Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
jueves, 13 de julio de 2017
La puerta
las líneas,
las bifurcaciones
que se separan.
No sé donde vivo,
ni adonde voy,
muchas pistas
y pocos pasos.
Veo jardines
bajo el sol,
demasiado cerca,
demasiado lejos.
Hablamos de libertad
en nuestras jaulas,
hablamos de todo
y no sabemos nada.
Dime, ¿has visto tú
las puertas, los candados?,
¿has visto tú el espejo,
sus cristales intactos?
Persigo una mariposa,
un amor desconocido,
quiero saltar, correr,
pero tengo miedo.
¿Qué color tienen
los ojos con los que miras?,
¿qué ves cuando
cruzas el jardín prohibido?
Tengo el hacha aquí,
ni siquiera hay candados,
y, aún así, algo muerde
aquí, en la garganta.
No salen las palabras,
los años se despiden
y con ellos oportunidades,
castillos de tapial rotos.
Para mí no hay flores,
ni la brisa verde,
los jardines todavía
me niego a pisarlos.
Dime, ¿quién soy?,
¿por qué no me muevo?
Dime, ¿cómo de alto
se escucha el silencio?
En mi mente veo
los ríos, los mares,
y unas letras en mi boca:
Soy homosexual.
Palabras clave: Libertad, amor (libre), homosexual.
Para María.
jueves, 6 de julio de 2017
Ladrones
sustraer nada,
ni bancos,
ni estrellas.
Nunca supe
actuar, danzar,
en medio de
infinitas dudas.
Si me vences,
me rindo,
si te gano,
subo los peldaños;
mis balas jamás
hacen sangre,
y mis cuchillas
no saben cortar.
Te tengo enfrente,
igual que un pez
mirando otro pez
en distintas peceras.
Y el fondo del mar
no es tan grande,
y si tus ojos me buscan
me van a encontrar.
Piso sobre puentes
hechos de cristal,
en alturas infinitas,
bajo emociones sin fin.
Te acaricio allí
donde no existes,
un mar de olas
recorre tu espalda.
Te acaricio allí
donde no estoy,
el verano es invierno
en tu alma inquieta.
Y nunca sabrás
qué hay detrás
de la alegría,
de la humedad.
Y nunca sabrás
que he recorrido
montañas y valles
para encontrarme.
En ti.
La subida y la bajada,
el deseo y la rabia,
la tristeza y el sueño.
Quería quitarte
un beso y una noche,
en bucle eterno
y cielos fugaces.
Pero no puedo,
aunque quiero,
aunque ardo,
entre estas paredes.
Así que me pondré
una capucha,
cogeré unas palabras
y algún sentimiento.
Te apuntaré, al fin,
y querré robarte
una sonrisa,
una nota musical.
Y, sin que levantes
ninguna de tus manos,
dispararé sílabas
nunca dichas.
Aunque quizá miento
y ya fueron desveladas,
el nervio rondando,
la negación saludando.
Te quiero, como nunca
antes el amor quiso,
te quiero, como siempre
quise lo inalcanzable.
https://youtu.be/uJr8cw0bRh8
Para Clara.
domingo, 2 de julio de 2017
La estrella
una estrella
en el cielo,
bajo la luna,
bajo la lluvia.
Ella aparece y
alumbra las calles,
y yo quiero cogerla,
y yo quiero cuidarla.
Pero esa estrella
vive muy lejos,
fuera de mi alcance,
fuera de mis manos.
¿Qué puede hacer
un simple idiota
como yo, sino
mirarla en la distancia?
Si me acerco,
me quema la piel,
si desvío la mirada,
es el frío quien observa.
Y eso hago, intentar
comprenderla en
medio del caos,
aún sabiendo que
ese brillo no fue hecho
para mis ojos mortales.
Oh, sí, quiero a esa
bola de gas luminosa,
pero desconozco si
hago bien en querer
lo imposible.
Oh, sí, amo a ese
astro que se niega
a sentir mis vibraciones,
a sentir mis emociones.
Y me siento allí,
en el estanque,
y acaricio el agua
pensando que
su reflejo está arriba.
Y me siento allí,
yo, un nadie, un paria,
e intento alcanzar
la gloria del mundo.
Y la gente al pasar,
y los animales,
y todos los seres,
dicen en todo momento:
Ya está el necio
queriendo conseguir
lo que nunca
fue suyo.
Y me siento allí,
en el estanque,
y riego las gotas
que fluyen,
y respiro el aire
que siempre falta.
Algún día me gustaría
decirle a esa estrella
que lo que me gustaba
no era su forma,
ni siquiera su luz,
sino el tiempo que conmigo
compartía.
Algún día me gustaría
decirle que yo, sin ser
nada, puedo serlo todo.
Que ella, siéndolo todo,
no entiende nada.
Y aparece el amanecer,
y sigo pensando,
ya sin su presencia,
que hay cuerpos astrales
creados para nunca
ser tocados.
Y yo, una mota de polvo,
podría lograrlo
con suerte en la mano,
con amor en la boca.
Y tú, una estrella,
podrías lograrlo,
si no fuera porque
sólo soy lo que ves.
Amor y desorden.
https://youtu.be/fAgPPoPBXQg
jueves, 29 de junio de 2017
El ruiseñor
Para que lo entiendan, aquel bosque era el que había cerca de la residencia de mis tíos, y yo sólo podía pasar allí los meses de verano. Decidí que, cada día hasta que llegase la hora de mi marcha, iría a ver al ruiseñor.
