Standing at the punch table swallowing punch
Can't pay attention to the sound of anyone
A little more stupid, a little more scared
Every minute more unprepared
I made a mistake in my life today
Everything I love gets lost in drawers
I want to start over, I want to be winning
Way out of sync from the beginning
I wanna hurry home to you
Put on a slow, dumb show for you and crack you up
So you can put a blue ribbon on my brain
God, I'm very, very frightening, I'll overdo it
Looking for somewhere to stand and stay
I leaned on the wall and the wall leaned away
Can I get a minute of not being nervous
And not thinking of my dick?
My leg is sparkles, my leg is pins
I better get my shit together, better gather my shit in
You could drive a car through my head in five minutes
From one side of it to the other
I wanna hurry home to you
Put on a slow, dumb show for you and crack you up
So you can put a blue ribbon on my brain
God I'm very, very frightening, I'll overdo it
You know I dreamed about you
For 29 years before I saw you
You know I dreamed about you
I missed you for, for 29 years
You know I dreamed about you
For 29 years before I saw you
You know I dreamed about you
I missed you for, for 29 years
https://youtu.be/rCR0Tr2HTfA
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
domingo, 11 de octubre de 2015
Another
Another se trata de un anime sencillo, sin complejidad ninguna en el desarrollo, y que, pese a su simplicidad, consigue atrapar al espectador.
Cuenta la historia de un chico, Koichi Sakakibara, que vuelve a su pueblo natal después de varios años. Allí se encuentra con una chica misteriosa, llamada Mei Misaki, la cual, al parecer, solo puede ver él. El hilo conductor será una sucesión de extrañas muertes, que se irán dando a lo largo de la serie.
Aviso de que el contenido puede ser un poco gore, así que aquellos que sean sensibles frente a este tipo de escenas, deberían abstenerse de verla.
Quitando esto, que para mí no representa problema alguno, apenas puedo decir nada en contra del contenido.
Los puntos fuertes que destacaría son, en primer lugar, la capacidad de absorción que tiene, pudiendo llegar a ser adictiva, al dejar abiertos los finales de capítulo, y por el mismo desarrollo.
En segundo lugar, me encanta la figura de Mei, así como algunos escenarios que aparecen, como la casa de las muñecas.
Para finalizar, la música ambiental logra una mayor inmersión, y la textura del anime me parece genial.
No puedo adelantar nada, porque haría spoilers, pero esta serie es bastante recomendable si te gusta el misterio, el suspense, y no le haces ascos a un poco de gore. Es corta, y se te hace aún más cuando te atrapa.
Y poco más, me la vean en VO o en VOSE. Y recordad que "la muerte sólo existe cuando el recuerdo de lo que eres, desaparece de la memoria de quien más amas."
"No creas en lo que aparento ser. Cree en lo que realmente soy, conóceme".
Cuenta la historia de un chico, Koichi Sakakibara, que vuelve a su pueblo natal después de varios años. Allí se encuentra con una chica misteriosa, llamada Mei Misaki, la cual, al parecer, solo puede ver él. El hilo conductor será una sucesión de extrañas muertes, que se irán dando a lo largo de la serie.
Aviso de que el contenido puede ser un poco gore, así que aquellos que sean sensibles frente a este tipo de escenas, deberían abstenerse de verla.
Quitando esto, que para mí no representa problema alguno, apenas puedo decir nada en contra del contenido.
Los puntos fuertes que destacaría son, en primer lugar, la capacidad de absorción que tiene, pudiendo llegar a ser adictiva, al dejar abiertos los finales de capítulo, y por el mismo desarrollo.
En segundo lugar, me encanta la figura de Mei, así como algunos escenarios que aparecen, como la casa de las muñecas.
Para finalizar, la música ambiental logra una mayor inmersión, y la textura del anime me parece genial.
