Te he visto brillar
cuando creías que
no había ya luz, que
se apagaba el mundo.
Has hablado conmigo
día tras día, cada hora,
sin siquiera saber mi nombre,
tras la sombra del pájaro.
Y tal vez seré el olvido,
y tú quedarás difuminada
con el vuelo de Cronos,
con la marca del silencio.
Y tal vez descubras que
tu belleza hace callar
al tiempo que invade,
ya te entregarán mil pendones.
Quisiera poder abrir
la veda que lleva a tus olas,
escuchar el timbre que
en tu interior resuena.
Quisiera poder mirar
en tu dirección y no
ver un espejo que devuelve
la misma soledad infinita.
Podrías ser, para mí, dos cosas:
un desierto enorme con
un oasis lánguido,
o los valles olvidados
del Parnaso.
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
viernes, 17 de agosto de 2018
jueves, 16 de agosto de 2018
Amanece
Amanece, sobre el
mismo cielo, sobre el
tupido velo del árbol
y tu cara dormida.
Sé que no estás,
pero te busco entre
el mar de gente,
entre rostros interrogantes.
Nadie diría que hay belleza
en encontrar cicatrices,
en observar las sombras
de dioses olvidados.
Tal vez quería encontrarte
y nunca supe que
podría ver brillar tantas
bolas de gas ante mí.
Y me acerco, y extiendo
la mano hacia arriba,
queriendo, quizá, acariciar
la luz que transmites.
Y sé que no estás, pero
me gusta buscarte,
saborear lo que encuentro,
empaparme en tu magia.
Amanece, sobre bailes
que nunca se hicieron,
sobre tus olas que me
arrastran y nunca me
han de soltar.
mismo cielo, sobre el
tupido velo del árbol
y tu cara dormida.
Sé que no estás,
pero te busco entre
el mar de gente,
entre rostros interrogantes.
Nadie diría que hay belleza
en encontrar cicatrices,
en observar las sombras
de dioses olvidados.
Tal vez quería encontrarte
y nunca supe que
podría ver brillar tantas
bolas de gas ante mí.
Y me acerco, y extiendo
la mano hacia arriba,
queriendo, quizá, acariciar
la luz que transmites.
Y sé que no estás, pero
me gusta buscarte,
saborear lo que encuentro,
empaparme en tu magia.
Amanece, sobre bailes
que nunca se hicieron,
sobre tus olas que me
arrastran y nunca me
han de soltar.
martes, 14 de agosto de 2018
Otro escenario
Te vi entre olas de palabras,
retahílas muertas,
sensaciones preparadas,
fuiste el rayo en la calma.
Cogiste un saco de la nada
y te llevaste el aire,
yo ya no sabía si tú bailabas
o eras la canción que sonaba.
Te observé despeinarte,
lanzar al aire mil sensaciones,
y dejarte llevar por el mundo
a ninguna parte conocida.
Sumas y sigues, igual
que una huella eterna,
igual que una flecha
que golpea sin descanso.
Te veo entre las notas,
entre la arena de la playa,
entre los sueños que nunca tuve
y en cada gota que de la fuente emana.
Y tú, ¿llegarás a verme?,
¿bailarás conmigo aquello
que nunca supimos
siquiera probar?
retahílas muertas,
sensaciones preparadas,
fuiste el rayo en la calma.
Cogiste un saco de la nada
y te llevaste el aire,
yo ya no sabía si tú bailabas
o eras la canción que sonaba.
Te observé despeinarte,
lanzar al aire mil sensaciones,
y dejarte llevar por el mundo
a ninguna parte conocida.
Sumas y sigues, igual
que una huella eterna,
igual que una flecha
que golpea sin descanso.
Te veo entre las notas,
entre la arena de la playa,
entre los sueños que nunca tuve
y en cada gota que de la fuente emana.
Y tú, ¿llegarás a verme?,
¿bailarás conmigo aquello
que nunca supimos
siquiera probar?
¿Quién sueña?
¿Somos nosotros quienes
soñamos, o alguien más
nos sueña?
Creemos ver pasar
las luces en un destello,
años que se apagan
y muertes que embellecen.
Un parpadeo, un segundo,
no disfrutamos lo
pequeños que somos,
el trazo simple del dibujo.
Yo me guardo tu sonrisa,
el cruce de miradas,
las pocas palabras lanzadas
y cada gesto agradable,
Quizá aprecio en exceso
y la rueda gira sin notarse,
pero entendí que lo grandilocuente
se forma con granos de tiempo.
Sé que alguien nos sueña
y nosotros andamos
sobre mundos inciertos,
sobre escenarios desiertos.
Si quieres ábreme, bebe
de mí como de la fuente,
si quieres ábrete, verás que
se hacen imperios en horas.
