Cuando supe de esta serie he de decir que apenas le di importancia. Mucha gente hablaba de ella, sí, pero, los elementos externos no tenían mucho poder atractivo. Es decir, una imagen de portada normalita, un nombre que por sí solo no tiene gancho, y el hecho de saber que es una serie de policías hace que pienses en CSI, o alguna cosa por el estilo.
Así que fue una de esas series que tienes ahí y que le darás tu oportunidad algún día. Y, la verdad, me alegro mucho de haberle dado una, a pesar de las apariencias. Tanto es así, que es mi serie favorita.
Uno no puede terminar The Wire y quedarse igual que el día que la empezó. Ya no es solo por la estructura y el contenido, que lo detallaré un poco, sino por el golpe tan fuerte de realidad que te da la serie, siendo el final algo magnífico, y no por el final en sí, sino porque es un final que se va viendo a lo largo de la serie, no es algo demoledor, sino construido poco a poco.
Aquí nos adentraremos en la vida de varios personajes, a saber: Detectives, policías, narcotraficantes, miembros del sindicato portuario, y políticos.
Todos los personajes estarán dotados de una profundidad exquisita, con problemas que no son nada inusuales, vidas que podrían tener de verdad, tanto es así que no parece una serie de ficción.
Los ejes sobre los que se mueve la serie no abarcan solo la droga, sino que va mucho más allá y plantea un mundo que podría ser trasladable al nuestro. Problemas como la corrupción, la imposibilidad de ejercer un trabajo verdadero como policía, las consecuencias de las jerarquías, el problema de la reconversión industrial y la globalización, o el cómo los paraísos fiscales son un perfecto lavadero de dinero negro; así como la decadencia del periodismo que tiene que adaptarse a nuevos tiempos y para sobrevivir se contenta con mentir y engañar, evitando un mínimo de rigor.
Todo esto aparecerá de fondo, es cierto, porque la trama principal será la que articule la serie, pero estará ahí, haciendo ruido, señalándote los problemas, y los notarás siempre que prestes atención a los detalles.
Para terminar, añadir que hay actores que lo bordan, como K. Willians, haciendo de Omar (también hace un papelón en Boardwalk Empire) y también Dominic West, como McNulty.
Los fans de Games of Thrones se encontrarán a Aidan Gillen, que hace de Petyr Baelish (Meñique) y seguramente les chocará un poco.
Asimismo, el opening, si bien no varía y puede terminar resultando cargante, se convierte en un símbolo de la serie, sobre todo la de la primera temporada, donde, si no recuerdo mal, la canta Tom Waits (las demás son covers)
Y, cómo no, me la vean en VO o en VOSE, "shiiiiiitt"
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
jueves, 16 de julio de 2015
The Wire (Bajo escucha)
domingo, 12 de julio de 2015
La partida de ajedrez
Al mover la pieza, echó un vistazo al tablero. Ya había perdido las torres, un alfil, y un caballo. Le gustaba pensar en el ajedrez como si se tratase de una guerra de desgaste. "¿Por qué ir rápido a ganar? Eso no es emocionante.", pensaba.
Lo que no sabía es que él podía perder. Que la supremacía total no existe, y que la persona sentada enfrente podía no pensar igual. Y él, él iba por delante en piezas, pero bastante detrás en estrategia.
Y es que, cuando llegaba el turno de su contrincante, este se quedaba pensando, sin decir palabra. El reloj, parado, hacía de ese tiempo algo interminable.
"¿Por qué no mueve ya?", "¿Por qué se piensa tanto el hacer algo, incluso cuando le dejo en bandeja mis piezas?"
Aaah, ¿cómo no va a reflexionar si haces eso? "Es una trampa", piensa el rival. Y estudia movimientos. Y se queda al margen del juego. Crea incertidumbre. La inseguridad de quien no quiere perder, frente a la impaciencia del que quiere ganar. Cosas parecidas, no iguales.
Y en esta partida, vencer puede significar perder, y una derrota puede traer una victoria. La pregunta es, ¿quién debe ganar?, ¿pueden ganar ambos?, ¿y perder?
Lo único que se saca en claro es, que si ellos se levantan de la silla, y dejan el tablero así, cuando vuelvan a sentarse, todo seguirá igual.
Aunque también pueden dejar la partida y comenzar la victoria.
