El silencio hizo
una brecha
en el muro.
Al irse, ruidoso,
llenó el aire
de viejas palabras.
Huecas por dentro,
vistosas por fuera,
la risa burlona
en la sala central.
Ya no más, dije,
las cometas
se enredan en los
alambres oxidados.
Ya no más, dije,
la guerra es tuya,
tuya la miseria,
tuya la victoria.
Me quedaré con
la gris apatía
del soldado.
Me quedaré con
las emociones
que nunca existieron.
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
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sábado, 25 de abril de 2015
jueves, 19 de febrero de 2015
Sombras
Lanzo aviones de papel sobre las murallas, y todos ellos llevan una palabra escrita. No sé quién los cogerá, ni siquiera sé si llegarán a alguna parte. Uno de ellos lleva dibujada una sonrisa, con la petición de que sea devuelta.
Es extraño que las sombras quieran hacer sonreir a alguien. Normalmente viven apartadas, hurañas, inconexas con el mundo que les rodea, andando en puzzles que no se forman nunca, y, sin embargo, formando parte de él, aunque nadie las note.
Todas viven adentro de cada uno de nosotros, unas más largas que otras. Hay algunas que casi no se manifiestan, que casi han preferido desaparecer, para darnos el control; hay otras que se hacen más y más grandes, fagocitándolo todo, y son a esas a las que hay que temer. Ustedes desconocen el poder que hay en ellas, lo sé, pero ellas no desconocen el vuestro, y harán todo lo posible por volver a lo que un día fueron.
Es extraño que las sombras quieran hacer sonreir a alguien. Normalmente viven apartadas, hurañas, inconexas con el mundo que les rodea, andando en puzzles que no se forman nunca, y, sin embargo, formando parte de él, aunque nadie las note.
Todas viven adentro de cada uno de nosotros, unas más largas que otras. Hay algunas que casi no se manifiestan, que casi han preferido desaparecer, para darnos el control; hay otras que se hacen más y más grandes, fagocitándolo todo, y son a esas a las que hay que temer. Ustedes desconocen el poder que hay en ellas, lo sé, pero ellas no desconocen el vuestro, y harán todo lo posible por volver a lo que un día fueron.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Mensajes
Cuervos mensajeros cruzan el cielo de horiente. Nadie sabe adonde van, ni qué palabras llevan. Hay quien dice que se dirigen hacia un gran castillo de enormes murallas, fuerte vigilancia, y fosos enormes. Otros mencionan que llevan cartas a soldados rebeldes más allá de Gaal, y que el contenido es muy valioso. Unos pocos aventuran que podrían ser simples mensajes para gentes simples.
Pero lo que no saben es que esos cuervos van directos hacia un muro de piedra infinito que los engulle y hace desaparecer cualquier vestigio de comunicación. ¿No han sentido alguna vez el eco? Pues al otro lado de la barrera, alguien desconoce que cada día, una legión de cuervos cruza el cielo para establecer contacto con ella.
http://youtu.be/TKRGwO6JAHQ
Pero lo que no saben es que esos cuervos van directos hacia un muro de piedra infinito que los engulle y hace desaparecer cualquier vestigio de comunicación. ¿No han sentido alguna vez el eco? Pues al otro lado de la barrera, alguien desconoce que cada día, una legión de cuervos cruza el cielo para establecer contacto con ella.
http://youtu.be/TKRGwO6JAHQ
Ubicación:
23170 La Guardia, Jaén, España
domingo, 8 de diciembre de 2013
Entrar
Coloco una mano llena de tinta negra sobre un papel en blanco, y se muestran las líneas de la mano, formando una M imprecisa rodeada de trazos más desdibujados.
Y tal vez nosotros solo seamos sombras de todo, ¿no han tenido alguna vez coincidencias extrañas con algún tema? A mí últimamente me sucede mucho, y veo zepelines volar sobre mi cabeza. Sé que difícilmente subiré a uno, pero lo ves ahí, solo para ti. Y unos labios ajenos limpian la sal que se acumula en los míos. Y, cuando me quiero dar cuenta me encuentro con que estoy bailando con ella al son del Luz de Luna, y las mariposas vuelan alrededor de una sala llena de libros y tragaluces. No sabes en qué lado estás, y tocas la piel compañera, acaricias el rostro, preparado para que se deshaga en miles de partículas de cenizas, o que sean mariposas formando la silueta humana de tus fantasías.
