- El bosque devorará tu alma, y lo sabes. ¿Por qué quieres adentrarte? Fuiste tú el que se marchó, el que le prendió fuego. ¿Por qué te extraña que las viejas raíces no te dejen pasar?
- No... No me sorprende. Pero tengo que pasar. Me gustaría al menos repoblarlo. No podré irme de aquí hasta que haya hecho eso. ¿No podrías tú hablar con los árboles?
- Por desgracia yo sólo soy un eco que se te proyecta. Después de lo que has hecho, el bosque te recompensa con esto. Conmigo. Una voz cuando no hay voces. Un cuerpo cuando no hay cuerpos. Por eso te digo, que no esperes una bienvenida.
- Tiene que haber alguna forma en la que la naturaleza vuelva a confiar en mí.
- Ningún ser se arriesgaría a ser quemado de nuevo. Eso que pides es muy complicado. Y no estoy segura de que puedas lograrlo. Aunque tus palabras sean sinceras, y tus acciones se hagan desde el corazón, no hay forma de que ahí adentro sepan que eso es así.
- ¿Sabes?, el otro día, cuando fuí al río y observé mi cara, vi tus ojos en lugar de los míos. Cuando me marché a dormir, soñé contigo, y no con monstruos sanguinarios. Y cuando puse atención para escuchar el canto de los pájaros, era el eco de tu voz el que resonaba.
- Vaya, no debe haber sido un buen día para ti.- Contestó con sorna.
- ¿Y si te dijera que eso me ocurre día tras día? Todos los meses, en cada paso de las estaciones. Bajo el sol, con lluvia, nieve o niebla. Con las hojas verdes, marrones, o marchitas en el suelo. Vivo sin ser, y las quemaduras de mis propias antorchas todavía siguen marcadas. Ojalá hubiese sido perfecto, porque hay errores que no caducan, al igual que hay sentimientos que no perecen aunque pasen los años. ¿Entiendes ahora que quiera entrar ahí? Aunque la respuesta sea la muerte, debo hacerlo.
- Adelante, pues. No digas que no te lo avisé.
https://youtu.be/peg9vC_kcIU
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
martes, 6 de septiembre de 2016
sábado, 3 de septiembre de 2016
Repoblar
No se pueden devolver los bosques que quemamos al mismo lugar al que estaban. Inconscientes, lanzamos antorchas sin saber que el daño durará por mucho tiempo, y que lo que tarda tanto en alzarse, puede ser arruinado en días.
Se puede intentar repoblar el bosque, aunque no será un proceso sencillo, aún contando con que las viejas raíces te permitan pasar de nuevo. Siempre fue más sencillo destruir que crear.
Y los pájaros desgarrarán el alma con canciones que antaño poblaban la zona, y la lluvia descenderá, salada, ácida, para recordarte que accionaste un botón de no retorno, que ponía en peligro la eternidad a cambio de nada. No importa qué nos lleve a cometerlos, algunos errores devastadores podían haberse evitado, y el bosque no habría sucumbido al fuego.
¿Qué fuegos puedo yo apagar ahora que no queda nada? Puedo intentar, tal vez, plantar una semilla, y si la vida me da otra oportunidad, intentar reparar el daño, devolver la belleza a lo que destrocé.
Y si no, seguiré entre las cenizas un día más. Viviendo en el hogar que formé.
https://youtu.be/iV_vsR3jtiE
Se puede intentar repoblar el bosque, aunque no será un proceso sencillo, aún contando con que las viejas raíces te permitan pasar de nuevo. Siempre fue más sencillo destruir que crear.
Y los pájaros desgarrarán el alma con canciones que antaño poblaban la zona, y la lluvia descenderá, salada, ácida, para recordarte que accionaste un botón de no retorno, que ponía en peligro la eternidad a cambio de nada. No importa qué nos lleve a cometerlos, algunos errores devastadores podían haberse evitado, y el bosque no habría sucumbido al fuego.
¿Qué fuegos puedo yo apagar ahora que no queda nada? Puedo intentar, tal vez, plantar una semilla, y si la vida me da otra oportunidad, intentar reparar el daño, devolver la belleza a lo que destrocé.
Y si no, seguiré entre las cenizas un día más. Viviendo en el hogar que formé.
https://youtu.be/iV_vsR3jtiE
jueves, 1 de septiembre de 2016
Recomponer errores
A veces, creyendo hacer lo mejor, causamos daños irreparables. Lo que parecía la solución, se vuelve un error mayor que lo arrasa todo a su paso. Nos equivocamos, aunque sea sin intención. Demonios, es decir, ¿quién quiere joder algo?
Y habrá ocasiones en que las grietas sean enormes, y pensemos que lo mejor es dejar las acciones que crearon esa situación ahí, e intentar seguir adelante. El problema es que eso no es sencillo, y no puede quedarse así. No importa qué, si realmente te importa la persona a la que hiciste daño, la sensación de haber actuando mal te perseguirá a través del tiempo. Da igual si ha pasado un día, un mes, un año... Hay que tomar responsabilidad e intentar vaciar el dolor.