Lo que no sabía es que él podía perder. Que la supremacía total no existe, y que la persona sentada enfrente podía no pensar igual. Y él, él iba por delante en piezas, pero bastante detrás en estrategia.
Y es que, cuando llegaba el turno de su contrincante, este se quedaba pensando, sin decir palabra. El reloj, parado, hacía de ese tiempo algo interminable.
"¿Por qué no mueve ya?", "¿Por qué se piensa tanto el hacer algo, incluso cuando le dejo en bandeja mis piezas?"
Aaah, ¿cómo no va a reflexionar si haces eso? "Es una trampa", piensa el rival. Y estudia movimientos. Y se queda al margen del juego. Crea incertidumbre. La inseguridad de quien no quiere perder, frente a la impaciencia del que quiere ganar. Cosas parecidas, no iguales.
Y en esta partida, vencer puede significar perder, y una derrota puede traer una victoria. La pregunta es, ¿quién debe ganar?, ¿pueden ganar ambos?, ¿y perder?
Lo único que se saca en claro es, que si ellos se levantan de la silla, y dejan el tablero así, cuando vuelvan a sentarse, todo seguirá igual.
Aunque también pueden dejar la partida y comenzar la victoria.
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Los pájaros
La primera vez que me saludó, recuerdo que el desierto era lo único que se veía. Estaba sentada en la arena, al lado de un cactus enorme, donde se posaban dos pájaros de color azul, cada uno a los extremos de la planta.
Quizá lo extraño no era cómo podían estar en un cactus, piando, sino cómo podía ser posible encontrar unos pájaros así en un terreno tan hostil.
- ¿Te has perdido? - Inquirió, con una mezcla de curiosidad y timidez.- Hace tiempo que no viene nadie por aquí.
- No. El camino me ha traído hasta este lugar, pero no me he perdido. Aún.- Respondí.
Se quedó un rato pensativa, sin saber qué decir.
- ¿Por qué no te sientas aquí un rato? Así puedes descansar.
- De acuerdo.
Me senté a su lado, y nos quedamos en silencio, mirando a los dos pájaros, escuchándolos trinar.
- Ese pájaro azul... Es tuyo, ¿verdad? Vino esta mañana, se puso ahí, en el cactus, y... Y el mío también quiso salir.
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Has venido ahora, ¿no? No hay nadie más aquí. Quiero decir... Mira a tu alrededor.
- ¿Y si así fuese?
- No lo sé. - Contestó, al cabo de un rato.- Como ves, aquí no queda mucho. Ni siquiera hay agua.
Esbocé una sonrisa.
- ¿Te refieres a esto?- Inquirí, abarcando con los brazos los alrededores.- Este sitio, antes no era así. Es cierto que no sé cómo era, pero que así no estaba, de eso estoy seguro. Y este lugar, esta atmósfera, no son permanentes. Puede cambiar.
- ¿Cómo puedes saberlo tú? ¿Cómo puedes demostrar eso?
Me levanté, y le extendí la mano.
- Vamos, te lo diré.
Una vez estuvo conmigo, le señalé su pájaro azul.
- Fíjate en él. ¿Escuchas el sonido? Es un sonido alegre. Mira su pelaje, y su cuerpo. Está sano. El día en que tu pájaro no quiera cantar de ninguna de las maneras, ese día sabrás que el paisaje que haya no puede tranformarse.
La miré a los ojos, y, sin que se lo esperase, la abracé. Fuerte, suave. Y devolvió el abrazo. Ahora los pájaros revoloteaban.
- Y esto, demuestra que el desierto no será permanente.- Le susurré al oído.
Ella no lo veía porque tenía los ojos cerrados, pero de haberlos abiertos, habría visto que, en el suelo, y en un círculo que los rodeaba, había brotado hierba cubierta de rocío, y, en el cactus, de entre las espinas, surgieron flores.
https://youtu.be/-1tppqa62W8
Quizá lo extraño no era cómo podían estar en un cactus, piando, sino cómo podía ser posible encontrar unos pájaros así en un terreno tan hostil.
- ¿Te has perdido? - Inquirió, con una mezcla de curiosidad y timidez.- Hace tiempo que no viene nadie por aquí.
- No. El camino me ha traído hasta este lugar, pero no me he perdido. Aún.- Respondí.
Se quedó un rato pensativa, sin saber qué decir.