Es al notar que no desaparece cuando parece todo aún más irreal, como sacado de una historia de ensueño, en la que no hay principio ni final, y las cosas que aparecen son como habías deseado siempre que serían, con variaciones, con matices, sí, pero se forma delante de tus ojos. Y los muros que hay alrededor estallan en mil pedazos, lanzando ladrillos y polvo al viento, pero ninguno te alcanza: Has conseguido entrar.
http://youtu.be/OqKHJ9dZnvY
Y tal vez nosotros solo seamos sombras de todo, ¿no han tenido alguna vez coincidencias extrañas con algún tema? A mí últimamente me sucede mucho, y veo zepelines volar sobre mi cabeza. Sé que difícilmente subiré a uno, pero lo ves ahí, solo para ti. Y unos labios ajenos limpian la sal que se acumula en los míos. Y, cuando me quiero dar cuenta me encuentro con que estoy bailando con ella al son del Luz de Luna, y las mariposas vuelan alrededor de una sala llena de libros y tragaluces. No sabes en qué lado estás, y tocas la piel compañera, acaricias el rostro, preparado para que se deshaga en miles de partículas de cenizas, o que sean mariposas formando la silueta humana de tus fantasías.
Es al notar que no desaparece cuando parece todo aún más irreal, como sacado de una historia de ensueño, en la que no hay principio ni final, y las cosas que aparecen son como habías deseado siempre que serían, con variaciones, con matices, sí, pero se forma delante de tus ojos. Y los muros que hay alrededor estallan en mil pedazos, lanzando ladrillos y polvo al viento, pero ninguno te alcanza: Has conseguido entrar.
http://youtu.be/OqKHJ9dZnvY
lunes, 21 de octubre de 2013
Conexiones
Imaginen un punto que se une a otro.
Seguramente saldrá una línea recta haciendo de nexo entre ambos,
¿verdad? Ahora, aumenten mucho más la distancia. Pongan una barrera
en un lugar cercano al punto inferior. Ya no están unidos, así que,
en el sitio de corte, saquen otra línea que permita conectarlos.
Vuelvan a poner otro obstáculo y hagan la misma operación, el
espacio es infinito. Otra vez. Y una más. Así hasta que parezca que
el trecho de línea está al lado del punto B. ¿Qué eran las
líneas?, me preguntará. Pues son conexiones, y desplazamientos,
físicos o mentales, en los que el punto A termina al lado del B a
pesar de las barreras. Tanto es así, que deben estar juntos para
poder evitarlas . Aunque, como habrá visto, queda todavía un
espacio entre ambos, y ahí solo cabe la muralla que se pongan entre
los dos.
domingo, 20 de octubre de 2013
El sueño
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
Jorge Luis Borges.
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
Jorge Luis Borges.
sábado, 12 de octubre de 2013
¿Soy o eres?
Soy el blanco
más oscuro,
residente del
imperio estelar,
regente de
tu otro lado.
Suenan disparos
distantes, lejos,
guerras frías y
muros berlinenses,
que son ajenos
a nosotros.
Eres más de hacer
estallar sonrisas,
que de lanzar
terribles torpedos.
Eres más de formar
burbujas unilaterales,
aún cuando todo al
rededor se desmorona.
No intentes dormirme,
esa magia no funciona,
quédate a mi lado
y tal vez me afecte.
No intentes controlar
el cauce de los ríos,
depende del caudal
y del nivel de mis aguas.
Lo que sí puedes,
es llenar de libros
esta biblioteca,
coloca tu firma
y te daré las letras.
más oscuro,
residente del
imperio estelar,
regente de
tu otro lado.
Suenan disparos
distantes, lejos,
guerras frías y
muros berlinenses,
que son ajenos
a nosotros.
Eres más de hacer
estallar sonrisas,
que de lanzar
terribles torpedos.
Eres más de formar
burbujas unilaterales,
aún cuando todo al
rededor se desmorona.
No intentes dormirme,
esa magia no funciona,
quédate a mi lado
y tal vez me afecte.
No intentes controlar
el cauce de los ríos,
depende del caudal
y del nivel de mis aguas.
Lo que sí puedes,
es llenar de libros
esta biblioteca,
coloca tu firma
y te daré las letras.
martes, 8 de octubre de 2013
Flores para el cementerio
Era un día nublado. El sol se escondía tras las nubes grisáceas, mientras que mis piernas se movían solas por las calles. No sabía hacia donde iba, ni qué haría a lo largo del trayecto. Después de un rato me salí a la periferia, y, a mi alrededor, habían zonas donde crecían flores muy diversas. Supe que debía coger, atrapar muchas entre mis manos, hasta hacer un ramo generoso.
Blanco, rojo, anaranjado, y rosáceo; esos eran los pigmentos que batallaban entre ellos para llamar la atención del ojo humano. Continué mi camino, en una carretera de sentido único, sin vehículos, yo solo. No lo sabía, pero estaba en dirección hacia el cementerio. Una verja enorme se alzaba flanqueada por un blanco muro que abrazaba el terreno de la muerte. Entré en el lugar, y, caminando sobre las piedras que marcaban el camino entre la hierba, iba observando el lugar sin dejar de andar. Los cipreses, alargados, gobernaban el lugar. Y, bajo su regio mandato, el viento se moderaba lo justo para acariciarlos y moverlos levemente.