Con seguridad apenas conseguiremos algo, porque es sabido que volver a rearmar un puzzle complejo es costoso y requiere de no pocos días. Incluso es posible que no tengamos las piezas, y que hayamos perdido por siempre la oportunidad de rehacer el puzzle.
Pero merece la pena intentarlo, dar cada ápice de lo que tenemos, e intentar demostrar que no era el camino del infierno lo que queríamos para la otra persona. Aunque parezca imposible, y no nos crean. Aunque de la sensación de que no tenemos orgullo propio.
Nada importa si se consigue arreglar aunque sea una sola pieza del puzzle.
https://youtu.be/9iQtvF9I848
Y habrá ocasiones en que las grietas sean enormes, y pensemos que lo mejor es dejar las acciones que crearon esa situación ahí, e intentar seguir adelante. El problema es que eso no es sencillo, y no puede quedarse así. No importa qué, si realmente te importa la persona a la que hiciste daño, la sensación de haber actuando mal te perseguirá a través del tiempo. Da igual si ha pasado un día, un mes, un año... Hay que tomar responsabilidad e intentar vaciar el dolor.
Con seguridad apenas conseguiremos algo, porque es sabido que volver a rearmar un puzzle complejo es costoso y requiere de no pocos días. Incluso es posible que no tengamos las piezas, y que hayamos perdido por siempre la oportunidad de rehacer el puzzle.
Pero merece la pena intentarlo, dar cada ápice de lo que tenemos, e intentar demostrar que no era el camino del infierno lo que queríamos para la otra persona. Aunque parezca imposible, y no nos crean. Aunque de la sensación de que no tenemos orgullo propio.
Nada importa si se consigue arreglar aunque sea una sola pieza del puzzle.
https://youtu.be/9iQtvF9I848
miércoles, 3 de agosto de 2016
La demonización de Pokémon Go
Hemos visto estos días el auge que ha tenido el juego de realidad aumentada creado por Niantic Labs y, como suele ocurrir con estas cosas, han aparecido un gran número de detractores del videojuego.
Para quien no lo conozca, Pokémon Go funciona con geolocalización y consiste en capturar pokémons, formar equipo, ir a gimnasios... Pero con el detalle de que debes moverte, salir a la calle, porque el juego se desarrolla en el entorno en el que te encuentras.
Pues bien, a uno puede gustarle o no, sin embargo, lo que molesta son algunas opiniones extendidas así como la cantidad de ataques injustificados que ha recibido. La más común es una que me encanta: “Dejad de buscar pokémons y haced algo de provecho”. También se ha demonizado utilizando los accidentes que han tenido lugar por parte de algunas personas mientras jugaban.
Sin embargo, esas opiniones están sesgadas. Y os explicaré por qué. Estoy seguro de que nadie está todo el día haciendo cosas de provecho. Empleamos el tiempo para la productividad, pero también para el ocio, y otras cosas. Y no es malo que ocurra, es necesario. ¿Quiénes somos para burlarnos de aquellos que quieren usar ese tiempo para jugar a un videojuego? Igual la persona que se burla luego se pone a jugar en su móvil a un juego.
Porque esa es otra, resulta que, después de quejarnos del sedentarismo que provocan los ordenadores y las consolas en las generaciones del milenio, aparece algo (que no es nuevo, hay antecedentes, como Ingress, de la misma empresa) que tiene éxito y hace que tengas que andar, e incluso lo convierte en algo divertido. Y ahora resulta que eso es ridículo.
No he jugado a Pokémon Go y quizá no lo haga nunca, pero el beneficio de algo así frente a un videojuego tradicional es innegable. Respecto a los accidentes, eso es culpa de las personas: uno tiene que ser consciente del lugar en que se encuentra y de sus limitaciones.
No podemos matar al ruiseñor sin motivo.
http://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/basta-demonizar-pokemon-80599
jueves, 21 de julio de 2016
How to disappear
Apareció un día en el que quería no existir. Me recordaba a una canción de Radiohead, titulada "How to disappear completely". Y, al igual que me ocurrió con el ritmo de la música, acabé por aficionarme a ella. Otro ultra más en la hinchada, observando sus movimientos a lo lejos.
Y me siento aquí, en el estadio, un lugar casi vacío. La veo a ella pasear con el poni, y enfrentarse a vallas de hípica más altas de lo que le gustaría. Pelea, pero a veces el aburrimiento y el hastío pueden ser más fuertes que todo lo demás. Quizá no sea su culpa. Tal vez sus alicientes se encuentran en otras plazas, en otras orillas.
De vez en cuando regatea a la mala suerte. Pero ya no es esa chica triste. Tal vez tiene sus malas rachas, como todos, pero no quiere desaparecer, ni tampoco lo hará. Si lo hiciese, el mar que pisan sus pies se secaría, y sólo quedaría la sal.
Y, dime, ¿quién va a querer bañarse en la sal pudiendo ahogarse en sus ojos?
Muchas felicidades María :33
Y me siento aquí, en el estadio, un lugar casi vacío. La veo a ella pasear con el poni, y enfrentarse a vallas de hípica más altas de lo que le gustaría. Pelea, pero a veces el aburrimiento y el hastío pueden ser más fuertes que todo lo demás. Quizá no sea su culpa. Tal vez sus alicientes se encuentran en otras plazas, en otras orillas.