- ¿Por qué no te sientas aquí un rato? Así puedes descansar.
- De acuerdo.
Me senté a su lado, y nos quedamos en silencio, mirando a los dos pájaros, escuchándolos trinar.
- Ese pájaro azul... Es tuyo, ¿verdad? Vino esta mañana, se puso ahí, en el cactus, y... Y el mío también quiso salir.
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Has venido ahora, ¿no? No hay nadie más aquí. Quiero decir... Mira a tu alrededor.
- ¿Y si así fuese?
- No lo sé. - Contestó, al cabo de un rato.- Como ves, aquí no queda mucho. Ni siquiera hay agua.
Esbocé una sonrisa.
- ¿Te refieres a esto?- Inquirí, abarcando con los brazos los alrededores.- Este sitio, antes no era así. Es cierto que no sé cómo era, pero que así no estaba, de eso estoy seguro. Y este lugar, esta atmósfera, no son permanentes. Puede cambiar.
- ¿Cómo puedes saberlo tú? ¿Cómo puedes demostrar eso?
Me levanté, y le extendí la mano.
- Vamos, te lo diré.
Una vez estuvo conmigo, le señalé su pájaro azul.
- Fíjate en él. ¿Escuchas el sonido? Es un sonido alegre. Mira su pelaje, y su cuerpo. Está sano. El día en que tu pájaro no quiera cantar de ninguna de las maneras, ese día sabrás que el paisaje que haya no puede tranformarse.
La miré a los ojos, y, sin que se lo esperase, la abracé. Fuerte, suave. Y devolvió el abrazo. Ahora los pájaros revoloteaban.
- Y esto, demuestra que el desierto no será permanente.- Le susurré al oído.
Ella no lo veía porque tenía los ojos cerrados, pero de haberlos abiertos, habría visto que, en el suelo, y en un círculo que los rodeaba, había brotado hierba cubierta de rocío, y, en el cactus, de entre las espinas, surgieron flores.
https://youtu.be/-1tppqa62W8
jueves, 9 de julio de 2015
Let me in (Déjame entrar)
No es una historia de amor convencional, ni supone algo típico. En todo momento nos vamos a encontrar con unos personajes que se sienten solos, y que se necesitan entre ellos, a pesar de sus diferencias. Y lo sentiremos real, a pesar del elemento tan fantástico que aparece (el vampirismo)
Se nos muestra también una lucha por tener lugar en un mundo que tiene miedo de lo desconocido, de lo que es distinto, y que aparta a lo que no es igual.
Veremos una conexión bella, y un universo que fascina, tanto por la fotografía, como por la estructura. Es, seguramente, una de las mejores películas del género que he visto.
Mi recomendación si te decides a ver esta película, es que no veas la versión norteamericana (pierde todo el encanto) sino la original, sueca. Y, por supuesto, es imprescindible que las voces sean las originales. Vedla en VOSE, porque doblada se estropea, y mucho.
Como consejo general, sin dejarlo solo para esta película, es que cualquier cosa que veáis, lo veáis con su idioma original. ¿Por qué? No es porque tenga una manía o siga una moda, sino porque no es lo mismo estar ahí, actuando mientras hablas, metido en la escena; que hacerlo desde un estudio. Es cierto que hay doblajes buenos, pero lo normal es que siempre sea mejor la versión original. Las emociones, las sensaciones, cambian mucho de una situación a otra. Haced la prueba.
Nuevas incorporaciones
A partir de ahora, añadiré al blog reseñas sobre películas y series que, a mí personalmente, me hayan parecido notables cuanto menos. No serán reseñas técnicas, sino bastante personales, y, obviamente, nadie tiene que tener mis gustos. Haré esto de forma semanal, e incluiré también anime. Se irán intercalando series con películas, aunque lo más abundante serán las películas.
Me han preguntado que por qué no hago lo mismo con libros, y la razón es, que analizar un libro es incluso más personal que una película o serie. Y, siendo sincero, me resultaría difícil hablar mal de lo que leo, más allá de aquellos libros que son malos per se, y que estarían descartados para comentarlos.
Y nada más, espero que guste la idea, y que de aquí salga algo bueno si os gusta el cine o el anime.
Me han preguntado que por qué no hago lo mismo con libros, y la razón es, que analizar un libro es incluso más personal que una película o serie. Y, siendo sincero, me resultaría difícil hablar mal de lo que leo, más allá de aquellos libros que son malos per se, y que estarían descartados para comentarlos.