Dime quién soy, y te contaré
quién eres, qué esconde tu velo,
dime qué hay, y te revelaré
qué color esconden tus ojos.
Sé que nos sueñan, así como
a estas palabras, que no
me pertenecen ni lo harán ,
pues son a ti debidas.
https://youtu.be/0yW7w8F2TVA
soñamos, o alguien más
nos sueña?
Creemos ver pasar
las luces en un destello,
años que se apagan
y muertes que embellecen.
Un parpadeo, un segundo,
no disfrutamos lo
pequeños que somos,
el trazo simple del dibujo.
Yo me guardo tu sonrisa,
el cruce de miradas,
las pocas palabras lanzadas
y cada gesto agradable,
Quizá aprecio en exceso
y la rueda gira sin notarse,
pero entendí que lo grandilocuente
se forma con granos de tiempo.
Sé que alguien nos sueña
y nosotros andamos
sobre mundos inciertos,
sobre escenarios desiertos.
Si quieres ábreme, bebe
de mí como de la fuente,
si quieres ábrete, verás que
se hacen imperios en horas.
Dime quién soy, y te contaré
quién eres, qué esconde tu velo,
dime qué hay, y te revelaré
qué color esconden tus ojos.
Sé que nos sueñan, así como
a estas palabras, que no
me pertenecen ni lo harán ,
pues son a ti debidas.
https://youtu.be/0yW7w8F2TVA
sábado, 28 de julio de 2018
Eclipse
Puede ser que hoy
la viese, o quizá no.
Me dijeron que era
de color rojo,
con brumas oscuras,
con brillos alternantes.
Me dijeron que con
el paso del tiempo
se hacía pequeña,
se desvanecía sin fin.
No sólo me dijeron,
también me enseñaron
el instante que ya no está,
el momento que muere.
Y yo miro la neblina,
el manto nocturno,
la sangre que brota
y el surco vacío.
Y yo miro las luces,
los ríos de colores,
y pienso que es la
luna quien me habla.
Y pienso que es una estrella
aunque ella no lo sepa,
y quizá crea su fuego
apagado y extinto.
Pero yo la miro, sin verla,
porque no está delante,
y pienso que no es fugaz,
pero que concede deseos.
Qué suerte la mía
por haberla encontrado.
la viese, o quizá no.
Me dijeron que era
de color rojo,
con brumas oscuras,
con brillos alternantes.
Me dijeron que con
el paso del tiempo
se hacía pequeña,
se desvanecía sin fin.
No sólo me dijeron,
también me enseñaron
el instante que ya no está,
el momento que muere.
Y yo miro la neblina,
el manto nocturno,
la sangre que brota
y el surco vacío.
Y yo miro las luces,
los ríos de colores,
y pienso que es la
luna quien me habla.
Y pienso que es una estrella
aunque ella no lo sepa,
y quizá crea su fuego
apagado y extinto.
Pero yo la miro, sin verla,
porque no está delante,
y pienso que no es fugaz,
pero que concede deseos.
Qué suerte la mía
por haberla encontrado.
viernes, 27 de julio de 2018
El baile
Te conocí en
el desierto,
eras el agua fresca,
un espejismo prohibido.
Entendiste que
si estiras del hilo correcto
la ropa se desgarra,
lo oculto de descubre.
O quizá no lo supiste
pero entraste al momento,
como si tuvieses las
llaves que creía perdidas.
Desconocía el significado
de las danzas, la emoción
del baile y sus compases,
la ligereza del cuerpo.
No desconocía la belleza,
ni la sonrisa que se
desparramaba como agua
del cántaro sobre el pecho.
Habían más miradas,
sonaban otras voces,
pero tú eras el sol
rodeada de estrellas.
Yo no sé aún quién soy,
aunque sepa que si
tus pies bailan con los míos,
no los detendré jamás.
Yo no sé aún quién eres,
aunque sepa que si
tus lazos se enredan con los míos,
no querré deshacerlos jamás.
https://youtu.be/yPRAX4gtIe4
el desierto,
eras el agua fresca,
un espejismo prohibido.
Entendiste que
si estiras del hilo correcto
la ropa se desgarra,
lo oculto de descubre.
O quizá no lo supiste
pero entraste al momento,
como si tuvieses las
llaves que creía perdidas.
Desconocía el significado
de las danzas, la emoción
del baile y sus compases,
la ligereza del cuerpo.
No desconocía la belleza,
ni la sonrisa que se
desparramaba como agua
del cántaro sobre el pecho.
Habían más miradas,
sonaban otras voces,
pero tú eras el sol
rodeada de estrellas.
Yo no sé aún quién soy,
aunque sepa que si
tus pies bailan con los míos,
no los detendré jamás.