No puedo adelantar nada, porque haría spoilers, pero esta serie es bastante recomendable si te gusta el misterio, el suspense, y no le haces ascos a un poco de gore. Es corta, y se te hace aún más cuando te atrapa.
Y poco más, me la vean en VO o en VOSE. Y recordad que "la muerte sólo existe cuando el recuerdo de lo que eres, desaparece de la memoria de quien más amas."
"No creas en lo que aparento ser. Cree en lo que realmente soy, conóceme".
jueves, 8 de octubre de 2015
Caníbal
A veces surge que
en este recipiente
se rompen rastros
de algo bello.
Y quiero huir,
tal vez otras manos
puedan lograrlo,
tal vez otro rostro
gane las Termópilas.
Y me devoro, voraz,
un dolor otro palia,
y donde la sangre
fluye no se siente.
Y cada vez menos
humano, más yo,
la fuerza imposible
del inestable.
El desgarro que
causa ese pico,
no quisiera que
lo sufrieras,
nunca viste así
tal felicidad.
A veces se marcha
y creo estar tranquilo,
pero vuelve la tormenta,
cuando todo cicatriza.
Un vicio es poco, sin
aditivos, nada edulcora
la destrucción.
Y dirás que puedo huir,
hacer frente, sí,
batalla cerebral eterna.
Tal vez si tomases
lo que soy, tal vez
las cuchillas devorarían
otra cosa distinta.
en este recipiente
se rompen rastros
de algo bello.
Y quiero huir,
tal vez otras manos
puedan lograrlo,
tal vez otro rostro
gane las Termópilas.
Y me devoro, voraz,
un dolor otro palia,
y donde la sangre
fluye no se siente.
Y cada vez menos
humano, más yo,
la fuerza imposible
del inestable.
El desgarro que
causa ese pico,
no quisiera que
lo sufrieras,
nunca viste así
tal felicidad.
A veces se marcha
y creo estar tranquilo,
pero vuelve la tormenta,
cuando todo cicatriza.
Un vicio es poco, sin
aditivos, nada edulcora
la destrucción.
Y dirás que puedo huir,
hacer frente, sí,
batalla cerebral eterna.
Tal vez si tomases
lo que soy, tal vez
las cuchillas devorarían
otra cosa distinta.
Laberintos
- ¿Qué le ha pasado al bosque?
- ¿Y tú me lo preguntas? Yo sólo puedo tener una sospecha. Mira en tu interior.
- ¿Qué dirías tú que es?
- Dudas de tus pasos, un poco solo. Porque en realidad te has fijado una meta. La lucha que venías librando se termina, porque arden las cenizas y se esparce sobre el suelo un olor distinto al que yo notaba. Nada de sal. Nada de esa humedad caliente. Dejas atrás un centro oscuro, tapado por las ramas de los árboles. Ya los espejismos del terror se desvanecen y se esconde el miedo bajo la maleza. Lo que era difícil lo has hecho sencillo al final, con un poder que todos querrían tener.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque echo un vistazo a la zona que me está vedada, y observo que hay un laberinto. Y, sin embargo, puedo ver el centro del bosque. Por la simple razón de que tú, para salir de él, has quemado los setos. Nada más fácil que una línea recta para escapar.
- Pero... ¿Cómo?
- A eso yo no puedo responder.
- ¿Por qué?
- Yo no sufro esos cambios. Sigo viendo los espejismos y maravillándome con ellos. Tú eres el centro de mi laberinto, y, a la vez, la salida. Este bosque, tu laberinto, todo lo que yo observo, no es más que un enorme corredor intrincado del que nunca podré salir, ni siquiera cuando ya no vengas a hablar conmigo de esta forma.
- ¿Y tú me lo preguntas? Yo sólo puedo tener una sospecha. Mira en tu interior.
- ¿Qué dirías tú que es?
