Los viejos fantasmas nunca se fueron, permanecieron ahí, emitiendo una débil musiquilla, inútil pero constante, hasta el día en que yo volviera la vista atrás y decidiera echar una mirada de reojo.
Caras conocidas, solo una gota de conocimiento resbala por sus rostros, y, aún así, se giran y me observan, con la curiosidad del que abre una caja envuelta en papel de regalo. Porque es que soy una incógnita en el horizonte, donde solo los rumores y las especulaciones pueden escribir mi vida y mis aventuras.
No cambiarán muchas cosas. Yo seguiré siendo el mismo, tan voluble, y tan aferrado a permanecer a la vez. Una breve sombra de lo que alguna vez fuí, fuertes las raíces sobre mis pies. Estar, y no estar.
El murmullo que emiten las olas. Insignificante, tranquilo, y persistente. Persiguiendo a un público dormido.
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
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domingo, 29 de marzo de 2015
Nuevos horizontes
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viernes, 15 de noviembre de 2013
Pensamiento crítico
Decía mi profesor de historia antigua que cada vez más se busca acabar con las asignaturas de humanidades, relegarlas a un segundo plano, y que, aunque la ciencia sea el futuro, no se puede dejar de lado el hecho de pensar. Que querían transformarnos en calculadoras, y no en personas que tuvieran pasión por la lectura, por tener otros conocimientos.
Y es cierto, en estos casos el primer amenazado es el poder, pero se le olvidó decir que también podían transformar a las personas en loritos. Que repiten una y otra vez lo que oyen de otras personas. Eso no es pensamiento crítico. Ni siquiera es pensar. Y cada vez más, todo va en una misma dirección, en la que las personas se convierten en hojas en blanco, y dicen: Escribe aquí lo que quieras, que sigo caminando hacia delante. Un molde hecho al gusto del que controla.
http://youtu.be/GqPwffptR-E
Y es cierto, en estos casos el primer amenazado es el poder, pero se le olvidó decir que también podían transformar a las personas en loritos. Que repiten una y otra vez lo que oyen de otras personas. Eso no es pensamiento crítico. Ni siquiera es pensar. Y cada vez más, todo va en una misma dirección, en la que las personas se convierten en hojas en blanco, y dicen: Escribe aquí lo que quieras, que sigo caminando hacia delante. Un molde hecho al gusto del que controla.
http://youtu.be/GqPwffptR-E
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domingo, 29 de septiembre de 2013
Flying
Ella quería hablar algo más que su lengua materna. Le quedaba pequeño ese conocimiento. Se perdía en un crisol de palabras distintas, a cada cual más extraña y atrayente. Quería decorar su habitación con todas aquellas diminutas partes de mundo, que, de una forma u otra, la transportaban a diversos lugares.
Una góndola en Venecia, transportándola hacia abajo, junto a un hombre cuyo rostro se oculta entre sombras. Un viaje a través de la selva amazónica, bajo enormes árboles, rodeada de vegetación, y sintiendo la lluvia torrencial cubriéndolo todo. Un antiguo castillo medieval, aún en buenas condiciones, donde se hospeda en una habitación sin luz eléctrica, alumbrada solo por velas y faroles, en medio de un denso bosque. Una estancia amena en la vereda de un río, viendo una trepidante cascada en las cercanías, y las hojas otoñales de los árboles cayendo a su alrededor. Un paseo de la mano junto a un misterioso caballero en la orilla de una playa vírgen, observando la luna en la franja nocturna.
Todo aquello recorría sin necesidad de salir de su habitación, y no es cierto que hubiese inventado una máquina de teletransportación: las distintas palabras, de los más alejados lugares, ejercían esa fuerza sobrehumana.
http://youtu.be/PnCBST6_MhI
Una góndola en Venecia, transportándola hacia abajo, junto a un hombre cuyo rostro se oculta entre sombras. Un viaje a través de la selva amazónica, bajo enormes árboles, rodeada de vegetación, y sintiendo la lluvia torrencial cubriéndolo todo. Un antiguo castillo medieval, aún en buenas condiciones, donde se hospeda en una habitación sin luz eléctrica, alumbrada solo por velas y faroles, en medio de un denso bosque. Una estancia amena en la vereda de un río, viendo una trepidante cascada en las cercanías, y las hojas otoñales de los árboles cayendo a su alrededor. Un paseo de la mano junto a un misterioso caballero en la orilla de una playa vírgen, observando la luna en la franja nocturna.
Todo aquello recorría sin necesidad de salir de su habitación, y no es cierto que hubiese inventado una máquina de teletransportación: las distintas palabras, de los más alejados lugares, ejercían esa fuerza sobrehumana.
http://youtu.be/PnCBST6_MhI
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