- ¡Ey!, ¿cómo vas? Te esperaba.
- ¿Me esperabas?
- Sí. Después de este tiempo más o menos he podido saber cuando sueles venir.
- No sé si alegrarme por la atención o si salir corriendo.
- Prefiero que sea lo primero.- Se sonrió el muchacho.
- Veo que estás más animado. ¿Por qué?
- He estado pensando. Y, por una vez, no ha salido algo negativo.
- Cuéntame.
- He llegado a la conclusión de que, aunque no lo digas, lo que digo, lo que hago, influye de alguna manera en ti. ¿No es cierto?
- ¿Y ahora te das cuenta?
- No estaba muy seguro. Supongo que entiendes mis dudas. Sé que actuar como una montaña rusa no ayuda a nadie, pero es con lo que he tenido que lidiar. Y ahora, no es que las certezas hayan cambiado, sin embargo, de algún modo me animo. Es muy curioso, ¿sabes? Que, sabiendo dónde está mi línea, y sin poder cruzarla, puedas trastocarmelo todo.
- Yo no trastoco nada. Es tu cabeza. Yo no me meto ahí y decido hacer de ella un laberinto.
- Sí, vale, tú no lo haces conscientemente. No obstante, sí formas parte de todo. Tanto es así que si tuviera que irme, una gran parte de mí se desgarraría por el camino.
- No te obligo a venir. Ya lo sabes. Puedes marcharte si lo consideras necesario. Notaría la ausencia, no voy a negar eso, pero el problema es que no se pueden reducir las cosas a un "estás conmigo o contra mí". El riesgo es enorme. ¿Qué haría si de repente todo lo que me rodea se convirtiese en cenizas? Si te dejo entrar, tú tendrías ese poder. Y ya hay una parte que está arrasada.
- Lo sé. Es por eso que, incluso con los pocos medios de que dispongo, seguiré intentado entrar. Palmo a palmo. Flor a flor. Y si al final no consigo llegar al centro, si ni siquiera logro tocarte, podré irme sin remordimiento alguno. Con la certeza de que el camino que he recorrido sin conseguir el objetivo, ha sido más hermoso incluso que el que otros pisotearon sin saber que entraban en los jardines mejor dispuestos que nunca vi. Y las murallas que ellos encontraron bajas y sin alambre tendrán la huella de mi sangre. Y si al menos consigo eso, podré irme; ligera la carga, deshecho el interior.
- ¿Qué piensas hacer?
- Pronto lo sabrás.
https://youtu.be/xDtcTn5gb1I
Bienvenido a un mundo tan abstracto como lo que pasa por mi cabeza. Literatura rompecabezas que significa cualquier cosa menos la que es. O puede que veas la realidad.
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domingo, 6 de diciembre de 2015
martes, 10 de febrero de 2015
Gigantes
Dos gigantes se balancean de lianas negras, arriba, abajo, y hacen retumbar el mundo con sus tambores. Las tierras de alrededor, desoladas. Nadie para hacerles frente. Ellos juegan, alegres, con sus juguetes, sin nada que los detenga. Nunca antes el mundo apareció tan vacío. Ya no hay niños jugando, polvo en el viento. Ceniza. Nada verde, tierras yermas en el cielo. Y cuando los gigantes se aburran, se golpearán entre ellos, a menos, claro, que en realidad no puedan tocarse.
Ubicación:
23170 La Guardia, Jaén, España
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