoso rockero de tugurios, Varoufakis, consiguió destruir el inmobiliario de 150 bares alrededor de la región. ¿Cómo lo hacía? Pues verán, parece ser que poseía una guitarra legendaria, llamada Burberry, que hacía enloquecer a la gente con sus maléficas notas. Esto hacía que cuando el concierto hubiese acabado, todo estuviese patas arriba, con los asistentes totalmente ebrios, y con unas cuantas magulladuras de más.
Y aquí es donde entra en acción nuestro protagonista, Francisco, apellidado Frutos, aspirante a ser el think tank de la UCE, el órdago de la institución, el laurel en la cabeza de sus compañeros. La repera, vamos. Tenía un historial intachable de destrozos, juergas y borracheras, adonde iba la liaba.
- Oye Paco, ¿tú cómo haces para ser tan guay?
- ¿Yo? Bueno, solo siendo cómo soy.
Y es que Paco era mucho Paco, pues ya llevaba 10 años al frente de la UCE, y no había quien le bajase del trono del rock. Siempre se ponía la música que él quería, cosa que los más heterodoxos veían con malos ojos, pues ellos querían escuchar de vez en cuando algo de Paramore, o cosillas así, no siempre a los Guns, o The Cure. Que es que ya tenían pesadillas con ellos, de tanto escuchar siempre lo mismo.
Pero a Paco no había quien le tosiera. El que fuese pillado escuchando las moñadas del OK Computer, patada en el culo. Aunque no lo parezca, Paco quería recuperar la guitarra legendaria, para usarla en sus conciertos, pero no lograba dar con ella, así que terminó hartándose, y dejó paso a su mano derecha, más flexible, que permitía más variedad musical.
Y hasta aquí, la breve historia de Francisco, un incansable luchador del rock, que se retiró sin poder conseguir su sueño de ser una leyenda.
Para Pablo.
Palabras clave: Varoufakis, Francisco Frutos (Paco para los amigos), UCE (Interpretación de las siglas libre por no haber concreción)
Esta sostiene que el famoso rockero de tugurios, Varoufakis, consiguió destruir el inmobiliario de 150 bares alrededor de la región. ¿Cómo lo hacía? Pues verán, parece ser que poseía una guitarra legendaria, llamada Burberry, que hacía enloquecer a la gente con sus maléficas notas. Esto hacía que cuando el concierto hubiese acabado, todo estuviese patas arriba, con los asistentes totalmente ebrios, y con unas cuantas magulladuras de más.
Y aquí es donde entra en acción nuestro protagonista, Francisco, apellidado Frutos, aspirante a ser el think tank de la UCE, el órdago de la institución, el laurel en la cabeza de sus compañeros. La repera, vamos. Tenía un historial intachable de destrozos, juergas y borracheras, adonde iba la liaba.
- Oye Paco, ¿tú cómo haces para ser tan guay?
- ¿Yo? Bueno, solo siendo cómo soy.
Y es que Paco era mucho Paco, pues ya llevaba 10 años al frente de la UCE, y no había quien le bajase del trono del rock. Siempre se ponía la música que él quería, cosa que los más heterodoxos veían con malos ojos, pues ellos querían escuchar de vez en cuando algo de Paramore, o cosillas así, no siempre a los Guns, o The Cure. Que es que ya tenían pesadillas con ellos, de tanto escuchar siempre lo mismo.
Pero a Paco no había quien le tosiera. El que fuese pillado escuchando las moñadas del OK Computer, patada en el culo. Aunque no lo parezca, Paco quería recuperar la guitarra legendaria, para usarla en sus conciertos, pero no lograba dar con ella, así que terminó hartándose, y dejó paso a su mano derecha, más flexible, que permitía más variedad musical.
Y hasta aquí, la breve historia de Francisco, un incansable luchador del rock, que se retiró sin poder conseguir su sueño de ser una leyenda.
Para Pablo.
Palabras clave: Varoufakis, Francisco Frutos (Paco para los amigos), UCE (Interpretación de las siglas libre por no haber concreción)
Etiquetas:
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Sueño
jueves, 14 de noviembre de 2013
Psique
- ¿Qué tiene para contarme hoy?
- He tenido un sueño.
- ¿Un sueño? ¿Recuerda algo? Por favor, cuénteme todo lo que pueda.
- Sí. Bueno, verá, volví a soñar con ella. En un bosque. Todo muy alegre.