Parecía que iba a llegar a mi destino, cuando vi a una chica con un vestido blanco, de espaldas, delante de una lápida. Al escucharme, se giró, y sonriendo, dijo:
- Te estaba esperando. ¿Eso es para mí?- Preguntó, muy contenta, señalando el ramo de flores.
Asentí con la cabeza, y al darle el ramo, posó sus labios sobre los míos, durante un par de segundos. Me cogió de la mano y salimos del cementerio.
Y, en la descripción de la tumba que acababa de dejar atrás, se leía: "Aquí yace Soledad".
Blanco, rojo, anaranjado, y rosáceo; esos eran los pigmentos que batallaban entre ellos para llamar la atención del ojo humano. Continué mi camino, en una carretera de sentido único, sin vehículos, yo solo. No lo sabía, pero estaba en dirección hacia el cementerio. Una verja enorme se alzaba flanqueada por un blanco muro que abrazaba el terreno de la muerte. Entré en el lugar, y, caminando sobre las piedras que marcaban el camino entre la hierba, iba observando el lugar sin dejar de andar. Los cipreses, alargados, gobernaban el lugar. Y, bajo su regio mandato, el viento se moderaba lo justo para acariciarlos y moverlos levemente.
Parecía que iba a llegar a mi destino, cuando vi a una chica con un vestido blanco, de espaldas, delante de una lápida. Al escucharme, se giró, y sonriendo, dijo:
- Te estaba esperando. ¿Eso es para mí?- Preguntó, muy contenta, señalando el ramo de flores.
Asentí con la cabeza, y al darle el ramo, posó sus labios sobre los míos, durante un par de segundos. Me cogió de la mano y salimos del cementerio.
Y, en la descripción de la tumba que acababa de dejar atrás, se leía: "Aquí yace Soledad".
jueves, 3 de octubre de 2013
¿Dentro?
Al principio fue como una hormiga pequeña que se quedaba enredada en la tela de una hambrienta araña. La hormiga pugna por escapar de aquella prisión pegajosa, mientras ve acercarse a aquel monstruo que, en cuanto pueda, le drenará la vida.
Luego fue como si un ejército de termitas empezaran a invadir las calles. Seres temibles, que provocan pavor solo con ver su color rojo. Ahora son ellas las depredadoras. Dan igual los obstáculos. Llega la caballería. Y es que ella construyó a su alrededor un muro protegido con alambre de espino, donde solo tenían cabida los finales felices. Enormes campos de minas impedían la entrada de finales truculentos, tristes o desagradables. No podían entrar. La vida era demasiado dura como para dinamitarla con aún más dureza. No importaba lo que había antes del fin. Las balas le laceraban el corazón con la misma fuerza.
Entonces dejó que atravesara la aduana un completo desconocido, o casi. No tenía conocimiento sobre lo que aquella persona podría hacer dentro de su protegido mundo. Ella quería volar, toda vestida de blanco, rumbo a una isla desierta, junto a una persona de ensueño. Pero el misterioso personaje se mostraba, aparentemente, bajo una careta de payaso, dispuesto a hacer mil y una locura. Rompía sus esquemas, trastocaba su mundo y dejaba un reguero de sombras en el futuro donde se suponía que habría luz, pero confiaba en que ese tiempo posterior no sería sino más claro de lo que era su presente. Aquel hombre ya tenía en sus manos el detonador. De él dependía destrozar las pocas barreras que quedaban, o, por el contrario, volarla a ella en mil pedazos.
http://youtu.be/Y3qseZJOkeI
Luego fue como si un ejército de termitas empezaran a invadir las calles. Seres temibles, que provocan pavor solo con ver su color rojo. Ahora son ellas las depredadoras. Dan igual los obstáculos. Llega la caballería. Y es que ella construyó a su alrededor un muro protegido con alambre de espino, donde solo tenían cabida los finales felices. Enormes campos de minas impedían la entrada de finales truculentos, tristes o desagradables. No podían entrar. La vida era demasiado dura como para dinamitarla con aún más dureza. No importaba lo que había antes del fin. Las balas le laceraban el corazón con la misma fuerza.
Entonces dejó que atravesara la aduana un completo desconocido, o casi. No tenía conocimiento sobre lo que aquella persona podría hacer dentro de su protegido mundo. Ella quería volar, toda vestida de blanco, rumbo a una isla desierta, junto a una persona de ensueño. Pero el misterioso personaje se mostraba, aparentemente, bajo una careta de payaso, dispuesto a hacer mil y una locura. Rompía sus esquemas, trastocaba su mundo y dejaba un reguero de sombras en el futuro donde se suponía que habría luz, pero confiaba en que ese tiempo posterior no sería sino más claro de lo que era su presente. Aquel hombre ya tenía en sus manos el detonador. De él dependía destrozar las pocas barreras que quedaban, o, por el contrario, volarla a ella en mil pedazos.
http://youtu.be/Y3qseZJOkeI
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