- Dudas de tus pasos, un poco solo. Porque en realidad te has fijado una meta. La lucha que venías librando se termina, porque arden las cenizas y se esparce sobre el suelo un olor distinto al que yo notaba. Nada de sal. Nada de esa humedad caliente. Dejas atrás un centro oscuro, tapado por las ramas de los árboles. Ya los espejismos del terror se desvanecen y se esconde el miedo bajo la maleza. Lo que era difícil lo has hecho sencillo al final, con un poder que todos querrían tener.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque echo un vistazo a la zona que me está vedada, y observo que hay un laberinto. Y, sin embargo, puedo ver el centro del bosque. Por la simple razón de que tú, para salir de él, has quemado los setos. Nada más fácil que una línea recta para escapar.
- Pero... ¿Cómo?
- A eso yo no puedo responder.
- ¿Por qué?
- Yo no sufro esos cambios. Sigo viendo los espejismos y maravillándome con ellos. Tú eres el centro de mi laberinto, y, a la vez, la salida. Este bosque, tu laberinto, todo lo que yo observo, no es más que un enorme corredor intrincado del que nunca podré salir, ni siquiera cuando ya no vengas a hablar conmigo de esta forma.
martes, 6 de octubre de 2015
Los caminos
- Ayer vine aquí... Y no estabas. Creía que venías a diario, o al menos eso me dijiste. Ya no son tantas las ganas cuando sabes que es imposible un desenlace mejor, ¿verdad? - Inquirió, algo triste.
Pausa.
- Sí estaba. No donde siempre, es cierto, pero estaba. De hecho te vi.
- ¿Me viste? ¿Y no quisiste decir nada?
- Sí. Sí quise, pero...
- Pero, ¿qué?
- Supongo que tenía miedo. Me quedé viéndote tras un árbol. Indeciso.
- ¿A estas alturas te surge eso?
- Verás, esto no estará así siempre. Habrá un punto en que yo tendré que irme, ya sea por mí mismo o porque el bosque me impida la entrada. Esto que hacemos es muy extraño. Quizá sea lo más puro que haré jamás, pero no quita su dosis de rareza.
- ¿Y la perspectiva de que hay un final corta tus acciones? Si hiciésemos todos lo mismo, nada avanzaría.
- No es lo único... El bosque habla. Y tú cuando vienes aquí no lo haces porque esté yo, ya convenimos en eso. Lo que haces es proyectar los recuerdos pasados en todo lo que hay alrededor. Y eso me afecta. No por mí, puesto que yo dejé de lado toda esperanza, sino por ti. Esa espiral de dolor destroza las raíces de todo lo que ves aquí. Y, créeme, me gusta demasiado este sitio como para permanecer indiferente si se convierte en un desierto.
- Pero, ¿y por qué no te has marchado si temes eso?
- Porque yo mismo he terminado formando parte de este lugar.
- ¿Y por qué no me ayudas?
- Porque el bosque me cierra todos los caminos, excepto este. Y, aquí, en las afueras, lo único que puedo hacer es esto. Hasta que el tiempo se agote.
https://youtu.be/QQNcCFh8R28
Pausa.
- Sí estaba. No donde siempre, es cierto, pero estaba. De hecho te vi.
- ¿Me viste? ¿Y no quisiste decir nada?
- Sí. Sí quise, pero...
- Pero, ¿qué?
- Supongo que tenía miedo. Me quedé viéndote tras un árbol. Indeciso.
- ¿A estas alturas te surge eso?
- Verás, esto no estará así siempre. Habrá un punto en que yo tendré que irme, ya sea por mí mismo o porque el bosque me impida la entrada. Esto que hacemos es muy extraño. Quizá sea lo más puro que haré jamás, pero no quita su dosis de rareza.
- ¿Y la perspectiva de que hay un final corta tus acciones? Si hiciésemos todos lo mismo, nada avanzaría.