Cuando yo llegaba, él se encontraba en su nido, como esperándome. Yo le hablaba y le contaba cosas que nunca habría revelado a una persona. Él me miraba, y daba la impresión de que me entendía. A veces abría el pico, pero jamás se escapaba sonido alguno de su interior. A mí me daba pena porque nunca había escuchado a un ruiseñor cantar y me habían dicho que era algo precioso.
Sin embargo, aquella rutina no terminó. Aunque el pájaro no respondiese a nada, yo me sentía feliz allí, rodeado de árboles, de la brisa, con aquel ser que se quedaba a hacerme compañía.
Tanto era así, que conforme se acercaba el final del verano, menos ganas tenía de irme. Aquel pequeño animal me había cautivado con su presencia, con su mirada. Por extraño que parezca, en mis entrañas sentía congoja por no poder alargar mi estancia en casa de mis tíos. Así se lo hacía saber al ruiseñor, que se limitaba a mirarme con tristeza.
Cuando llegó el último día, me encontré al pájaro, como ya venía sucediendo.
- Hoy tengo que marcharme.- Le dije.- Me hubiera gustado escuchar tu canto alguna vez en todos estos días, para así llevarme un recuerdo de ti. Ojalá vuelva a verte el próximo verano.
El pájaro me miró, y, como si el aire se fuese de repente, cayó hacia atrás. Había muerto. No pude evitar llorar. Aquel día lo recuerdo caluroso, lleno de humedad pegajosa. No comprendía mi mala suerte.
Yo volví a mi ciudad, y le comenté lo ocurrido a un amigo ornitólogo.
- ¡Ah! ¿Y te sorprende? Lo que ocurre es que ese pájaro quería cantar pero no podía. Se había tirado los días escuchando tu voz, acostumbrándose a tu presencia y creando un vínculo. Y cada vez que quería decir algo, se le atragantaba en la garganta poco a poco, como un puño que te atraviesa. El colmo fue cuando le dijiste que querías escucharlo. El pobre no lo pudo aguantar y se ahogó.
- ¿Murió por mi culpa?
- No, no te culpes. Murió de ganas.
Sin embargo, ha pasado el tiempo, y, en mi cabeza, escucho al ruiseñor cantar.
¿No sería que yo no quise sentirlo?
lunes, 26 de junio de 2017
He cambiado...
mis candados
por una ruleta
que gira y gira,
bajo el agua con sal,
bajo la asfixia.
He cambiado
mis emociones
por una carta
en una botella
arrojada al mar,
que se hunde,
que no encalla.
He cambiado
mis sueños
por una eterna
moneda al aire,
cuya cara
es la cruz.
He cambiado
un cajón lleno
de alegrías
por una red
hecha de agujeros,
donde se quedan
pegados los
espejismos.
He cambiado
el sí por el no,
el camino por
el barranco,
el vuelo estable por
el viento turbulento.
He cambiado
la brisa del mar
en mi rostro
por la niebla
de los pantanos,
donde me pierdo
y ya ni me busco.
He cambiado
vajillas enteras
de plata ley
por el plástico
de un sólo uso,
que se rompe,
que no funciona.
He cambiado
mi silencio
por palabras
de ruina,
que estallan adentro,
que disparan.
He cambiado,
ya lo ves,
sin decir siquiera
cuánto, ni qué,
y, sin embargo,
este amor que
en mis entrañas arde,
sigue siendo el mismo.
He cambiado,
ya lo ves,
y todo sigue igual.
https://youtu.be/lZiNtbgm9oM
Hoy quiero
Hoy quiero que el mar me arrope entre sus olas, sentir el cálido abrazo de la arena engulléndome hasta el fin.
Hoy quiero arrancar de cuajo mi ser y arrojarlo al viento, que se vaya lejos, lejos...
Hoy quiero que de las entrañas del mundo aparezcan los jinetes y me lleven a caballo hacia lugares que nunca existieron.
Hoy quiero reiniciar el tiempo, y borrar aquellas emociones que me hacen sentir, convertirme un poco más en piedra y un poco menos en cristal.
Hoy quiero olvidar lo que no se olvida, y llenar de niebla mis caminos, para así tropezar y hacerme inmune.
Hoy quiero que lluevan tormentas, y así dibujar en el cielo los mismos sonidos que siento yo adentro.
Hoy quiero, en fin, dejar de ser sincero, y cambiar mi lengua por una de plata, donde las serpientes caigan sin cesar.
Hoy quiero, pero no quiero...
Desaparecer.
domingo, 23 de abril de 2017
Sin pétalos
Tengo hoy algo que decir a esas sensaciones. Intentar no es sinónimo de fallar, aunque el error te haya perseguido toda tu vida. Eres una persona preciosa, y lo que decidas valdrá la pena, si luchas por ello. No existen los fallos absolutos, ni caminos completamente áridos. El tiempo eres tú, no los días con sus meses, y sus horas, y sus vacíos. Sólo lo que haces conserva el eco.
Tampoco los demonios del recuerdo son todopoderosos. Una flecha en la dirección adecuada atraviesa sombras y maldiciones. Recuerda que nadie vivirá por nosotros, que no se crean sonrisas con dolor. Olvida lo que no eres, aunque lo hayas sido. Sabrás cómo hacerlo, las máscaras tienen roces molestos aunque se confundan con la piel. Algún día el suelo estará lleno de ellas.
Conoces lo que hay bajo mi piel, sin haberla tocado. Lástima. Algún día lo harás, y quizá entiendas mis laberintos, las entradas sin salida. Reirás, y comprenderás que era más fácil de lo que pensabas.
Al querer descifrar terminas por resolver tus propios puzzles.
https://youtu.be/81LpJPXo_qs