- Continúe.
- Habían niños corriendo. Como si fuera un parque. Ella estaba conmigo. Feliz. Me cogía de la mano. Había zonas donde se podían coger flores, y yo le hacía un ramo. Todo iba bien. Yo también disfrutaba. Pero luego... Me despertaba. De alguna manera, odiaba lo que acababa de soñar.
- No le entiendo. Ha dicho que era un sueño agradable. Estaba ella feliz, y usted también. Un ambiente magnífico. ¿Por qué llega a odiar el sueño?
- Porque nada de lo que hay ahí está aquí. Por eso. ¿Por qué no se puede coger la estructura del sueño y vivirla más tiempo? ¿Por qué no podemos ser arquitectos del mundo tal y como lo somos en los rincones oníricos?
- A lo mejor porque eso sería muy sencillo. ¿Qué hay de los retos, de la satisfacción? ¿Donde quedaría la complejidad y la incertidumbre?
- Eso podemos dejarlo para este mundo. ¿No le parece justo vivir unas horas en el lugar que desee con las personas que desea? Sería como llevar dos vidas, no se perdería lo que dice.
- Pero entonces podría llegar un punto en que no sabría diferenciar entre los dos mundos. ¿No le volvería eso mentalmente inestable?
- ¿Se refiere a que me volvería loco? Tonterías. Este mundo es la mayor locura que existe. Una abominación. Nadie que no esté chupándole la vida al resto soñaría con este mundo. No. No sería yo el que se volviera loco.
- ¿Y qué me dice de ella? ¿No le asusta el tener una idea en vez de a la persona original?
- Parece que sabe usted como pillarme... Lo cierto es que, si ella no pudiese venir conmigo, no entraría en ese mundo más que para que me lance construcciones de forma aleatoria.
http://youtu.be/b_CPUalHkw4
- He tenido un sueño.
- ¿Un sueño? ¿Recuerda algo? Por favor, cuénteme todo lo que pueda.
- Sí. Bueno, verá, volví a soñar con ella. En un bosque. Todo muy alegre.
- Continúe.
- Habían niños corriendo. Como si fuera un parque. Ella estaba conmigo. Feliz. Me cogía de la mano. Había zonas donde se podían coger flores, y yo le hacía un ramo. Todo iba bien. Yo también disfrutaba. Pero luego... Me despertaba. De alguna manera, odiaba lo que acababa de soñar.
- No le entiendo. Ha dicho que era un sueño agradable. Estaba ella feliz, y usted también. Un ambiente magnífico. ¿Por qué llega a odiar el sueño?
- Porque nada de lo que hay ahí está aquí. Por eso. ¿Por qué no se puede coger la estructura del sueño y vivirla más tiempo? ¿Por qué no podemos ser arquitectos del mundo tal y como lo somos en los rincones oníricos?
- A lo mejor porque eso sería muy sencillo. ¿Qué hay de los retos, de la satisfacción? ¿Donde quedaría la complejidad y la incertidumbre?
- Eso podemos dejarlo para este mundo. ¿No le parece justo vivir unas horas en el lugar que desee con las personas que desea? Sería como llevar dos vidas, no se perdería lo que dice.
- Pero entonces podría llegar un punto en que no sabría diferenciar entre los dos mundos. ¿No le volvería eso mentalmente inestable?
- ¿Se refiere a que me volvería loco? Tonterías. Este mundo es la mayor locura que existe. Una abominación. Nadie que no esté chupándole la vida al resto soñaría con este mundo. No. No sería yo el que se volviera loco.
- ¿Y qué me dice de ella? ¿No le asusta el tener una idea en vez de a la persona original?
- Parece que sabe usted como pillarme... Lo cierto es que, si ella no pudiese venir conmigo, no entraría en ese mundo más que para que me lance construcciones de forma aleatoria.
http://youtu.be/b_CPUalHkw4
viernes, 8 de noviembre de 2013
Rorschach
Hoy se cumple el 129º aniversario de la muerte de Hermann Rorschach, pero dejando de lado su persona, iremos a lo que lo ha hecho famoso: Su test.
Para quien no lo sepa, se trata de un test visual, con una serie de láminas con diferentes dibujos, manchas oscuras, donde uno, dependiendo (en teoría) de su estado psíquico, verá una forma u otra.