- No es lo único... El bosque habla. Y tú cuando vienes aquí no lo haces porque esté yo, ya convenimos en eso. Lo que haces es proyectar los recuerdos pasados en todo lo que hay alrededor. Y eso me afecta. No por mí, puesto que yo dejé de lado toda esperanza, sino por ti. Esa espiral de dolor destroza las raíces de todo lo que ves aquí. Y, créeme, me gusta demasiado este sitio como para permanecer indiferente si se convierte en un desierto.
- Pero, ¿y por qué no te has marchado si temes eso?
- Porque yo mismo he terminado formando parte de este lugar.
- ¿Y por qué no me ayudas?
- Porque el bosque me cierra todos los caminos, excepto este. Y, aquí, en las afueras, lo único que puedo hacer es esto. Hasta que el tiempo se agote.
https://youtu.be/QQNcCFh8R28
lunes, 5 de octubre de 2015
Reflejos
Me corté con los cristales,
bola de acero que rompe
el espejo engañoso.
Cicatriz abierta, dulce,
riega el sueño olvidado,
riega el desengaño.
Yo quise disparar, lo juro,
y se encasquilló el mundo
junto con la verdad.
No vi el monstruo que
me agarraba de frente,
absorto como estaba
en un futuro inerte.
Y grito, y callo, solo,
nadie más en casa,
nadie más asustado.
Lo juro, creí en la
coraza de la risa,
y hoy sólo conservo
un olvido recordado.
Lo juro, creí que
veía mi rostro reflejado,
y ahora descubro
que rompí la barrera
que nos unía.
Poema finalista en II Certamen de poesía "Piezas de misterio", de Cuponeta Editorial.
sábado, 3 de octubre de 2015
El río
- Hoy has llegado antes que yo. Es extraño. Suelo verte cuando ya no se distinguen las piedras del camino.
- Puede ser que tuviese más tiempo hoy.
- Bien. Me parece bien. Eso nos deja un rato más extenso, espero.
- Tal vez. ¿Sabes? Hoy he visto que el bosque estaba distinto. Como que... No, seguro que son figuraciones mías. Vamos, siéntate. Siempre me lo dices y hoy te quedas de pie.
Me siento a su lado, y decido no preguntarle a qué se refiere. Porque yo también lo he notado. El cambio.
- He estado reflexionando, ¿sabes? Y es posible que sea cierto lo que me dijiste. Que el pasado se me queda pegado como una mancha. Un rastro oscuro que tapa toda la luz que puedas ver. Y, quizá por eso, me extraña y me aterra el que sigas viniendo. Vi una película en la que decían que el pasado sólo son historias que nos contamos a nosotros mismos. Y podría decir que coincido. Pero tú, de alguna manera, rompes con esa máxima.
- ¿Por qué?
- Porque sigues aquí.
- Pero entonces no soy el pasado. Ni tú tampoco. ¿Quieres saber lo que es el pasado? Acompáñame.
Le extendí la mano, y, cogiéndola tras un momento de duda, me siguió a través del bosque. Llegamos a un lugar donde había dispuesto un montón de hojarasca con ramitas secas, al lado de un río de aguas tranquilas.
- Espera un momento.
Me acerqué al montón de leña y le prendí fuego. Unas llamas vivaces devoraron las hojas marrones y las ramitas. Me volví hacia ella.
- ¿Ves ese fuego? Eso es el pasado. Y todo aquello que produce el pasado, que deja rastro de él, son las cenizas que dejarán las hojas. Este fuego se apagará. Y, dime, ¿qué esperas rescatar de lo que quede? Tal vez un comportamiento razonable. Nada más. No se puede más.
- Pero, ¿y el amor?, ¿qué hay del amor? ¿Acaso no está?
- Claro que sí. Pero no ahí. Lo has tenido justo al lado.
- ¿Te refieres al río?