Yo no sé aún quién eres,
aunque sepa que si
tus lazos se enredan con los míos,
no querré deshacerlos jamás.
https://youtu.be/yPRAX4gtIe4
viernes, 20 de julio de 2018
Sueños
Había recibido una invitación para poder asistir a la I Convención Internacional de Baile que se celebraba en Londres. Era un espectáculo que se realizaba en Trafalgar Square, y el número de personas que podían asistir era muy limitado, por lo que me sentía muy afortunado al haber obtenido un regalo de esa clase.
La función empezaba al ocaso, y aquel día recuerdo que las tonalidades rojo ocre manchaban un cielo que usualmente estaba nublado. Al fondo, focos apagados aguardaban a ser encendidos cuando se fuese por completo el sol. Empezó a sonar la música, con notas vibrantes, lentas, y entonces la vi. No necesitaba que las luces se posase sobre ella: Su forma de moverse era la luz misma. Llevaba un vestido largo que llegaba hasta las espinillas, de un color gris sucio, y una media corona de cristal reluciente se posaba sobre su cabeza.
Nadie hablaba. Nadie se movía. Todos habíamos caído presas de la hipnosis del movimiento, del compás de la música con sus piernas. Creo que ni siquiera bailaba, éramos nosotros quienes nos movíamos en la quietud, quienes deslizábamos las manos y repicábamos el suelo al ritmo de la pieza musical. Sé que estaba sentado pero me sentía muy lejos de allí, como si mi cuerpo no me perteneciese en absoluto. De alguna manera, durante aquellos minutos eternos, yo era de la danza, de las notas, de su figura.
Entonces todo comenzó a ir más rápido. Ya no había lentitud, era una explosión, un frenesí. Se encendieron los focos y una oleada de bailarines se unieron a aquella mujer. Ya no me sentía aletargado: Mis sentidos ahora estaban excitados, quería moverme, unirme a las personas del escenario. Quería que la chica del principio cogiese mis manos y me llevase por la tabla de madera hasta que mis piernas no pudiesen aguantar de la emoción.
El público parecía compartir mis emociones. Se palpaba en el ambiente un cambio, como si la plaza entera fuese un eco que se extiende por todas partes. Cuando se detuvo el baile rompimos a aplaudir, pero en el fondo sé que nos sentíamos insatisfechos. Había conseguido vivir un momento que se hacía eterno y efímero a la vez. Mis ojos buscaron a la persona que había brillado con más fuerza desde el inicio, pero no pude verla.
Aún hoy me pregunto si realmente la vi, o si lo que yo viví en aquella plaza no fue más que el reflejo de lo que deseaba sentir.
https://youtu.be/dn4sCGi0E6Q
La función empezaba al ocaso, y aquel día recuerdo que las tonalidades rojo ocre manchaban un cielo que usualmente estaba nublado. Al fondo, focos apagados aguardaban a ser encendidos cuando se fuese por completo el sol. Empezó a sonar la música, con notas vibrantes, lentas, y entonces la vi. No necesitaba que las luces se posase sobre ella: Su forma de moverse era la luz misma. Llevaba un vestido largo que llegaba hasta las espinillas, de un color gris sucio, y una media corona de cristal reluciente se posaba sobre su cabeza.
Nadie hablaba. Nadie se movía. Todos habíamos caído presas de la hipnosis del movimiento, del compás de la música con sus piernas. Creo que ni siquiera bailaba, éramos nosotros quienes nos movíamos en la quietud, quienes deslizábamos las manos y repicábamos el suelo al ritmo de la pieza musical. Sé que estaba sentado pero me sentía muy lejos de allí, como si mi cuerpo no me perteneciese en absoluto. De alguna manera, durante aquellos minutos eternos, yo era de la danza, de las notas, de su figura.
Entonces todo comenzó a ir más rápido. Ya no había lentitud, era una explosión, un frenesí. Se encendieron los focos y una oleada de bailarines se unieron a aquella mujer. Ya no me sentía aletargado: Mis sentidos ahora estaban excitados, quería moverme, unirme a las personas del escenario. Quería que la chica del principio cogiese mis manos y me llevase por la tabla de madera hasta que mis piernas no pudiesen aguantar de la emoción.
El público parecía compartir mis emociones. Se palpaba en el ambiente un cambio, como si la plaza entera fuese un eco que se extiende por todas partes. Cuando se detuvo el baile rompimos a aplaudir, pero en el fondo sé que nos sentíamos insatisfechos. Había conseguido vivir un momento que se hacía eterno y efímero a la vez. Mis ojos buscaron a la persona que había brillado con más fuerza desde el inicio, pero no pude verla.
Aún hoy me pregunto si realmente la vi, o si lo que yo viví en aquella plaza no fue más que el reflejo de lo que deseaba sentir.
https://youtu.be/dn4sCGi0E6Q
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