El caso es que, esto también se puede dar en el arte surrealista-abstracto. Uno observa la figura, y ve cosas que posiblemente otra persona no ve ni de lejos. Al fin y al cabo, la mente nos hace ver cosas que dependen de nuestro estado de ánimo, de nuestra situación mental, o simplemente se debe a que nosotros conocemos "x" forma. La pregunta es, ¿puede ser fiable un test basado en estas cosas? Tal vez acierte de forma coyuntural, o incluso como etapa duradera, pero la mente es más compleja que eso. Un juicio del estado mental realizado de esa manera no deja de ser hipotético. Un ejemplo sería que, mientras hay personas que asocian el color negro con algo malo, hay otras que lo ven como algo bueno. O, algo tan cotidiano como un cielo nublado o soleado, puede cambiar el humor de las personas de forma distinta, o incluso ni siquiera ejercer cambios.
Hay muchos factores que hacen que la psicología no sea general, a veces ni tan siquiera guarda apenas puntos en común. La edad, el desarrollo hormonal y químico del cuerpo, las circunstancias, incluso lo que puede parecer cordura es en muchas ocasiones (esto es diferente a las discapacidades mentales) locura.
Pintura surrealista
Lámina del test de Rorschach
¿Y tú? ¿Qué ves?
Para quien no lo sepa, se trata de un test visual, con una serie de láminas con diferentes dibujos, manchas oscuras, donde uno, dependiendo (en teoría) de su estado psíquico, verá una forma u otra.
El caso es que, esto también se puede dar en el arte surrealista-abstracto. Uno observa la figura, y ve cosas que posiblemente otra persona no ve ni de lejos. Al fin y al cabo, la mente nos hace ver cosas que dependen de nuestro estado de ánimo, de nuestra situación mental, o simplemente se debe a que nosotros conocemos "x" forma. La pregunta es, ¿puede ser fiable un test basado en estas cosas? Tal vez acierte de forma coyuntural, o incluso como etapa duradera, pero la mente es más compleja que eso. Un juicio del estado mental realizado de esa manera no deja de ser hipotético. Un ejemplo sería que, mientras hay personas que asocian el color negro con algo malo, hay otras que lo ven como algo bueno. O, algo tan cotidiano como un cielo nublado o soleado, puede cambiar el humor de las personas de forma distinta, o incluso ni siquiera ejercer cambios.
Hay muchos factores que hacen que la psicología no sea general, a veces ni tan siquiera guarda apenas puntos en común. La edad, el desarrollo hormonal y químico del cuerpo, las circunstancias, incluso lo que puede parecer cordura es en muchas ocasiones (esto es diferente a las discapacidades mentales) locura.
Pintura surrealista
Lámina del test de Rorschach
¿Y tú? ¿Qué ves?
Etiquetas:
cordura,
locura,
psicología,
Rorschach,
test
sábado, 2 de noviembre de 2013
Difuminarse
Trazaré un línea tan difusa que no sabrás en ningún momento si estoy dentro o fuera de los límites. A veces formaré parte del paisaje, en una acción más de camuflaje. Otras me quedaré pegado a tu piel, sentirás mi tacto, y pensarás que se trata del viento o de la lluvia. No sabrás si me encuentro alrededor o no, solo podrás hacer conjeturas, pensar en cualquiera de las dos opciones sin saberlo con certeza.
Podría haber salido de una habitación acolchada, con señores de bata blanca que dan drogas a los pacientes de allá adentro, pero lo curioso es que no se sabe cuales son los que están tocados del ala; todo se diluye entre las paredes; cordura y locura, cielo e infierno, alegría y tristeza; ¿qué más da? Si me vuelvo un fantasma que se inventa cuentos para que puedas dormir rodeada de legiones de palabras. Aunque es cierto que no lo hago en tu cama, sino en la oscuridad de una gélida habitación que devora el aire que respiro...
"El narrador no debe facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones?"-Umberto Eco.
Podría haber salido de una habitación acolchada, con señores de bata blanca que dan drogas a los pacientes de allá adentro, pero lo curioso es que no se sabe cuales son los que están tocados del ala; todo se diluye entre las paredes; cordura y locura, cielo e infierno, alegría y tristeza; ¿qué más da? Si me vuelvo un fantasma que se inventa cuentos para que puedas dormir rodeada de legiones de palabras. Aunque es cierto que no lo hago en tu cama, sino en la oscuridad de una gélida habitación que devora el aire que respiro...
"El narrador no debe facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones?"-Umberto Eco.
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