- Exacto. El amor no arde. Porque no tiene un único curso. No puede pertenecer al pasado porque el pasado sólo tiene una razón de ser. El amor, en cambio, es voluble. Puede secarse el río, es cierto. Y también puede llegar a un punto en el que no cese de ir por el mismo trayecto. Pero eso no es obligatorio, ni tampoco se da necesariamente.
- ¿Y cómo puede de profundo ser el amor?
- ¿Te gustaría comprobarlo?
- Sí.
- Yo no te lo aconsejo.
- ¿Por qué?
- Verás, dijiste al llegar que habías notado cambios, ¿no es así? La razón es, que hoy el bosque me percibe a mí. Todo lo que ves tiene un reflejo en mi interior.
- Comprendo... Pero, ¿qué tiene que ver eso?
- Es muy sencillo. Si entras en el río para comprobar cómo de profundo puede ser el amor, entonces...
Silencio.
- ¿Entonces, qué?
- Morirías ahogada.
https://youtu.be/lD0IlFhSI7Y
- Puede ser que tuviese más tiempo hoy.
- Bien. Me parece bien. Eso nos deja un rato más extenso, espero.
- Tal vez. ¿Sabes? Hoy he visto que el bosque estaba distinto. Como que... No, seguro que son figuraciones mías. Vamos, siéntate. Siempre me lo dices y hoy te quedas de pie.
Me siento a su lado, y decido no preguntarle a qué se refiere. Porque yo también lo he notado. El cambio.
- He estado reflexionando, ¿sabes? Y es posible que sea cierto lo que me dijiste. Que el pasado se me queda pegado como una mancha. Un rastro oscuro que tapa toda la luz que puedas ver. Y, quizá por eso, me extraña y me aterra el que sigas viniendo. Vi una película en la que decían que el pasado sólo son historias que nos contamos a nosotros mismos. Y podría decir que coincido. Pero tú, de alguna manera, rompes con esa máxima.
- ¿Por qué?
- Porque sigues aquí.
- Pero entonces no soy el pasado. Ni tú tampoco. ¿Quieres saber lo que es el pasado? Acompáñame.
Le extendí la mano, y, cogiéndola tras un momento de duda, me siguió a través del bosque. Llegamos a un lugar donde había dispuesto un montón de hojarasca con ramitas secas, al lado de un río de aguas tranquilas.
- Espera un momento.
Me acerqué al montón de leña y le prendí fuego. Unas llamas vivaces devoraron las hojas marrones y las ramitas. Me volví hacia ella.
- ¿Ves ese fuego? Eso es el pasado. Y todo aquello que produce el pasado, que deja rastro de él, son las cenizas que dejarán las hojas. Este fuego se apagará. Y, dime, ¿qué esperas rescatar de lo que quede? Tal vez un comportamiento razonable. Nada más. No se puede más.
- Pero, ¿y el amor?, ¿qué hay del amor? ¿Acaso no está?
- Claro que sí. Pero no ahí. Lo has tenido justo al lado.
- ¿Te refieres al río?
- Exacto. El amor no arde. Porque no tiene un único curso. No puede pertenecer al pasado porque el pasado sólo tiene una razón de ser. El amor, en cambio, es voluble. Puede secarse el río, es cierto. Y también puede llegar a un punto en el que no cese de ir por el mismo trayecto. Pero eso no es obligatorio, ni tampoco se da necesariamente.
- ¿Y cómo puede de profundo ser el amor?
- ¿Te gustaría comprobarlo?
- Sí.
- Yo no te lo aconsejo.
- ¿Por qué?
- Verás, dijiste al llegar que habías notado cambios, ¿no es así? La razón es, que hoy el bosque me percibe a mí. Todo lo que ves tiene un reflejo en mi interior.
- Comprendo... Pero, ¿qué tiene que ver eso?
- Es muy sencillo. Si entras en el río para comprobar cómo de profundo puede ser el amor, entonces...
Silencio.
- ¿Entonces, qué?
- Morirías ahogada.
https://youtu.be/lD0IlFhSI7Y
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