De vez en cuando regatea a la mala suerte. Pero ya no es esa chica triste. Tal vez tiene sus malas rachas, como todos, pero no quiere desaparecer, ni tampoco lo hará. Si lo hiciese, el mar que pisan sus pies se secaría, y sólo quedaría la sal.
Y, dime, ¿quién va a querer bañarse en la sal pudiendo ahogarse en sus ojos?
Muchas felicidades María :33
miércoles, 20 de julio de 2016
El ruido más doloroso
- He vuelto a hacerlo. Lo he dejado.
- ¿Por qué?
- No sabría decirte. Podría echarle toda la culpa a otra persona pero...
- ¿Pero?
- Tal vez sea problema mío. Nunca me abro lo suficiente, y la comunicación en ese ámbito se me hace complicada. Y la razón es que necesito que la otra parte del juego también se vuelque como yo. Sin embargo, eso nunca ocurre. Pierdo las ganas, a pesar de que una parte de mí quiere proyectar aquello que siente alrededor de dicha persona.
- ¿No revelas tus sentimientos?
- No. No es eso. Lo hago. Únicamente si veo algo de interés en ese ámbito. Y, por desgracia, todo se diluye. Lo que podría resultar un empujón hacia la felicidad, se transforma en una escalera a la tristeza. El rechazo me hace temblar de pavor, y las acciones se vuelven inseguras.
- ¿Qué provoca eso?
- El silencio. Ante mis palabras, las respuestas que obtengo son un amargo cuchillo cubierto de silencio. No importa qué. Ni quién. Al final, lo que acaba rodeando mi vida no son las palabras, sino la ausencia de ellas.
Pausa.
- Una soledad que me aísla cada vez más.
Seleccionado en Concurso de Relatos "Sentimientos II", de Letras con Arte.
- ¿Por qué?
- No sabría decirte. Podría echarle toda la culpa a otra persona pero...
- ¿Pero?
- Tal vez sea problema mío. Nunca me abro lo suficiente, y la comunicación en ese ámbito se me hace complicada. Y la razón es que necesito que la otra parte del juego también se vuelque como yo. Sin embargo, eso nunca ocurre. Pierdo las ganas, a pesar de que una parte de mí quiere proyectar aquello que siente alrededor de dicha persona.
- ¿No revelas tus sentimientos?
- No. No es eso. Lo hago. Únicamente si veo algo de interés en ese ámbito. Y, por desgracia, todo se diluye. Lo que podría resultar un empujón hacia la felicidad, se transforma en una escalera a la tristeza. El rechazo me hace temblar de pavor, y las acciones se vuelven inseguras.
- ¿Qué provoca eso?
- El silencio. Ante mis palabras, las respuestas que obtengo son un amargo cuchillo cubierto de silencio. No importa qué. Ni quién. Al final, lo que acaba rodeando mi vida no son las palabras, sino la ausencia de ellas.
Pausa.
- Una soledad que me aísla cada vez más.
Seleccionado en Concurso de Relatos "Sentimientos II", de Letras con Arte.
martes, 19 de julio de 2016
Huellas enterradas
Nunca había cogido un tren. Aquel día
lo hice. Fui a parar a una ciudad que engullía a la gente entre sus
fauces. Tú ya me habías visto antes, en las diminutas salas de lo
que yo podía ofrecerte. Solías decirme que era un regalo de
cumpleaños que te había hecho tu madre, y, sin embargo, para mí también lo
fue.
Se paró el reloj en el andén, aunque
tú nunca te diste cuenta. Estoy seguro de que sin ti me habría
perdido entre la marea de gente y los laberintos artificiales. Los
parques eran una constante en nuestras rutas, y el colorido que le
faltaba al verde de la zona lo llenaban tus ojos y tu sonrisa.
Siempre nos quedábamos fuera de los palacios, viendo la fachada y a
los guardias, porque sabíamos que algo tan grande sólo podía
guardar frialdad en el interior.
Recuerdo las flores cerradas, las
veladas nocturnas y las risas haciendo eco. Pero tuve que marcharme,
y ya no volví a verte. Las olas me traían tu nombre, y las cartas
que nunca escribimos quedaron en la memoria. Tuve que aprender a ser
la persona solitaria que era, despegarme de la ausencia.
No funcionó por completo, ya lo ves,
sigo aquí años después, pensando en ti y en lo que pudo haber
sido. El amor que trepa por las ramas no es aquella explosión de
fuego y agua, sino un apacible río que jamás se seca ni se
desborda. Un sentimiento de cariño frente a la locura del abandono.
Y sé que las palabras ya no acarician
como antes, y que el pulso no vibra de la misma manera. Podría decir
que son restos de edificios más grandes lo que contemplo, aunque me
estaría engañando. Porque los recuerdos se pierden por el camino, y
lo que se rompe lo tiramos.
Ninguna de las dos cosas ocurrió aquí
dentro.
Seleccionado en el Concurso de relatos "Recuerdos", de Letras con Arte.
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