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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Todo esto por amor

Derriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente,
derriban los instintos como flores,
deseos como estrellas
para hacer sólo un hombre con su estigma de hombre.

Que derriben también imperios de una noche,
monarquías de un beso,
no significa nada;
que derriben los ojos, que derriben las manos como estatuas
vacías.

Mas este amor cerrado por ver sólo su forma,
su forma entre las brumas escarlata,
quiere imponer la vida, como otoño ascendiendo tantas
hojas
hacia el último cielo,
donde estrellas
sus labios dan otras estrellas,
donde mis ojos, estos ojos,
se despiertan en otro.


Luis Cernuda.

martes, 5 de noviembre de 2013

Shadows

A veces pienso que todas las personas somos círculos. Y que nos hacemos más grandes dependiendo de quién nos vea. A su vez, entramos dentro de otros círculos, en menor o mayor grado, compartiendo un espacio que puede modificarse. Entre todos se forma una gran estructura, pero lo que interesa aquí son las relaciones unipersonales. Imaginen dos círculos que se van aproximando cada vez más, tanto, que las acciones propias que a uno le puedan parecer insignificantes, al otro puede llegar a calarle hondo. Esto se debe a que se dualizan las emociones, y, aunque en muchas ocasiones, ambos las compartan, otras veces sentirán emociones intensas en solitario por una cosa determinada, mientras que la otra persona no sentirá igual. Solo cuando los dos círculos se unen hasta alcanzar casi la forma de otro círculo, se da una mayor unanimidad, pero como causa de que los sentimientos ganan la batalla frente al vacío de antaño.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Words

Un ejército de osos de lana que se mueven sobre un delicado cuerpo de ensueño. Una mano distante que quiere sentir el tacto de la piel en la que habitan dichos animales, y la sonrisa aterradora de un técnico que maneja la electricidad a su antojo, y que, sin embargo, no consigue dominar la tarea del día. ¿Dónde van las palabras que no se dicen? ¿Las devora un atrapasueños invisible que nos acompaña en el hombro, a modo de ángel? ¿Se pierden en la larga carretera del Olvido?

Las sombras del día se vuelven alegres, frente a la melancolía que suscita el caluroso Sol, es una catarsis extraña, donde se rompe con la concepción establecida de que todo lo que tiene que ver con lo luminoso es alegre, y que lo oscuro es triste o trágico. Recuerdos que se entrelazan como un juego de muñecas rusas, donde una palabra suya me conecta con el pasado al tiempo que se forma un boceto del presente. Y los horizontes se amplían, y la desnudez se acentúa, como cuando lees un libro y observas todas las acciones del personaje. Y así, día tras día, la ropa del interior se rompe en jirones. No me dejes sin palabras, solo sin habla.

domingo, 3 de noviembre de 2013

El titiritero

¿Han sentido ustedes cómo es ser un titiritero? Coges el control de una marioneta, manejas los hilos a tu gusto, y ves cómo se desarrolla el espectáculo. Pero, ¿realmente depende de nosotros controlar al muñeco? Es más, ¿lo controlamos realmente? Muevan la marioneta sobre la mesa, hagan que ande. Pero ahora, con una tijeras, corten uno de los hilos. Solo uno. ¿No se vuelve más difícil controlar los movimientos? ¿No dependemos nosotros de un medio para controlar? ¿No nos volvemos igual que la marioneta? ¿De qué sirven nuestras manos si los hilos están cortados? Al final, terminamos dependiendo del hilo, la marioneta de nosotros, y el hilo de la marioneta, pues sin nada a lo que aferrarse no puede controlar.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Difuminarse

Trazaré un línea tan difusa que no sabrás en ningún momento si estoy dentro o fuera de los límites. A veces formaré parte del paisaje, en una acción más de camuflaje. Otras me quedaré pegado a tu piel, sentirás mi tacto, y pensarás que se trata del viento o de la lluvia. No sabrás si me encuentro alrededor o no, solo podrás hacer conjeturas, pensar en cualquiera de las dos opciones sin saberlo con certeza.

Podría haber salido de una habitación acolchada, con señores de bata blanca que dan drogas a los pacientes de allá adentro, pero lo curioso es que no se sabe cuales son los que están tocados del ala; todo se diluye entre las paredes; cordura y locura, cielo e infierno, alegría y tristeza; ¿qué más da? Si me vuelvo un fantasma que se inventa cuentos para que puedas dormir rodeada de legiones de palabras. Aunque es cierto que no lo hago en tu cama, sino en la oscuridad de una gélida habitación que devora el aire que respiro...


"El narrador no debe facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones?"-Umberto Eco.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Silencio

Partes de mí que se desvanecen en la oscuridad de la noche. Vacío. Sientes que falta algo a lo que te habías acostumbrado. Igual que respirar o beber cuando tienes sed. No se siente ningún 'crack', solo silencio. Quizá sea una de las más bellas melodías. El problema es que a veces resulta aterradora. Te dejas llevar por la inercia, pero te recuerda que no está todo el esquema habitual. Ya no es inercia. Ni algo habitual. Se fuerza el cambio: Es una sombra que ya ha dejado su marca. No puedes volar, alguien te ha cortado las alas, e incluso en sueños uno aparece cayendo desde elevados precipicios, sin tocar nunca el suelo, solo aguardando eternamente a que llegue el final. Quizá lo bueno de todo es que al cabo de un tiempo indeterminado, todo se desvanece y se torna a algo alegre, en el que el tren que había desde el inicio vuelve a su carril.



"La alegoría llega cuando describir la realidad ya no sirve. Los escritores y artistas trabajamos en las tinieblas, y como ciegos tanteamos la oscuridad."- José Saramago.

Jaque

Eres un yo-yó fuera de control, lo mismo te tengo cerca de mi mano que te alejas y no respondes a las vibraciones de la cuerda. No es culpa tuya, lo sé, es que la cuerda se rompe muchas veces y nadie se molesta en repararla. E igual que hoy piso una baldosa de color oscuro, mañana puede ser de color blanco, en este extraño ajedrez donde solo participan dos peones, y las reglas solo permiten que se devoren ambos. Nadie pierde. Pero si el juego queda en tablas vagaremos por el tablero hasta caer fuera de él. No es un terreno de juego estándar, sino que adquiere dimensiones que son desconocidas para mí, quizá por eso resulta sorprendente que la distancia entre ambos sea corta. Aunque a veces se estire como un chicle. Lo curioso es que, de una forma u otra, no te pierdes en la enormidad de los días, sino que siempre regresas al lugar de donde nacen los sueños.