Y nada más, espero que guste la idea, y que de aquí salga algo bueno si os gusta el cine o el anime.
jueves, 2 de julio de 2015
El trapecista en el mar
A veces, la tormenta que hay sobre nuestras cabezas, no es otra cosa que el sol. Los ojos son traicioneros, sí, pero la mente lo es aún más. Y suceden cosas que no sabías que podrían ser reales. Y los mapas que ya estaban dibujados tienes que volver a hacerlos, porque resulta que las fronteras estaban más lejos de lo que imaginabas.
Sobre el puente de las decisiones nos engañamos creyendo que ante los pies solo hay una delgada cuerda, solo apta para los equilibristas. Que más valdría quemarla antes de dar con nuestros huesos en el profundo abismo. Y si no fuese por esa vocecilla que te dice, famélica, "no incendies las salidas, solo toma el camino que, dices, es mejor", entonces lo hubieras echado todo a perder cuando descubres que tu camino era puro cristal resquebrajado.
Y es que, al final, el agua que roza tu rostro no es la del terror de los marineros, sino el rocío de la esperanza.
¿Y la cuerda?, te preguntarás. La cuerda tiene el simple mecanismo de ir despacio, y una mano a la que sujetarse durante el camino. No soy un trapecista, es cierto, pero la cuerda tiene más grosor del que pensaba.
https://youtu.be/O02HLzlnGxE
Sobre el puente de las decisiones nos engañamos creyendo que ante los pies solo hay una delgada cuerda, solo apta para los equilibristas. Que más valdría quemarla antes de dar con nuestros huesos en el profundo abismo. Y si no fuese por esa vocecilla que te dice, famélica, "no incendies las salidas, solo toma el camino que, dices, es mejor", entonces lo hubieras echado todo a perder cuando descubres que tu camino era puro cristal resquebrajado.
Y es que, al final, el agua que roza tu rostro no es la del terror de los marineros, sino el rocío de la esperanza.
¿Y la cuerda?, te preguntarás. La cuerda tiene el simple mecanismo de ir despacio, y una mano a la que sujetarse durante el camino. No soy un trapecista, es cierto, pero la cuerda tiene más grosor del que pensaba.
https://youtu.be/O02HLzlnGxE
miércoles, 1 de julio de 2015
El asesino de obras
Marcos
siguió el rastro de la sangre. La herida debía estar en una parte
elevada del cuerpo, posiblemente en la cabeza. Lo sabía porque las
gotas a esa altura, al caer al suelo, son más grandes que si están
abajo. Cosas de la gravedad.
Conociendo
esto, supo que el criminal no habría ido muy lejos. Como
investigador jefe de la división Fahrenheit, era consciente de la
importancia de ese caso. Todo esfuerzo era poco. Y fue allí, en la
farola encendida de un sucio callejón, donde lo encontró. Marcos no
lo distinguía muy bien desde esa distancia, pero parecía que,
efectivamente, el origen de la sangre procedía de la cabeza. La
cara, roja de la misma, cansada y macilenta, indicaba que no había
muchas esperanzas en aquel individuo. Los ojos, ya sin brillo,
observaban fijamente la figura que se acercaba a darle caza.
- No
esperaba que fueses a cogerme tan tarde. - Le dijo a Marcos, tosiendo
violentamente, con una leve sonrisa.
El
agente se acerca al herido.
- Ni yo
que te rindieses tan pronto, viejo amigo. Sabes que esto acaba aquí,
¿no? - Contestó el aludido, con un deje de tristeza.
- Sí.
Hazlo rápido. Mejor tú que otro.
Un
momento de titubeo, y, al fin, el jefe de la división Fahrenheit
saca el arma, y apunta a la cabeza. Suena un disparo, expandido su
sonido por el eco.
Con
lágrimas en los ojos, Marcos apunta en su libreta: "14 de
Noviembre a las 12:30 pm. El asesino prófugo ha sido ajusticiado.
Delito producido: Eliminar la coma de un fragmento de La Divina
Comedia. Pena impuesta originalmente por el tribunal: Tortura
ortográfica durante veinte años. Fin del parte policial."
Microrrelato seleccionado en I Concurso de Historias Cortas "Relatos Policíacos", de Letras con Arte.
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